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Vivaz, alegre y muy inteligente. Enluis Montes es un prospecto de la dirección de orquestas, un joven apasionado con lo que hace desde que tenía 6 años. Su carácter jovial y su inteligencia definen una personalidad plena de conocimientos, los cuales afloran apenas articula palabra.

Del comentario de un amigo surgió la decisión de ponerle ese nombre. Enluis,  la combinación de Enrique y Luis, unos amigos de sus abuelos, es también el nombre de su papá. “Seguramente va a ser tan feo como su papá y mi mamá respondió: entonces se llamará igual”. Enluis Manuel nació el 2 de diciembre de 1996 en Guanare, estado Portuguesa.

“Sin querer siempre he estado vinculado al arte”. Recuerda que su abuela, que era normalista, le recomendó a su mamá inscribirlo en el Plantel  Integral para las Artes, y que impartía clases de primaria en las mañanas y de arte por las tardes.

Enluis cursó hasta el tercer grado, tiempo en el que empezó a relacionarse con la flauta dulce. “Pero era muy malo. Yo era bueno en teatro, en 1° y 2° grado era el protagonista de la obra, pero no porque fuera el mejor, sino porque me aprendía los diálogos de todos, me sabía el libreto completo y en el escenario estaba pendiente de todos. Era un líder porque estaba alerta”. Tenía ocho años, pero su relación con el mundo de las artes comenzó a los seis.

Los viernes de pizza

Si alguna pasión no tenía Enluis Manuel era la de comer. Pero la creatividad de su mamá venció ese inconveniente. “Si comía bien en la semana, los viernes me compraban una pizza”.

Precisamente un viernes de pizza se realizaría el primer Festival de Percusión de los Llanos, Un vecino se presentaría junto a la orquesta de la zona y la familia Montes Olivar estaba invitada. “Quedé encantado con el concierto, yo voy a entrar a la orquesta me dije”. El lunes Enluis estaba en la escuela de música, su meta: Dirigir la orquesta.

Sus dotes de cantante le ayudaron. No le daba pena cantar, se aprendía las letras de las canciones. En la primera audición le pidieron que cantara Los Pollitos. Su respuesta fue tajante: “No voy a cantar eso tan fácil, yo voy a cantar Ironía”. Se lució.

Luego de la audición le preguntaron qué instrumento quería tocar y respondió: “Yo quiero dirigir la orquesta. Yo estaría encantado con la tarea de conducir”.

Lo logró. Tiene 22 años, pero desde los 11 comenzó en esas actividades.

El comienzo

Tras esa audición a Enluis le dijeron que tenía que tocar un instrumento. Terminó tocando la flauta dulce, pero aclaró siempre que eso no era lo que le gustaba. Su primer concierto lo hizo en flauta dulce y llegó a ser primera flauta, instrumento con el que se encariñó. En simultáneo, veía clases de teatro y de artes plástica.

En su núcleo, en Guanare, había en ese momento tres maneras de iniciar a un alumno: El preescolar musical con las primeras nociones del lenguaje musical, el coro y el piano. Enluis siguió en la flauta durante su preescolar, pero cuando la profesora de arpa llegó a su salón en busca de arpistas, él se anotó aunque ese instrumento no le llamaba tanto la atención como la flauta. “Yo levanté la mano porque soy el papá de los salíos y me fui a la clase de arpa clásica. Hacía las dos cosas en el mismo período del preescolar musical. De hecho, mi primera presentación con la orquesta fue con el arpa clásica”.

Los amores de Enluis

Enluis no solo terminó enamorado de la flauta dulce. Cada fin de año en el prescolar musical a los más avanzados los promovían. A él lo apuntaron para seguir con el arpa, pero no quería. Pensaba que el arpa tocaba muy poquito, de hecho, de cada cinco programas tocaba una hora en uno. Quiso volver a su flauta dulce, pero ese instrumento no se toca en la orquesta, solo la transversa y no había flautas disponibles para asignarle. Pensó en el piano, pero no había profesor de piano.

Enluis seguía con sus planes en mente. “Como yo lo que quería era dirigir la orquesta, entonces pedí tocar la trompeta porque un amigo me lo recomendó. Me enamoré de ella”.

A los 13 años quedó en la Selección Nacional de la Orquesta Infantil de Venezuela. Vio clases con muchos maestros con los que hizo cosas muy interesantes.  Enluis dejó la práctica orquestal contínua a los 11 años de carrera.

Está consciente y celebra que en el sistema cada quien aprenda a su ritmo. “Estamos todos juntos y hay mucha gente dispuesta a enseñar a otros. Allí el que más sabe enseña al que menos sabe. El objetivo se alcanza por el grupo; el resultado se mide en el concierto y cada quien, a su ritmo, se prepara para lograr el mejor resultado”.

Un ascenso que no se detiene

A los 10 años empezó a ejercer la dirección orquesta. Recuerda que el profesor Manuel Linares hizo un arreglo para versión orquestal y coral de Los Pollitos. “Me dio unas clases y lo hice”.

El 22 de diciembre de 2007, a los 11 años, dirigió la Orquesta Infantil de Guanare en un evento en el vicerrectorado de la Unellez, antiguo convento de San Francisco que posteriormente se transformó en el primer liceo de Latinoamérica “Monseñor José Vicente de Unda”, en Guanare.  Ese día también debutaba su hermano en la percusión. Diego Montes hoy tiene 19 años y es un excelente percusionista.

Año y medio después, Enluis conoció a la profesora Teresa Hernández. Fue ella quien realmente lo inició en la dirección orquestal y lo recomendó a distintos escenarios, donde destacó por su talento.  Enluis también participó en importantes talleres con maestros como Gustavo Dudamel y Eduardo Marturet, Leonardo Panigada, Tarcisio Barreto, Holger Baron, Leaf Bjaland, Mark Churchill, Luis Mauricio Carneiro y David Cubek

Su gran aliado

Pero su salto definitivo le llegó tras una reunión en Caracas en la que conoció al maestro José Antonio Abreu. “Le dije que yo quería dirigir la Cantata Criolla en Caracas con la Sinfónica Juvenil de Los Llanos. Me dijo sí”.

El encuentro con el maestro tuvo lugar en marzo de 2012 y el 16 de noviembre de ese año Enluis dirigió la Cantata Criolla de Antonio Estévez en el marco del I Festival de Jóvenes Directores de Venezuela, en la sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música, con una puesta en escena de 250 músicos, entre coro y orquesta. Enluis tenía 15 años.

Fue toda una experiencia. “Salió tan bien que me pidieron hacer una presentación privada en diciembre para el maestro Gustavo Dudamel que estaría en Caracas. Él estaba presentando la misma obra en una gira por Estados Unidos con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y el maestro Abreu quería que la viera”.

En el Sistema hay varias orquestas profesionales y una infinidad de juveniles y en todas ellas existe la posibilidad de desarrollarse y aprender.  “Aquí todos somos visibles, independientemente de la orquesta en la que te desempeñes”.

Fue tan fluida su relación con el maestro Abreu que Enluis se perfiló para llegar muy alto. Siempre lo apoyó, al punto que no faltó a ninguno de sus conciertos.  Por su recomendación, el joven director de orquesta se instaló en Barquisimeto. En enero de 2014 Dudamel dirigió una serenata a la Virgen de la Divina Pastora, que Enluis preparó. “Tuvimos un encuentro y en febrero repetimos la obra. Yo hice los primeros ensayos y el maestro Dudamel los últimos”.

A partir de allí se perfiló. A sus 17 años, el joven dirigió la Orquesta Juvenil Franco Medina y fue director asistente de la sinfónica Juvenil de Lara.

En 2016, se convirtió en el primer director de orquesta en el mundo en dirigir una obra sinfónico-coral con la interpretación de lengua de señas, reseñó el Sistema de Orquestas en su web. Fue un proyecto conjunto con la Sinfónica Juvenil Franco Medina y el Coro de Manos Blancas del Programa de Educación Especial del Núcleo Barquisimeto.

En el año 2018 Enluis Montes fue llamado en más ocasiones para dirigir orquestas profesionales e Caracas. Dirigió en el Festival Europeo de Solistas y en el 40 aniversario de la Sinfónica Simón Bolívar. Ese año hubo una visita del sistema de orquestas de Japón, cuyos integrantes lo vieron en escena y lo invitaron a su país. Allí dirigió su primer concierto internacional el 1 de diciembre.

Profesionalización para la internacionalización

A partir de allí empezó otra etapa, que él narra de la siguiente manera: “Ya me perfilaba para asumir retos más grandes. Ya me había metido en la candela. Era más responsabilidad de la que yo traía,  tuve la oportunidad de dirigir en más ocasiones orquestas profesionales. Salí de mi zona de confort para entrar en ese candelero hasta que me adapté, había logrado habituarme”. Esa adaptación, que lo llevó a una nueva zona de confort, le permitió asumir retos mayores.

En Japón condujo un concierto con el sistema de orquestas, que reunió orquestas de varias ciudades. Pero era una orquesta juvenil y Enluis estaba adaptado a eso. “Era un concierto internacional y una gran oportunidad, pero yo lidio con los juveniles y estoy habituado. Por eso a pesar de ser internacional no me dio temor, aunque era el primer concierto de ese tipo al que me enfrentaba”.

Ya Enluis había recorrido todo el país dirigiendo orquestas, con la única excepción de Valencia, donde lo invitaron pero por ser la época de protestas no se concretó.

Ahora entra en una etapa formativa más compleja. Según explicó, antes era más intuición que otra cosa, siempre sobre la base de las armonías, las estructuras y el contrapunto. El asegura que cualquier niño del sistema pasa horas aprendiendo piezas, conocimientos que son reforzados por su intuición. “Hay cosas que dominas pero las perfecciona en el tiempo. Ese proceso en el que tu aprendes a llamar cosas que tus sabes, que tu manejas, es parte de la profesionalización”.

El instrumento es la orquesta

Para un director el instrumento es la orquesta. Se llama dirección orquestal e inicia como cualquier materia de cualquier profesión, que es aprender armonía, contrapunto, todo lo técnico. En simultáneo, los directores aprenden liderazgo y técnicas de ensayo aplicadas en la orquesta.

Enluis Montes explica que en otros países un director de orquesta conduce en sus inicios con el piano.  El profesor de piano toca y el director conduce la línea musical. “Eso es como aprender a manejar moto, pero te vas a montar en un Ferrari.  Nosotros aprendemos con la orquesta. Depende mucho del interés y el empeño que uno le ponga. Yo siempre quise ser director y me dispuse a lograrlo”.

Su edad no ha sido impedimento. Cuando entró en el programa de formación académica para jóvenes directores y compositores fue el más joven del grupo durante 3 meses, hasta que llegó José Angel Salazar, que tenía 14 años. Hoy dice con orgullo que ninguno de los más de 200  músicos que en algún momento dirigió, muchos mayores que él, se molestaron por eso. Pero reconoce que a veces es difícil pasar de ser compañero a liderar la agrupación.

Para Montes, el profesionalismo es como uno actúa con los demás, como enfrentas lo que haces y el compromiso que asumes.

El candelero reapareció con el Dudamel Fellows

Con la beca entró en lo que él llamó “un nuevo candelero”. Enluis ha dirigido orquestas profesionales en Venezuela, en su lengua. “Pero esto es otra cosa”.

El programa Dudamel Fellows, creado por el maestro venezolano en 2009 para formar a jóvenes talentos en el mundo, otorga becas trabajo a nóveles prospectos de la dirección orquestal.

Enluis Montes participó y fue seleccionado para el período 2019-2020 junto a Hilo Carriel, de Brasil; Marta Gardolinska, polaca y la rusa Anna Rikitina, quienes durante un año tendrán la oportunidad de perfeccionar sus habilidades con la batuta y adquirir mayor experiencia en la dirección orquestal. Enluis es el menor, tiene 22 años.

El programa Dudamel Fellows le permite asistir al maestro venezolano y otros grandes directores de la Filarmónia de los Ángeles durante un año. Su condición de asistente, que desempeñará cuando se lo requieran, consiste en manejar el balance de algunos instrumentos, terminar los ensayos e, incluso, si algún director debiera ausentarse, dirigir la presentación de la orquesta. Es un gran reto. “Asistir a los maestros es aprender de ellos, ver cómo trabajan, aprender a resolver situaciones y evaluar resultados”.

Para Enluis Montes no hay opción. Está dispuesto a aprovechar todo el aprendizaje para su crecimiento como director internacional, aprender a dirigir en otros países y en otros idiomas. “Estoy ingresando al mundo profesional, son las grandes ligas. La Filarmónica de Los Angeles es una orquesta que ensaya en la mañana y toca en la noche. Tiene 100 años y graba discos semanalmente”.

Él está consciente de la oportunidad que se le presentó. “Un buen desempeño en Los Angeles y en cualquier otro país le puede generar invitacionesa a otros escenarios del mundo.”

Los niños también forman parte del Dudamel Fellow. Enluis les ha mostrado los instrumentos y coplas de autores norteamericanos reconocidos. Se trata de un programa didáctico que se desarrolla junto a una compañía de ballet.

Pero también los dirigió. En el Centro de Recreación Shatto en las afueras de Koreatown, tomó la batuta para guiar a los jóvenes de La Orquesta Juvenil de Los Ángeles. En total 96 miembros, estudiantes y ex alumnos de entre 10 y 21 años, atendieron las indicaciones de Enluis, en un concierto de preparación con miras al viaje a Ciudad de México, junto a la Filarmónica de Los Angeles, donde actuaron con 100 músicos estudiantes mexicanos.

La cultura, la enseñanza y la crisis

Con orgullo asegura que en Venezuela hay más orquestas que entre Alemania y Austria juntas, porque el sistema democratizó la práctica colectiva de la música. Dio instrumentos a los muchachos y eso permitió más accesos. Pero aclara que el sistema no es una máquina de producción de músicos, es un proyecto social que consiste en sacar a los muchachos del tiempo de ocio.

En este escenario de crisis que arropa al país, al joven director le preocupa la pérdida de valores en la sociedad venezolana. El apuesta por retomar el orden y el respeto, por ocuparse de las cosas que tienen solución, por dejar de lamentarse y trabajar por levantar el país.

Para él, la cultura es determinante y la enseñanza aún más. “Hay que rescatar la docencia, priorizar la formación del docente e inculcar en la familia los beneficios de aprender para que el niño y el adolescente los internalicen desde temprano.

También ve en la falta de compromiso, de profesionalismo y disciplina grandes males en Venezuela. Le dice a los muchachos: “Organícense, planifíquense, y sean perseverantes No se queden parados, avanzar es la única manera de aprender”.

La evolución en la dirección orquestal

La dirección es una de las ramas de la música que más ha evolucionado. Montes explica que en el barroco la guía del director era ortodoxa o poco usada. Antes era el clavecinista el que se ponía en el centro y marcaba la pauta. Con el pasar de los tiempos se fue requiriendo un guía más, pero aún en esos procesos el director de la orquesta era prescindible. Lo importante era el compositor, pues muchos músicos podían marcar la pauta.  Beethoven dirigió muchos conciertos. Las batutas eran bastones muy largos, hoy son mucho más pequeños.

Tras hablar de grandes figuras como Arturo Toscanini o Gustav Mahler, pasa a reconocer lo que hoy ha logrado Gustavo Dudamel. “Lo primero que hizo fue romper el paradigma de que se debe ser una persona mayor para dirigir la orquesta. Ahora hay una parranda de muchachos estudiando dirección de orquestas en todo el mundo, porque entendimos que es posible”.

La dirección orquestal en otros países es un postgrado, al que se llega después de un pregrado como instrumentista o lo que se estudie. En Venezuela los procesos son diferentes y Enluis Montes es una muestra de ello. “Yo tengo 11 años dirigiendo. Estudié, me preparé, lideré, conseguí presupuestos, ensayé, aquí estoy y aún sigo estudiando”.

Hoy su principal preocupación no es lo que quiere hacer. El quiere dirigir la Orquesta de Berlín y hacia allá está puesto su empeño. Le preocupa más qué tipo de enseñanzas dejará para los demás. “Qué hice yo para que otro tenga las mismas oportunidades. Porque el profesionalismo no es un título o que tu manejes bien en un oficio. El profesionalismo es el gusto y el compromiso con lo que haces, el respeto a ti y a los demás, la disciplina con la cual tú haces las cosas”.

Enluis Manuel Montes Olivar es sin duda un talento nacional. Pertenece al staff de directores de El Sistema y está facultado para dirigir grandes obras del repertorio sinfónico universal. El se suma a la lista de eminentes músicos venezolanos que ya integran Gustavo Dudamel, Cristian Vásquez, Diego Matheus, Irvin Paredes, Manuel López, Rafael Payares y el valenciano Jesús Uzcátegui. Es otro nombre para la Venezuela de los grandes talentos.

 

 




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