Foto EFE/Helena Carpio

La calma, la esperanza y la falta de confianza se perciben en el ambiente en el que transcurren las cuestionadas elecciones presidenciales de Venezuela, donde además se observan calles solitarias y centros de votación vacíos, a diferencia de votaciones pasadas celebradas en el país caribeño.

Aunque el chavismo asegura que en el país hay una fiesta electoral, otros definen la situación como triste, pues pese haber acudido a votar son conscientes de que hay un sector de la población que no está dispuesto a sufragar.

En las calles y en los colegios vacíos se hizo evidente que muchos atendieron el llamado a la abstención de la principal alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que no participa en los comicios.

“Si la gente de verdad sigue pensando de la manera que está pensando nunca vamos a salir de esto. La gente no piensa que tiene la última oportunidad de elegir el destino de nuestro país”, dijo a Efe la ama de casa Rosa Colmenares al criticar la falta de personas sufragando.

La mujer, que votó en un centro del este de Caracas en el que apenas se veían las personas ingresando a sufragar, pidió a los ciudadanos “que no quieren salir a votar” ponerse la mano en el corazón y cambiar su forma de pensar para poder lograr el cambio de Gobierno, que aseguró, buscan los venezolanos.

Una opinión similar expresó Francisco Azuaje, quien votó en la barriada popular de Catia, bastión del chavismo en el oeste de Caracas y donde tampoco se observaron filas ni gente en los centros.

El hombre, que dijo ser obrero, indicó que salió a votar “para ver si cambia este país” y porque no está de acuerdo con el llamado a la abstención.

En Catia la mayoría de los votantes acudía a los denominados “puntos rojos” (toldos de control del voto chavista) para informar que ya habían ejercido el sufragio, algo que además se observó en todos los centros electorales visitados por Efe en Caracas.

Efe también fue testigo de la alegría de un hombre que le comentaba a otro haber recibido un mensaje que le llegó a su celular en el que se le informaba de un bono, luego de haber notificado en un “punto rojo” que votó.

En esta misma zona, la mayoría de las personas se negaba a hablar con los medios por temor a los “colectivos chavistas” que defienden la “revolución”.

Mientras, comercios y mercados trabajaban con absoluta normalidad y registraban mayores filas de personas que los propios centros electorales.

Tal fue el caso del Colegio Miguel Antonio Caro, el centro de votación del presidente y aspirante a la reelección Nicolás Maduro, donde había más personas esperando el transporte para ir a la playa que para votar.

Desde allí, se escuchaba decir a algunos presentes en la cola frases como “los venezolanos no votamos” o “los que queremos a Venezuela no salimos a votar” y “aquí ganó la abstención, el pueblo no quiere nada con esos tramposos”.

Todos ellos se negaron a hablar debido a que aseguraban que los “colectivos” estaban rodeando silenciosamente el lugar.

Sin embargo, también hay quienes aseguran que el proceso “se ha desenvuelto de una forma adecuadamente” y de manera “organizada porque la gente llega a votar sin ningún contratiempo”.

“El voto es rapidito ¿verdad? es confiable porque bueno es un sistema de los mejores de mundo” dijo Domingo Oviedo, desde un colegio de votación en el este de Caracas, también vacío.

Entretanto, en el céntrico bulevar da Sabana Grande, una zona poco electoral y mucho más comercial, paseaban algunos venezolanos que ya habían asistido al centro de votación o que se negaron a votar como José Ángel Martínez, de 52 años, que aseguró que estas elecciones “son fraudulentas”.

Mientras que Marcos Rojas, un jubilado de 63 años, expresó que no salía a votar sino a pasear “porque en realidad de todas maneras va a ganar el presidente (Maduro)” y además, aseguró, que no confía “para nada” en el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Aunque en algunas zonas de Caracas las personas continuaron sus actividades diarias, como hacer ejercicio, llevar a los niños al parque o ir a hacer compras en supermercados, la mayoría de las calles de la capital venezolana se observaron prácticamente vacías.

En estos comicios aspiran a la presidencia, además de Maduro, el exgobernador Henri Falcón, un chavista disidente que se apartó de la decisión de la opositora MUD de no participar e inscribió su candidatura; el expastor evangélico Javier Bertucci y el ingeniero Reinaldo Quijada.




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