El Tottenham
Heung Min Son. Foto cortesía: ESPN.

También gana el Tottenham cuando encara circunstancias adversas iniciales, con un 1-0 en contra en el minuto 4, asfixiado por la presión del Burnley, pero resurgido como vencedor con el 1-1 de Heung Min Son al cuarto de hora y con el 1-2 de Cristiano Romero al borde del área y del descanso, con un derechazo inalcanzable, que luego agrandaron James Maddison con el 1-3 y el delantero surcoreano con el 1-4 y el 1-5.

El central argentino culminó la remontada entonces del conjunto londinense, lanzado con su tercera victoria consecutiva, aupado a las primeras posiciones de la clasificación, con diez de los doce puntos disputados, a la estela del liderato del Manchester City, a dos puntos, con un triunfo muy valioso por cómo empezó el encuentro y por la reafirmación que supone para el Tottenham, más después con la cantidad de goles y la superioridad que exhibió en Turf Moor.

Porque el Burnley empezó intenso. Incómodo. Por más que haya sufrido tres derrotas en otros tantos duelos de su regreso a la Premier, pareció al principio uno de esos conjuntos que cuesta contrarrestarlos, por todo el ímpetu que le ponen a cada acción. También por la presión que ejerce en el campo contrario, desde la misma salida del balón, quizá insostenible, pero cuando la pone en marcha propone muchos apuros a sus adversarios.

Lo sintió sólo el Tottenham en el primer tramo, por detrás incluso en el marcador en el minuto 4, cuando un contragolpe puso en evidencia a Pedro Porro en su pugna con Koleosho, quien alcanzó la línea de fondo y centró atrás rematado por Forster, de primeras, con la izquierda, dentro del área, para batir a Vicario y poner en ventaja al conjunto local.

Pero la diferencia entre uno y otro equipo es enorme, más que visible, desde todas las perspectivas. También en cualidades colectivas e individuales. Un simple pase largo de Pedro Porro desmontó al Burnley, cuya defensa tan adelantada padeció con la carrera de Son Heung Min. La combinó con Solomon, la novedad del once (Richarlison fue suplente), y la picó después para el 1-1, con una definición magnífica. De goleador.

El primer gol de la temporada del atacante surcoreano, hoy la referencia ofensiva, aplacó al animoso Burnley, sobrepasado en el marcador al borde del intermedio con el gol de Cristian Romero. El campeón del mundo argentino conectó con la derecha el rechace, la puso en el otro palo, a la altura de la escuadra, imparable para el portero James Trafford. Fue el 1-2.

La resolución del duelo tardó poco más. A los nueve minutos del segundo tiempo, todo el espacio del que dispuso James Maddison para preparar y armar su derechazo ajustado al poste es una concesión inasumible para cualquier equipo cuando está el Tottenham enfrente.

Su gol fue la sentencia, reafirmada porque el club londinense también tiene un guardameta de garantías (Vicario voló para evitar después el 2-3 con sumos reflejos) y porque Son, la referencia en ataque, en ‘modo’ Harry Kane, agrandó después la distancia, con el 1-4 y el 1-5, poco después de la hora del choque. El 2-5 fue de Brownhill, ya en el 93.

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