(Foto@abelandia)
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Han pasado cinco meses y medio y Luis Lizarraga (*) recuerda todo con detalle. Tuvo que descapitalizar su negocio y pasar la mañana y parte de la tarde de dos días seguidos en varios bancos para poder reunir un millón 500 mil bolívares en efectivo, y depositárselo a un desconocido. Él, un hombre impaciente, que evade cualquier tipo de trámite, colas y espera, lo hizo siguiendo órdenes que le daba una voz masculina y desafiante, con la que negociaba la entrega de la camioneta que dos encapuchados le habían robado justo cuando intentaba subirse a ella en un estacionamiento público en Puerto Cabello. No supo hasta hace poco que sus conversaciones eran con el pran de Tocuyito.

Prefirió no denunciar y hacer caso a todo lo que le pedían cada vez que lo llamaban. Siempre era de números distintos. “Tenemos tu camioneta, si la quiere recuperar ve buscando bastante billete”, fue lo primero que le dijeron a menos de un par de horas del atraco. Su familia y amigos cercanos le insistieron que no accediera, que dejara que las autoridades policiales se encargaran. No los escuchó.

Lo siguiente fueron dos días de presión. “Me pidieron 850 mil bolívares esa madrugada, como a las 3:00 a.m. Después me llamaron a las 9:00 a.m. para decirme que si no los tenía antes de mediodía la tarifa aumentaría”: Y así fue. Pasó a un millón de bolívares, y al final de la tarde le sumaron 300 mil. La mañana siguiente el monto fijado fue un millón 500 mil.

Cuando tuvo todo el dinero en sus manos esperó la llamada en la que le dijeron cómo sería la entrega. En principio pensó que debía meterlo en un maletín y dejarlo en algún lugar, pero la exigencia al otro lado del teléfono lo sorprendió. “Deposita la plata a la cuenta que te voy a dictar”, Luis anotó rápido y no ha podido olvidar el nombre del titular: Omar Pereira. Uno de los que aparece en las fotos publicadas del “banco” que funciona dentro del Internado Judicial Carabobo, conocido como Penal de Tocuyito.

Es ahora que Luis entiende todo. “Siempre me hablaban amenazándome, pero suponía que era normal en esas personas que se dedican a robar y extorsionar”. El día que depositó el dinero en un agencia de la banca privada, tuvo que esperar hasta la noche que repicara el teléfono “te portaste bien. Ahora corre a la avenida Las Ferias en Valencia. Ahí está tu nave, apúrate antes que se la lleve otro”. Su cuñado lo llevó desde Puerto Cabello y luego de recorrer varias cuadras en el lugar que le indicaron, consiguieron la camioneta.

El domingo 26 de febrero la periodista Alexandra Belandia publicó en su cuenta en twitter una foto en la que se ve una agencia improvisada de Banesco dentro del Penal de Tocuyito. También difundió los número de cuenta a través de las cuales se hacen las transacciones, no solo de los hechos delictivos cometidos como el robo de la camioneta de Luis, sino de negocios en los que otros reos se benefician al obtener efectivo, con el descuento de una comisión, luego que alguien le haya transferido o depositado en algunas de las cuentas de Omar Pereira. Banesco confirmó la denuncia, a través de la misma red social.

(*) Nombre ficticio




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