Caglar Soyuncu y Luke Thomas celebrando uno de los goles del Leicester ante el Manchester United. / Foto EFE

El Manchester United cedió en su resistencia por pelear la Premier League e hizo campeón de forma matemática al Manchester City después de perder 1-2 en Old Trafford frente al Leicester.

El partido adelantado de la trigésima sexta jornada dio por concluida la agonía de los hombres de Ole Gunnar Solskjaer, que en la crónica de una “muerte” anunciada finalmente se despidieron del título que dejaron en bandeja a sus rivales. El próximo choque del City, ante el Newcastle el próximo viernes, será el primero en el que lucirá como flamante campeón.

Pep Guardiola celebrará su tercera Liga desde que llegó al City en la temporada 2016/17. La séptima en la historia del club (cinco de ellas en la etapa Premier League). Supera en títulos al Sunderland y al Chelsea, que acumulaban media docena de campeonatos de Primera División. El entrenador español ha dado un salto de calidad a los “citizens” desde que aterrizó en el club. Lo ha metido en el “top 6” de los más galardonados.

Precisamente, el que ocupa la primera plaza con veinte títulos, se quedó fuera. En esta ocasión, para mantenerse en la pelea por la Premier, Solskjaer apostó por un once con nombres menos habituales a lo largo del curso. Aparecieron Juan Mata, Donny van de Beek, Nemanja Matic, Axel Tuanzebe, Brandon Williams o Alex Telles. También David de Gea, que perdió la titularidad en el último tramo del curso y que volvió a un once del técnico noruego.

En el banquillo, Paul Pogba, Marcus Rashford, Edinson Cavani, Luke Shaw, Victor Lindelof o Scott McTominay se convirtieron en espectadores de lujo esperando el destino de su equipo, que necesitaba una victoria para no ceder definitivamente ante el Manchester City.

El empate bastaba para no hacer campeón oficioso al equipo de Pep Guardiola, pero, a todas luces, con quince tantos más a favor que el United en la diferencia de goles, el título era del Manchester City si el United y el Leicester firmaban tablas.

Los hombres de Solskjaer no se enfrentaban a un cualquiera. Su rival buscaba amarrar en Old Trafford la cuarta y última posición con acceso a la próxima edición de la Liga de Campeones. Con tres puntos, la misión del West Ham de alcanzar al Leicester se antojaba casi imposible.

Brendan Rodgers se tomó más en serio el choque, con jugadores “más fiables”. Y, con ellos, dominó casi todo el duelo. El Leicester casi siempre llevó la iniciativa y se llevó los tres puntos con justicia.

Luke Thomas se encargó de abrir el marcador con un golazo. A los diez minutos, con una tremenda volea, batió a De Gea, que solo pudo mirar impasible el primer tanto en la Premier League del joven jugador del Leicester.

El United tuvo una tímida reacción inicial con Greenwood, que cinco minutos después empató tras hacerse un hueco dentro del área que culminó con un remate cruzado que no pudo salvar Schmeichel. El tanto fue un espejismo, un empate momentáneo que estaba destinado a cambiar por el buen juego del Leicester.

En la segunda parte, Iheanacho avisó con un mano a mano que salvó un inspirado De Gea, que a falta de media hora no pudo detener un cabezazo de Soyuncu a la salida de un córner que dio la victoria al Leicester.

Solskjaer reaccionó con la entrada de Cavani y de Rashford, pero ya era tarde. Tarde o temprano el United iba a perder el título y lo iba a ganar el City. Fue más temprano. A falta de tres partidos por disputar, el equipo de Guardiola se proclamó campeón. El Leicester fue el último verdugo de un guion ya escrito.




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