San José de Calasanz, sacerdote, pedagogo y santo español, fundador de la primera escuela cristiana popular de Europa, nació en Peralta de la Sal, provincia de Huesca, España, el 31 de julio de 1557. Hijo de Pedro Calasanz, herrero y alcalde del pueblo, y de María Gastón. A los doce años, se va a estudiar en un pueblo cercano.

A los catorce años, manifestó la decisión de hacerse sacerdote; es ordenado en 1583, a los 25 años. Calasanz se va a Roma en 1592. Antes de cumplir los seis años de su estada en Roma, el río Tíber, se desborda provocando la más catastrófica inundación del siglo. Hubo más de dos mil muertos. Calasanz, trabajo infatigablemente en la ayuda a los afectados. Le preocupo ver tantos niños sin escuela por falta de medios económicos; en la parroquia de Santa Dorotea activa en 1597 la primera escuela gratuita de Europa.

Calasanz dedicará desde aquel momento de su vida, abrir las puertas de las escuelas a todos los menores, muy especialmente a los más necesitados; paso la mayor parte de su vida en Roma; considerado uno de los precursores de la pedagogía moderna. Creó, organizó y sistematizó la enseñanza escolar graduada por niveles y ciclos en la enseñanza primaria y una cierta formación media. En la novena clase, los niños iniciaban la lectura con métodos y grandes cartelones que permitían una enseñanza colectiva.

Los alumnos aprendían a leer indistintamente en latín y en lengua vernácula. Calasanz mantuvo el latín, pero fue un gran defensor de la lengua utilizada por los pobladores.

Actualmente las llamadas Escuelas Pías, fundadas por Calasanz, se encuentran en todo el mundo; los escolapios tienen colegios en África, localizados en Camerún, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Gabón y Senegal. En América: Costa Rica, Nicaragua, México, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Venezuela. En Asia tienen colegios en Filipinas, Japón e India y en Europa: Austria, Eslovaquia, España, Francia, Hungría, Italia, Polonia y República Checa.

En 1648 Un cardenal que después fue Sumo Pontífice, llamó a San José Calasanz “un segundo Job” porque tuvo que sufrir persecuciones como el Santo Job de la Biblia. Calasanz repetía las palabras de Job:

“Dios me lo dio, Dios me lo quitó, bendito sea Dios”.

En una ocasión por causas mal intencionadas fue acusado y apartado de sus importantes funciones escolares, afortunadamente, después se supo la verdad y al fundador le fueron restituidos sus cargos. El Papa Paulo V al darse cuenta de lo bien que funcionaban las escuelas del Padre Calasanz, le ofreció toda su ayuda y solidaridad, en verdad que la necesitaba porque las dificultades que se les presentaban eran muy grandes, pudiendo salir adelante en tan noble labor educativa.

En Roma el 25 de agosto de 1648, a la edad de 92 años, entregó su alma al Supremo Creador.

Fue beatificado el 7 de agosto de 1748 y canonizado por Clemente XIII el 16 de julio del 1767. Esta institución educativa merece nuestro apoyo económico y moral. Recordamos en esta oportunidad al sacerdote español Vasco Quiroga, dedicado a su obra cristiana y pedagógica en México, conocido afectuosamente “Tata” Vasco, Promotor de la Educación Indígena en América.

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