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Ocho mujeres fallecen diariamente por el diagnóstico tardío y la falta de acceso al tratamiento. (Foto Andrés Galindo)

El sistema de salud público en Carabobo ya no es una opción para las mujeres con cáncer de mama. Las unidades oncológicas en al menos tres centros asistenciales de la entidad, e incluso el Hospital Oncológico Miguel Pérez Carreño, se encuentran cerradas o parcialmente operativas por falta de insumos, medicamentos, equipos de diagnóstico y personal.

Así lo denunció la presidenta de la Fundación de Lucha contra el Cáncer de Mama en Carabobo (Funcamama), Luisa Rodríguez Táriba, quien durante la transmisión de El Carabobeño en Vivo señaló que la desinversión en materia sanitaria es cada vez más evidente. “No sabemos qué se hizo con tanto dinero que se invirtió en salud y que no llegó a la comunidad”.

En el área quirúrgica de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera (CHET), en Valencia, fueron suspendidas todas las operaciones relacionadas con cáncer de mama debido a la llegada de la pandemia, ya que son cirugías electivas, expuso la vocera de Funcamama. Antes de marzo se realizaban menos de 10 intervenciones semanales a pacientes oncológicas, lo cual era insuficiente.

Rodríguez Táriba señaló que en la CHET fue instalado un mamógrafo cuya capacidad es de alrededor de 15 mamografías diarias, pero los resultados son entregados hasta seis meses de después, lo que retrasa el diagnóstico oportuno, tomando en cuenta que el cáncer de mama se multiplica cada 100 días. “No sirve un estudio entregado tan tarde, debe entregarse inmediatamente”.

Agregó que el técnico radiólogo que tienen en la CHET a cargo del mamógrafo, “aunque sabe de mastología, no es un radiólogo mastólogo”, que es el especialista que debería estar a cargo de la realización de las mamografías, un estudio esencial para la detección de la enfermedad.

Lo mismo ocurre en la Maternidad del Sur, también ubicada en la capital carabobeña, donde actualmente se realizan unas jornadas de mamografías gratuitas, advirtió. “Tenemos nuestras serias observaciones referente a la calidad de estos estudios, porque está en riesgo la vida. Además, también los están entregando tarde”.

Según la representante de Funcamama, la realización de una mamografía no es sencilla y requiere de mucha precisión: el equipo debe estar calibrado y a la temperatura adecuada, el técnico radiólogo debe saber cómo posicionar la mama, el radiólogo mastólogo debe tener a disposición una computadora para poder ver la imagen, entre otros factores.

La unidad de quimioterapia de adultos del Hospital Universitario Ángel Larralde (HUAL), en Naguanagua, tiene más de tres años cerrada. “Empezaron una remodelación que nunca terminaron, hasta que se quedaron sin personal. Están aplicando a algunas personas quimioterapia en la unidad de oncología pediátrica, cosa que no debería suceder”.

En cuanto al Hospital Oncológico Miguel Pérez Carreño, que es la unidad bandera para la región Centro Occidental en materia y diagnóstico y tratamiento del cáncer, le queda solo un oncólogo tratante en el área de quimioterapia. Rodríguez Táriba aseveró que actualmente allí no hay médicos ni pacientes, porque no hay medicamentos.

“En el área de radioterapia y medicina nuclear del oncológico es terrible lo que estamos viviendo, porque el aparato para hacer las radioterapias está paralizado desde 2016”, detalló. “No hay reactivos para hacer el gammagrama óseo, no hay tomógrafo y el que teníamos en tiene más de 10 años inoperativo”.

Son muchos los factores que afectan la calidad de vida de las personas con cáncer de mama, iniciando por la falta de acceso a un diagnóstico oportuno. La presidenta de Funcamama puntualizó que en Venezuela hay aproximadamente seis millones de mujeres, de entre 35 y 75 años, que necesitan hacerse una mamografía y una ecografía mamaria, pero el sistema de salud público tiene menos de 0,5% de capacidad para atenderlas.

Los centros asistenciales privados que ofrecen este tipo de servicios diagnósticos se convirtieron en la única opción para esas mujeres. Sin embargo, un examen de ese tipo cuesta, en promedio, alrededor de 50 dólares, lo que representa un monto prácticamente impagable para la mayoría, tomando en cuenta que según la Encovi más de 96% de los venezolanos vive con menos de dos dólares al mes.

Vea la transmisión completa de la entrevista a continuación:

 

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Entrevista junto a Luisa Rodríguez Táriba, presidenta de @funcamama.

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