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Es normal, para los que tenemos el privilegio de poder pensar en voz alta, buscar noticias sensacionales, noticias conmovedoras, noticias así sean malas pero aparatosas, por otra parte en perfecta sintonía con la situación dramática que está viviendo este pobre país. Pues la noticia que voy a dar hoy, en cambio, es una noticias buena, una de esas noticias que parecen parte de un cuento de Perrault, el famoso fabulista francés, autor de “La Caperucita Roja, La Cenicienta o  El Gato con Botas”, entre otros, donde todo comienza tragicamente pero termina bien y, al final son todos felices y contentos! No es fácil vivir momentos así en esta Venezuela revolucionaria pero  ha sucedido y creo que es un deber contarlo.

Erase un vez…pienso que se imponga comenzar así…una hacienda muy grande, muy famosa y muy productiva en el norte del país que desde hace más de doscientos treinta años producía, un excelente ron muy famoso, conocido en el mercado bajo el mismo nombre de la hacienda.

El dueño de esa hacienda, descendiente de los fundadores, era un joven de origen alemán, muy trabajador pero con una pasión desenfrenada por un deporte especial como lo es el futbol americano.

La situación en el país y, por supuesto en la misma hacienda era dramática pero el espíritu luchador y resuelto del joven alemán ha hecho posible que la empresa superara indemne esos años sumamente difíciles durante los cuales el fallecido Hugo Chávez, recién llegado al poder, amenazaba expropiar todo tipo de empresa. De repente esa ola de atracos y de asalto que condicionaba y sigue condicionando la vida del país, llegó hasta la zona de la hacienda. Asaltaron y robaron a uno de los guardianes y un grupo de antisociales, bajo el mando de un elemento que había participado al golpe de Chávez en febrero de 1992 y, por lo tanto, se supone con la buena pro del gobierno, invadió la hacienda. Sin embargo, frente a ese enésimo acto de violencia, el joven alemán, no solamente no avisó a las autoridades policiales de la zona – por lo visto hubiera sido inútil – sino que utilizando la misma mano de obra de esos antisociales, propuso un proyecto social  extraordinario para que la hacienda siguiera produciendo y para ello mandó a construir poco a poco  sobre el terreno de la misma hacienda más de un centenar de casitas donde esa gente, no solamente pudiera  vivir sino pudiese quedarse… a trabajar.

Se corrió la voz y mucha gente más se presentó  a trabajar aunque no haya sido  fácil recuperar a tantos jóvenes acostumbrados a robar y a vivir de lo ajeno. Y así poco a poco, no solamente se trabajaba sino se enseñaba a amar el deporte jugando futbol americano, se motivaba el respeto hacia los demás con trabajo de equipo, con humildad inculcando espíritu de pertenencia a la hacienda y al país. Y así, gracias al proyecto Alcatraz – así se le apodó  todo el trabajo hecho por el alemán – más de 200 muchachos han dejado la criminalidad, finalmente han recobrado su propia dignidad y en 15 años el índice de mortalidad violenta que en el 2005 era de 113 muertes cada cien mil habitantes, ahora ha milagrosamente bajado a 2 cada 100.000. Imagínense si será grande la confianza que se le dio a esos antisociales que ahora cinco de ellos, son los guarda espaldas de los dueños! Ahora bien en estos días, cuando se cumplen justamente diez años desde que nuestro querido Padre Rivolta se marchara a la casa del Padre, por lo visto, su mensaje de paz, de amor y de esperanza que transmitía a través de su programa radial llamado justamente “un puntico de luz”, sigue vivo y presente en el corazón de todos los hombres de buena voluntad, máxime en estos días de Navidad! Caminante  no hay camino – decía José María parafraseando las palabras de Machado – Serrat – se hace camino al andar… caminante son tus huellas el camino y nada más y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar…indicándonos desde el más allá el camino a seguir para tratar de recuperar a este pobre país! Gracias viejo querido,  que el buen Dios te tenga en Su gloria por la eternidad

Desde Italia




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