Cuando hablamos de “golpe de estado”, por lo general nos referimos a una conquista violenta del poder y en este sentido Venezuela, al igual que tanto otros países latino-americanos, ha vivido una experiencia traumática a lo largo de su historia al extremo de que el fallecido presidente Chávez, promotor de esa folclórica y supuesta revolución, antes de alcanzar el poder por la vía del voto, había intentado conquistarlo a través de un cruento golpe de estado.

A  tal propósito me parece interesante recordar que en un libro muy conocido y titulado “Tecnicas de un golpe de estado” su autor, el italiano Curzio Malaparte, expone justamente el “modus operandi” para perpetrar esos golpes …”modernos”.

El libro publicado en Francia en 1931 y no en la Italia mussoliniana, por obvios motivos, fué prohibido tantos por lo regimenes totalitarios de la epoca – fascismo, nazismo, comunismo – como por los gobiernos democráticos porque era considerado como el manual del perfecto revolucionario para conquistar el poder.

Sin embargo yo creo que el “golpe de estado” clásico que todos conocemos, con sublevación militar, con tanques armados, con derramamiento de sangre, como el del 4 de febrero de 1992 para entendernos  hoy día, en pleno siglo XXI no tendría sentido porque el destierro diplomático y económico al cual sería sometido ese gobierno de facto que ha pretendido conquistar el poder con la fuerza de las armas, sería imposible  de sostener. Por eso hoy prefiero hablar de “golpe de estado moderno” que no consiste ya en la clásica asonada militar o en el levantamiento del cuartel rebelde, sino en lograr, a través de unos canales “aparentemente”  democráticos pero, en realidad autoritarios y absolutistas, el control total del país.

Para concluir esas breves disquisiciones de ciencia política, me parece interesante agregar que, esos “golpes de estado…modernos” no son, per lo general, para conquistar el poder, sino para perpetuarse en el poder. Y así, si el “supuesto” presidente  –  y digo supuesto  porque el que recurre a esos métodos ha perdido toda la facultad moral para ejercer el mandato  –  que, por incapacidad u otros motivos ya no tiene el control del país, puede recurrir a la inhabilitación de esas personas o de esas instituciones que lo adversan o, en última instancia, crear un cuerpo paramilitar bajo su estricto y rígido control. Esta es la esencia de lo que yo llamo “golpe de estado moderno” y, por lo normal el que lo ejecuta, subestimando la capacidad intelectiva del pueblo, tiene la alevosía de considerarlo constitucional! Claro está que para poder hacer eso tiene que crear el ambiente apropiado inventando, por ejemplo, en esas manifestaciones de un pueblo desesperado que reclama solamente un poco más de normalidad  un falso  intento de golpe, creando por lo tanto  las condiciones convenientes para imponer su voluntad  tomando medida represivas a expensas de la ley y de la misma constituciòn.

Por supuesto esto no tiene ningún nexo con situaciones conocidas. Simplemente me ha parecido interesante hablar de eso para tratar de  sensibilizar la opinión pública sobre un tema de extrema actualidad.

Desde Italia 

 




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