Trancazo
Foto: Armando Díaz
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La señora Petra Rodríguez es una mujer resteada. A sus 70 años se considera alguien valiente y sin temores. Algo que siente que le falta a una gran parte de la población venezolana.

No le importa cuanta gente asista a las convocatorias. “Lo importante es estar presente y demostrar que no están de acuerdo con lo que día a día vive el venezolano”.

Rápidamente anuncia que tiene un mensaje para Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López. “Con esa salida de Leopoldo yo dije: esto es un trapo rojo y que Lilian no crea que porque liberaron a su esposo todo estará bien. Si aprueban la Asamblea Nacional Constituyente va a volver a la cárcel. Lo hará y en cadena perpetua, va a ser el primerito. Que no sea tan ingenua y no pierda el horizonte.” 

Rodríguez ha estado en tantas marchas que ya no se acuerda de muchas, pero no olvida aquella en la que murió Genesis Carmona. Ella habló con la fallecida horas antes de que la bala le cercenara la vida.

Viste una franela usada y cubierta de escritos sobre la Constitución y en contra de Nicolás Maduro. Sostiene una pancarta en sus manos y la gente la mira con admiración por su espíritu de guerrera.

Para ella el gran culpable de esas muertes en 2014 fue Francisco Ameliach, gobernador del estado Carabobo “Ese es un ladrón y saqueador”. Ella recuerda cuando entraron a su casa las fuerzas gubernamentales, con sus uniformes e insignias a atacarla y amenazarla. “Estoy esperando que vuelvan, que me ataquen, porque no voy a dejar pasar a esas escorias en mi propiedad. No les tengo miedo, tendrán que matarme. Entran a las casas sin permiso y se llevan todo“.

Vive en el sector ocho frente a la peluquería de la señora Maritza. Esa que asediaron a mediados de abril. Su morada esta cubierta por pancartas como recordatorio de las viejas luchas que no deben ser olvidadas.

“¡Indolentes, desvergonzados!” grita con enojo a unos motorizados que reventaban en ese instante la cinta que impedía el paso vehicular. Aquella pareja insultaba a la mujer pero ella les respondía. No se doblega es una guerrera con canas largas.

Tiene cinco hijos, cuatro varones y una mujer, todos mayores de edad y con residencia en el extranjero. Ella no se quiere ir de Venezuela aunque tiene los medios económicos para hacerlo, porque su vida está en esta tierra y quiere luchar hasta ver a Maduro tras las rejas y a todo su “combo”, como ella los llama.

“No soy cobarde se dice a si misma” cada vez que se enfrenta a los guardias nacionales les recuerda que tiene los ovarios bien puestos, porque parió a “cuatro machos de 1.90 metros”. Le indigna que los niños de la quinta república no sepan lo que es un tetero de leche con azúcar.

Entre risas se burla de las palabras de Chávez y Maduro sobre si ser rico es malo y recuerda que en la cuarta no era rica, pero sus hijos comieron bastante y de viajar se cansó. No sólo en Venezuela, si no por el mundo, en especial por Italia. Al respecto del comentario que una vez se hizo sobre que los venezolanos comían Perrarina también estalló en carcajadas “Pero si los perros de los ricos comen eso, ni a mi me alcanza el sueldo para comprar Perrarina”.




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