El vicerrector administrativo de la Universidad de Carabobo, José Ángel Ferreira,
hizo un llamado a los gremios comprometidos con el bienestar de la comunidad
universitaria, a elevar el problema de las tablas salariales a la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), en virtud de que las hasta ahora publicadas en
forma extraoficial dan cuenta de que se siguen violando los derechos humanos y
laborales de los universitarios, al no volver a los niveles del año 2018.

Ferreira refirió que el pasado viernes 9 de agosto se realizó una reunión en el
Ministerio de Educación Universitaria, con la participación de funcionarios de ese despacho y representaciones sindicales cercanas al oficialismo, para
lo cual no se convocó a la Federación de Asociaciones de Profesores
Universitarios (Fapuv). “La información que tenemos es que en esta reunión, se
definieron términos para regularizar las tablas salariales, la cual desde agosto
2018 había quedado sin criterios definidos al incorporar al Petro como unidad de
medida para referencia de salario mínimo”.

En esa reunión, según Ferreira, se establecieron porcentajes interesacalas para obreros,
empleados y profesores, pero comienza mal, al arrancar ignorando el 4,75 % de
salario mínimo como inicio de tabla como se tenía en 2018. Se ha filtrado la
información de que se añade el 40% correspondiente al bono de estabilización
económica, aunque se desconoce si se incorpora como parte del salario o si se
mantiene bajo la figura de bono.

Adicionalmente se incorpora una prima de profesionalización de 14% para el sector docente; se ajusta el cálculo de las primas salariales con base a la unidad tributaria en un factor de 7 a 55, lo cual aumenta la prima familiar a Bs. 16.500 y la prima académica a Bs. 2.750. En fin, se produce un incremento en la tabla salarial promedio, de aproximadamente
entre 50% y 150%, según el caso”.

Esta denuncia ante la OIT, que puede prosperar por lo inaudito del cambio de
condiciones ocurrido desde hace más de un año, compete a los gremios en su
condición de organización, ya que al no tener resonancia en el país, debe pasar a
instancias internacionales.

La autoridad ucista hizo un cordial, pero enérgico llamado al
Ejecutivo Nacional para que busque el debido equilibrio que permita rescatar los
niveles de ingreso que tenía la comunidad universitaria en el año 2018. “Con el
aplanamiento de las tablas se produjo una violación de los derechos humanos
fundamentales, y ello se ha traducido en un proceso de desencanto, diáspora,
horarios de contingencia y de una situación muy difícil para los universitarios,
quienes contemplan atónitos cómo en algunos casos sale más costoso ir a trabajar que el ingreso percibido, dado que su salario en ningún caso permite cubrir las necesidades básicas”.

El aplanamiento de las tablas trajo como consecuencia una ausencia de estímulo
total en la parte espiritual de los trabajadores y un desamparo económico para
toda la comunidad, dado que el salario mínimo, que en el momento en que se
dictó lucía alto, comenzó a ser aplicado en la escala más baja con la magnitud
anunciada por el Presidente Maduro, crticó Ferreira. “Es decir, las escalas partían del salario mínimo, lo que antes de la reconversión comenzaba a partir de 4,75 salarios
mínimos y en la Convención Colectiva Única se había establecido que se partía de
1,5 salarios mínimos.




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