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Tres policías metropolitanos sentenciados por el caso del 11 de abril resultaron trasladados desde Los Teques a la cárcel Fénix del estado Lara, luego de más de 18 años de presidio, lo que ha generado zozobra entre sus familiares a los que se les facilitaba visitarlos en Ramo Verde por cuanto residen en La Guaira y en el estado Miranda

Erasmo Bolívar, Héctor Rovaín y Luis Molina padecen una serie de enfermedades que ameritan la atención permanente de parte de sus familiares, quienes les llevaban alimentos y medicinas. Hoy, esa posibilidad luce muy remota.

Erasmo Bolívar padece de gastritis severa, desprendimiento de retina y daños en los ligamentos posteriores de la rodilla, por lo cual pasó por un quirófano. Luis Enrique Molina sufre de hipertensión, con frecuentes episodios que han ameritado su traslado a centros asistenciales. Héctor Rovaín también sufre de la tensión y de problemas gástricos.

La falta de agua potable, baños, alimentos en buenas condiciones, aseo en las celdas de la cárcel Fénix, donde muchos reclusos deben dormir en el piso, atentan contra la salud de los funcionarios.

Laura Pérez, ex esposa de Luis Enrique Molina, exigió una vez más que a los tres funcionarios se les otorguen las medidas alternativas al cumplimiento de la pena. “Ellos fueron condenados a 30 años de cárcel y ya tienen 18 años y seis meses en prisión”.

Podrían recibir fórmulas alternativas de cumplimiento de las penas

El juez que ejecutó, en el año 2010, la sentencia por el caso del 11 de abril, estableció las fechas en las cuales a los funcionarios se les podrían otorgar las fórmulas alternativas al cumplimiento de la pena con base en lo dispuesto en el COPP.

Desde que cumplieron un cuarto de la pena, es decir 10 años de cárcel, los policías comenzaron a ser beneficiarios de las medidas alternativas al cumplimiento de la pena que les otorga el Código Orgánico Procesal Penal.

Adicionalmente, los policías metropolitanos están amparados por la Ley de Redención Judicial de la pena que conmuta un día en prisión por cada dos días estudiados o trabajados. Si la jueza Ada Marina Armas aceptara realizar el recómputo por redención, que por ley les corresponde, Molina, Rovaín y Bolívar ya podrían recibir el derecho a la libertad condicional, explicó Pérez.

Hoy, cuando ya suman 18 años y seis meses en prisión, aún no han recibido ningún beneficio. Otorgárselos podría contribuir con la intención de la comisión especial para la Reforma del Sistema Judicial de descongestionar los penales.

En simultáneo permitiría hacer justicia en un caso en el que nueve inocentes quedaron condenados a penas de entre 16 y 30 años de cárcel por delitos no cometidos. “Esto es demasiado ensañamiento contra tres seres humanos que ese día cumplían con su labor: resguardar la seguridad de quienes decidieron salir a la calle a manifestar”.

Laura Pérez aún espera que se haga justicia, pero ahora con más ansias, pues a raíz del traslado de Luis Molina, Héctor Rovaín y Erasmo Bolívar a la cárcel Fénix en Barquisimeto, teme que la situación de salud de los tres empeore. “Lo más triste es que no podremos asistirlos, viajar a Barquisimeto es muy difícil para quienes vivimos en Miranda y en La Guaira. No tenemos recursos para pagar pasajes, llevarles la comida y las medicinas que en esa cárcel no les dan”.

Nota de prensa.




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