Cáritas Valencia
Foto: Cortesía

Han sido años muy duros. Entre la desnutrición de niños, las necesidades económicas de madres y la soledad de los adultos mayores que vieron partir a sus seres queridos en un proceso de migración forzada. Pero en medio de todo ese drama hay gente que suma, como quienes forman parte de Cáritas de Venezuela.

Ellos hacen grandes esfuerzos. Se trata de la acción social de la Iglesia que en Carabobo cuenta con cuatro programas fundamentales para atender las vulnerabilidades más severas de las comunidades de la entidad.

Su principal foco está puesto en los niños con déficit nutricional. Es por eso que hace cuatro años nació el Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud (Samanes) que va cada mes a cuatro sectores claves para realizar el monitoreo y las pesquisas necesarias.

El objetivo es realizar un casa por casa en San Joaquín, Las Palmitas, Santa Eduviges u Montalbán, para hacer diferentes análisis, de acuerdo a la coordinadora de este programa en Carabobo, Alba Jiménez.

“Se hace evaluación antropométrica para conocer el peso, la talla y circunferencia craneal de los niños que es lo que nos da el percentil para saber si tiene déficit nutricional, y de ahí se ingresa a los más afectados al vivero, que es la siguiente fase, y en la que le damos la atención con barras nutricionales, medicamentos y seguimientos semanales hasta sacarlo del déficit”.

Entre 200 y 300 niños menores de cinco años son abordados al mes. Pero eso no es todo. Este programa también incluye a mujeres embarazadas y madres lactantes. “En este tiempo hemos verificado que los casos de desnutrición se han incrementado considerablemente”.

Atención social que suma

Hay casos extremos para los que no basta el apoyo nutricional. Y es en ellos que se activa el siguiente programa que es de apoyo económico al mes. “Es para atender a la familia de una manera más integral, acompañarla y fortalecerla para que salga de esa situación tan dura que enfrenta”, aseguró el padre Carlos Torreiro, director de Cáritas Valencia.

Y conociendo que hay sectores en los que hay niños más grandes que están totalmente desasistidos, se creó un comedor en la iglesia de la parroquia San Rafael, en la urbanización La Michelena de la capital carabobeña, donde se le da un plato de comida balanceada al día a 50 niños de entre cinco y 11 años.

El programa más reciente que están desarrollando está relacionado con los adultos mayores que quedaron en el país sin sus familias tras el exilio que tuvieron que enfrentar.

“Asumimos la administración de la Casa Hogar San José de Mañongo, donde hay 30 ancianitas que reciben todo lo que necesitan en cuando a alimentación, asistencia médica y socialización entre ellas”.

No es una ONG cualquiera

El padre Torreiro destacó la particularidad de Cáritas. “No es una ONG cualquiera, no es una fundación particular, es la iglesia católica en acción social, es la obra de la Iglesia en el mundo, el país y en Carabobo”.

Resaltó que la institución eclesiástica es fiel al mandato de Jesucristo que dice que se debe atender al caído en desgracia. “Durante más de 2000 mil años la Iglesia siempre ha tenido ese norte de darle de comer al hambriento, de beber al sediento y vestir al desnudo a través de infinitas obras sociales”.

El llamado desde Cáritas Valencia es que cada día más personas apoyen su labor, para que puedan continuar con su labor y seguir siendo Gente que suma.




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