A pesar del aumento del límite crediticio decretado por la Sudeban, la capacidad adquisitiva de las tarjetas de crédito continua siendo limitada, de acuerdo a las declaraciones de usuarios en la calle tomadas por el diario 2001.

En el pasado reciente, el acceso que brindaba a los poseedores del producto bancario permitía invertir en la inicial para la compra de un carro, financiar un viaje o la obtención de productos de línea blanca.

Actualmente, el límite establecido solo permite la compra de artículos esenciales como ropa, calzado o comida.

Así lo afirmó, Carmen Sosa a quien le fue aumentado el limite a 7.000 soberanos, “antes con la tarjeta de crédito uno podía viajar, remodelar, ahora apenas alcanza para comprar un pantalón”.

Las medidas anunciadas por Sudeban incrementaron el límite a un mínimo de BsS 5.000 hasta un máximo de 204.000 para que cada banco otorgue a cada cliente su margen de endeudamiento en función del perfil financiero, su historial crediticio y su capacidad de pago.

La nueva concesión financiera no se traduce en una facilidad adquisitiva que permita la cobertura de gastos fuera de lo básico, el dinero plástico pagado a crédito se ha convertido en una herramienta indispensable para la compra de comida cuyos precios se mantienen en una sostenida inflación, lo cual ha obligado a los consumidores recurrir al pago con interés para complementar la cesta básica.

José Molina, aseguró que poseer este producto no corresponde a un equilibrio financiero “tener la tarjeta es un arma de doble filo, tanto para el banco como para los clientes, te ayuda a costear los gastos más simples como ropa o comida solamente, luego te cobra con intereses y uno termina comprando la comida más cara de lo que realmente está pero a largo plazo”, ponderó.

Las tarjetas de crédito representan una suerte de complemento del salario de muchos venezolanos, en medio de la crisis que actualmente enfrenta el país, solventando principalmente el rubro alimenticio, con consumos en supermercados y abastos, seguido por ropa, calzado y compras por internet, de acuerdo a un informe de Sudeban del 2017.

Anmarie Carmona, quien también obtuvo un alza de su tope financiero, manifestó que actualmente se deben establecer prioridades “gastar con tarjeta de crédito requiere de cuidado y delicadeza, hay que saber que es lo que uno realmente necesita, no lo que quiere”.

Aseguró que la herramienta es una ayuda, pero no guarda relación con los beneficios que brindaba en años anteriores, “tener la tarjeta de crédito te permitía costear una remodelación, un viaje al interior o al exterior del país, podías darte el lujo de pagar la inicial para un juego de muebles, de una nevera incluso hasta de un carro”.

Hoy en día las tarjetas de crédito no alcanzan para pagar electrodomésticos, viajes, un caucho o una batería.




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