“Las autoridades de la UC mantendrán su defensa a la máxima casa de estudios de la

región; ante la grave crisis que enfrenta en sus servicios. No cederemos espacios en la Universidad de Carabobo. Jessy Divo de Romero, Rectora. Universidad de Carabobo

“La política del régimen ha sido asfixiar la investigación y todos los servicios de extensión académica” Enrique Planchart. Rector. Universidad Simón Bolívar

En el marco de la grave situación económica, política y social que vive Venezuela, las instituciones de educación superior atraviesan su peor crisis como consecuencia de los frecuentes presupuestos reconducidos, las restricciones a la autonomía universitaria y las limitaciones al libre debate de las ideas.

Esta situación es resultado del uso recurrente de medidas dictatoriales para: a) estandarizar la formación universitaria mediante nuevos centros de educación superior sin los requerimientos mínimos respecto al nivel de su planta profesoral, programas de formación y calidad de su infraestructura; b) controlar la relación universidad-sector privado, que ha obstaculizado las oportunidades de proyectos conjuntos de investigación para atender las necesidades de ambos sectores; c) actualizar de manera rezagada los salarios de profesores, personal administrativo, técnico y obrero; y d) reducir las asignaciones presupuestarias de las universidades públicas democráticas y autónomas, que reciben mayores saldos nominales todos los años, pero debido a la hiperinflación esos fondos alcanzan cada vez menos.

La verdadera contribución de las universidades a la solución de los grandes problemas de Venezuela se logra a partir del desarrollo pleno de sus funciones: docencia, investigación y extensión, y para ello se requiere de un clima sano donde sea posible la creación de conocimientos científicos, técnicos y literarios, relevantes y pertinentes para la sociedad; y no espacios llenos de incertidumbre e inseguridad donde la sobrevivencia se convierte en el reto principal de todos los integrantes de la comunidad universitaria.

Pretender que la docencia universitaria sea el único rol de las instituciones de educación superior las confina a centros de enseñanza donde un mismo conocimiento se transmite de generación en generación, hasta el momento en que la transformación técnica facilite su divulgación y convierta a las universidades en estructuras obsoletas, referencia de la organización burocrática del actual sector público socialista venezolano

El conflicto universitario que hoy mantienen profesores, empleados, obreros y estudiantes es respuesta a la grave crisis que atraviesa el país y a la inadecuada estrategia de transformación universitaria que pretende hacer de las universidades centros donde sólo se educa y se gradúan profesionales formados bajo un pensamiento único.

En este sentido, cada universitario en Venezuela lucha por evitar la eliminación de la investigación y la extensión como actividades primordiales de las instituciones de educación superior; hoy sumergidas en: 1) aulas, laboratorios y centros de investigación diezmados, 2) deterioro de las condiciones mínimas y necesarias de estudio como comedores, mantenimiento de instalaciones, providencias estudiantiles, transporte y seguridad, 3) detrimento de las condiciones de trabajo (ausencia de servicio médico de calidad y escasez de materiales esenciales de oficina), y 4) desfavorables condiciones salariales, por la demora en el ajuste de los salarios y el impacto de la hiperinflación en las remuneraciones de la comunidad universitaria.

Se agudiza la crisis en universidades por la asfixia presupuestaria. La crisis por el déficit presupuestario en universidades del país se profundiza. El manejo de recursos cada vez más limitados ha incidido en la proliferación de problemas operativos, que se han extendido a todas las áreas y amenazan con interrumpir el período académico en curso.

En algunas de estas instituciones autónomas y democráticas la falta de presupuesto se ha extendido, al punto de que muchas de ellas tienen una capacidad muy reducida para el manejo de fondos que le permitan cumplir con pagos de nómina. Por ejemplo, en la Universidad Simón Bolívar, ante esto la Dirección de Finanzas informó, mediante un comunicado, al personal activo y jubilado de esa casa de estudios la imposibilidad de cancelar puntualmente el pago  quincenal, así  como los retroactivos equivalentes a los aumentos decretados durante este año. En la Universidad del Zulia se redujo a tres días la jornada laboral.  El Consejo Universitario de esta casa de estudio decidió recientemente, la ejecución de un plan especial de acción con el que esperan ahorrar recursos y paliar la emergencia académica y operativa que atraviesa en la actualidad. Algunas instituciones educativas de educación superior tuvieron que reducir sus jornadas a tres días ante las dificultades para conseguir transporte y pagar el pasaje

Como consecuencia de este caos en las universidades, a continuación se transcribe declaraciones de la Profesora Judtih Aular, Rectora encargada de la Universidad del Zuia. “Trabajamos todos los días, pero nos organizamos para que cada profesor, alumno o empleado venga unas tres veces por semana. Clases virtuales completan el horario”

Desde 2016, en la Universidad de Oriente, ubicada en Cumaná, se ha retirado un 25% de los profesores y 40% de los estudiantes, aseguró la rectora Milena Bravo.

Los profesores más experimentados, que trabajan a tiempo completo, ganan 3,9 millones de bolívares mensuales -10 dólares a la cotización del mercado negro- que alcanzan para cinco kilos de carne.

La inseguridad también acecha a la Universidad Central de Venezuela: a media tarde ya no quedan  trabajadores por temor a ser asaltados. “Los muchachos se van corriendo antes de que anochezca: no hay luces y los pueden robar”, contó la profesora Gabriela Rojas

Los venezolanos lidian con escasez de efectivo porque la impresión de billetes quedó rezagada frente a la hiperinflación, que según el Fondo Monetario Internacional escalará a 13.000% este año. En agosto entrarán en circulación nuevas denominaciones con tres ceros menos, que reemplazarán las emitidas a fines de 2016.

Otra faceta de la crisis es la escasez de alimentos, medicinas y bienes básicos como autopartes, lo que según el gremio del transporte público tiene paralizado 80% de la flota.

A obscuras, en la gran mayoría de las regiones del país el régimen además raciona la energía desde marzo por un descenso en los embalses. Sin luz, no hay clase.

Así, cuando se eliminan los incentivos a la investigación, se obliga al aumento del número de estudiantes por profesor, se minimizan las asignaciones presupuestarias y se coartan los beneficios laborales a todos los miembros de la comunidad universitaria, hay la intención de cambiar a las universidades venezolanas reduciendo paulatinamente su importancia para la sociedad. Es decir, se pretende disminuir la capacidad de las instituciones de educación superior para impulsar la inclusión, la equidad y el seudo desarrollo del país.




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