La sangre, los disparos y el dolor quedaron registrados en la vivienda de los delincuentes. (Foto Armando Díaz)
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El sector La Vuelta, del municipio Mariara es un lugar inhóspito. La violencia y la desidia impera en cada rincón de esa comunidad. Las aguas negras desbordan sus calles desde hace varios años y el olor putrefacto penetra en los hogares aledaños.

En una vivienda humilde de la localidad, habitaban José Gabriel Morales Ustariz de 26 años quien poseía registro policial por hurto de vehículo, droga y robo genérico; Jacjaxon Eduardo Morillo Heredia era solicitado por homicidio calificado y César Josué Zapata Ovalles, de 30 años, conocido como “El Toto”. Los tres eran amigos de toda la vida y juntos formaron una banda criminal que se dedicaba a robar.

El pasado jueves, una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) ingresó al hogar donde residían los sujetos, luego de una denuncia supuestamente realizada por una de las vecinas del sector.

En el hecho fueron abatidos los tres hombres al recibir múltiples disparos por parte de los funcionarios del Cicpc. César Josué Zapata Ovalles llegó con vida a la Clínica Popular Simón Bolívar de Mariara, tras ser alcanzado por dos balas. Su cuñada denuncia que los funcionarios no dejaron que lo atendieran. Afirma que lo dejaron morir sin clemencia alguna.

Sus familiares y seres queridos no niegan que eran delincuentes. Con resignación aceptan lo sucedido debido a que sabían que tarde o temprano eso podía pasar. Señalan que pese a escoger el camino equivocado, ellos colaboraban con los lugareños, ya que los organismos que deben velar por el desarrollo y bienestar del pueblo, ignoran los problemas de los habitantes.

Janeicy Ruíz creció en La Vuelta. En el sitio abunda la pobreza, hecho por el que considera que los jóvenes ven una oportunidad en el crimen para surgir.

La joven comenta que pese a que los tres muchachos realizaban fechorías, no eran malas malas personas. “Ellos eran malandros, pero nos protegían de otros que querían venir a robarnos acá”. comenta mientras camina por un bote de aguas residuales.

En el rostro de la mujer que se encargaba de cocinarle a los tres hombre, se refleja el miedo que padece desde aquel día. Ella prefirió no identificarse por motivos de seguridad, pero narró que estaba en la cocina como era habitual, cuando los funcionarios del Cicpc irrumpieron en la casa, sin importarle que sus tres hijos pequeños estuvieran allí.

Nerviosa y con la mirada perdida, quien fungía como su cocinera, relató lo sufrido por ella y sus hijos. (Foto Armando Díaz)

La fémina corrió por su vida con su hijo menor en brazos, mientras le gritaban obscenidades. Ella, pudo escapar pero su hija de apenas 14 años, fue arrestada y supuestamente golpeada.

Con la voz quebrantada acusa a los efectivos del Cicpc de violar los derechos de menores de edad y de personas que no estaban implicadas en ninguna actividad ilícita.

Los objetos de las viviendas, habrían sido incautados. Dinero en efectivo, aparatos electrónicos y demás enseres fueron sustraídos del sitio.

Dos versiones se contraponen, según declaraciones de los testigos, los maleantes se rindieron ante los funcionarios y pedían a gritos que no los mataran. Sin embargo, se pudo conocer que una comisión de ejes de homicidio de Mariara, señala que estos intentaron darse a la fuga y dispararon en contra de los policías.

Casa donde habitaban los malhechores. (Foto Armando Díaz)



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