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Las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en población adulta en Venezuela, significaron un costo de $1,05 mil millones, generando un impacto negativo en sus habitantes. Así lo revela el Estudio “La carga económica de las enfermedades cardiovasculares en Venezuela 2015 realizado por la consultora Deloitte, en colaboración con Laboratorio Novartis, con la participación  de especialistas en medicina interna y cardiología, y  el apoyo de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna, Sociedad Venezolana de Cardiología y Fundación Venezolana de Insuficiencia Cardíaca.

También, que 6 millones de venezolanos, 33,4% de la población económicamente activa, presentan enfermedad cardiovascular (específicamente las cuatro siguientes patologías: hipertensión arterial, infarto del miocardio, fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca). Hipertensión arterial tiene la prevalencia más alta, seguida por la insuficiencia cardíaca.

Datos derivados de una investigación que se realizó en nueve países de América Latina, em que Venezuela participa por primera vez en un estudio de este tipo, y cuyos resultados fueron presentados el año pasado en el Congreso Mundial de Cardiología realizado en México.

El doctor José Antonio Parejo, jefe del Departamento de Medicina y director de postgrado universitario de medicina interna del Hospital Dr. Domingo Luciani, ex presidente de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna y uno de los participantes en la realización del estudio, dio a conocer est.

Las condiciones cardíacas generan limitaciones que afectan la calidad de vida de los pacientes afectados. Esto viene dado en un principio por la alteración del estado de salud con sus consiguientes limitaciones físicas y psicológicas, y posteriormente las trabas económicas que conlleva el reposo laboral prolongado, la pérdida del empleo, las discapacidades residuales y el potencial riesgo de muerte prematura.

Por ello estas entidades se traducen en una carga, con impacto  negativo sobre la economía de la nación, producida por un lado por el aumento en los costos de la atención sanitaria, y por otro lado a las pérdidas generadas por menor productividad de empresas públicas y privadas, así como  por ausentismo laboral, no solo del paciente sino por los cuidadores. A todo esto se suma la reducción de los impuestos recibidos por el estado debido a la disminución de la productividad.

El infarto al miocardio impone el mayor costo, seguido de la insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial y finalmente fibrilación auricular. En cuanto a las pérdidas de productividad son comparativamente mayores para insuficiencia cardíaca e hipertensión arterial , ambas mayores al 80% de los costos totales. Esta situación tiene un impacto negativo para la sociedad en su conjunto, explicó el doctor José Antonio Parejo. A modo de ejemplo, destacó que las cuatro entidades representaron un 2,2% del gasto total de atención sanitaria del país.

Reseñan que las enfermedades cardiovasculares constituyen un problema en todo el mundo, “pero es mucho mayor en los países de bajo ingreso económico”. Ello se debe a que tanto los procedimientos diagnósticos como los terapéuticos recomendados por las guías médicas internacionales actuales tienen un  alto costo, agregó el especialista.

Estas condiciones afectan la productividad por los períodos largos de reposo que generan pérdida de empleos (que impactan no solo a las empresas, sino especialmente al individuo). Así mismo el Estado además de necesitar aumentar sus aportes en el presupuesto de salud pública por estas causas, pierde ingresos por los impuestos no generados a causa de la disminución de la productividad, reiteró el especialista.

El costo de las enfermedades cardiovasculares

De acuerdo al estudio y actualizando los valores publicados del mismo  para  2017, en el grupo de las enfermedades cardiovasculares, se estima que el  infarto del miocardio genera el costo más grande con $350 millones (Bs. 252,55 mil millones para el 2017). Le siguen, en orden descendente, la hipertensión arterial con $340 millones (Bs. 245,14 mil millones para el 2017), la insuficiencia cardiaca  $330 millones (Bs. 237,93 mil millones para el 2017) y la fibrilación auricular $40 millones (Bs. 28,84 mil millones para el 2017).

Sólo en el caso de la insuficiencia cardíaca  el sistema sanitario erogó $55,3 millones (Bs. 39,87 mil millones para el 2017). El costo por caso para los pacientes internados se estima en $1.119,2 para los casos de menor severidad, y $3.680,6 para aquellos con mayor severidad del cuadro clínico. (entre Bs. 806.943,20 y Bs. 2.653.712,6 para el 2017) .Por otra parte, a pesar que no tiene los costos de atención significativamente altos como en el tratamiento del  infarto del miocardio, si tiene pérdidas de productividad significativas con un alto impacto desde el punto de vista social.

Además las pérdidas de ingresos para aquellos individuos con insuficiencia cardiaca generan un costo adicional de $110 millones (Bs. 79,31 mil millones para el 2017). Finalmente los impactos en la productividad por esta condición en particular resultaron en una recaudación tributaria no percibida por el gobierno de $18,5 millones (Bs. 13,34 mil millones para el 2017)

“Dada la magnitud de las cifras presentadas, es importante dar a conocer esta realidad, que va mucho más allá de los gastos médicos directos inherentes a cada patología, sino también todos aquellos costos generados por pérdida de la productividad a nivel individual asi como también sus efectos sobre las empresas  debido a ausentismo laboral, incapacidad física residual, riesgo aumentado de muerte prematura y todos los costos ocasionados por atención informal (cuidadores)”.destacó Parejo.

Para finalizar, subrayó que la tendencia del impacto financiero de las enfermedades cardiovasculares es hacia el alza debido a falta de planes de prevención primaria, la situación actual con escaso acceso a medicación efectiva, y el aumento constante en costos (acentuado por proceso inflacionario que sufre nuestro país) de los medicamentos, equipos, dispositivos y material usados en la atención integral de estos pacientes.




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