cultura
(Foto cortesía)
El mundo se mueve rápido, parece que todos van de prisa. Tanto, que pocos conocen el acervo cultural del lugar en el que nacieron, en el que han vivido, y que tiene un gran legado que sus propias raíces y la de sus hijos.
Hay parte de la historia, de las tradiciones que son respuesta a mucho de lo que es la sociedad actual, pero que ha quedado en el olvido, en esos libros llenos de polvo que nadie toma de las bibliotecas.
Pero, por fortuna, hay quienes se han encargado de leerlos en voz alta, incluso, de reescribirlos de una manera que nadie puede resistirse a oírlos. Es el caso de Pío Lara, el cuentacuentos al que se solía ver en plazas, ferias y eventos en Carabobo, cantando su visión del mundo en relatos que hace para niños, pero que los adultos también disfrutan.
Él sabe lo importante que tiene la cultura del país, y se ha dedicado por 30 años a mantenerla viva pese a las adversidades como las actuales.

Cultura en cuarentena

Con la cuarentena y la paralización de las actividades, todo se complicó para quienes tienen esa labor cultural. Pero él no se detuvo. Se reinventó con quienes también creen en el poder del rescate de las raíces nacionales, y comenzaron a recorrer las calles.
Bajo la denominación “Travesura Cultural” realizan actividades en diferentes zonas de la entidad, movidos por la propia voluntad. “Estamos compartiendo esta experiencia con maestros, niños, amigos y cultores, impulsando actividades sin apoyo de ninguna institución pública”.
Fue así como rescataron una manifestación llamada “La Gallineta”, cuya representación la hicieron durante las festividades de la Virgen del Socorro de este año, tras más de 60 años de olvido.
También impulsaron un encuentro cultural en la parroquia La Candelaria llamado Vasallos Candelareños, que se presentó en noviembre para conmemorar los 172 años de la parroquia; y están realizando la manifestación de diablitos de danzantes en Valencia desde la iglesia de San Blas, pasando por la Catedral y termina en La Candelaria.
Y esto no termina ahí. “En diciembre vamos a presentar en San Blas los Pastores del niño de la piedra, una tradición de Yaracuy. Todo sin contar con recursos de nadie, solo con nuestra voluntad, por eso digo que hace falta voluntad de las instituciones del estado”.

Cultura para los niños

A Pío Lara lo conocen por sus cuentos, historias y canciones para el público infantil. Es lo que más le gusta hacer. “Lo hago por la sonrisa, la felicidad, la alegría de los niños reflejadas en su rostros cuando participan en las actividades, un abrazo de esos sinceros que ellos dan, no tiene precio”.
Él tiene 30 años escribiendo. Es una práctica que realiza como una manera distinta de decir lo mismo, “así que mi inspiración puede surgir de un hecho, de una lectura, de algo que vea en la televisión, alguna actividad, a veces me pongo a inventar, a escribir, entonces surge algo que la experiencia me va dando”.
Es todo un desafío. La audiencia infantil es la más difícil de enfrentar. “Es el publico más sincero, si no le gusta algo lo dice, a diferencia del adulto que igual aplaude”.

Un guarobobeño

Aunque los carabobeños lo sientan propio, él nació en el estado Lara. Su nombre es Robinson Dávila y desde que se dedica a la cultura en Carabobo, se autodenominó Pío Lara.
“Pío es homenaje a Pío Tamayo y Pío Alvarado, dos figuras importantes de la cultura popular larense, Lara es por Juan Jacinto Lara, héroe epónimo de nuestro estado. Pero como he hecho mi carrera en Carabobo, digo que soy un guarobobeño”.
Su inclinación por la cultura fue evidente desde niño cuando su abuelo Ramón Antonio, quien fue su figura paterna, tocaba la guitarra que llamaba pichagua y él lo veía, lo intentaba, repetía hasta que aprendió a usarla y a cantar.
“Mi abuelo me dio demasiadas vivencias positivas, me contaba cuentos y para mí la infancia es una etapa que debe ser fortalecida desde la casa y los ambientes que rodean al niño. Por eso cuando ellos asisten a mis actividades y escuchan mis cuentos hay diversión enorme, pero mucha enseñanza”.
Pío tiene 30 años haciendo lo mismo, y sabe muy bien los cambios que ha enfrentado el país. Sabe que hay mucho por hacer en materia cultural, y para eso se requiere del concurso de todos. “Es hora de componer nuestro país y seguir andando, porque si caemos lo mejor es levantarnos”.



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