Hoy es un día de gran solemnidad en la iglesia católica: Es la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, patrona de los enfermos.

Esta advocación católica hace referencia a las dieciocho apariciones de la Virgen María que Bernadette Soubirous (1844-1879) afirmó haber presenciado en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave de Pau, en las afueras de la población de Lourdes, Francia, en las estribaciones de los Pirineos, en 1858.

El 11 de febrero de 1858, se le apareció a Santa Bernardita, diciéndole: “No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el próximo”. Es el significado de sus apariciones, el mensaje que dejó y los milagros que se dieron con su intercesión.

Bernardita, su hermana y otra niña iban ese día al campo a buscar leña seca, cerca de una gruta, de acuerdo a lo reseñado en el portal de Aci Prensa.

Pero, tenían que pasar por un arroyo. Bernardita no se atrevía porque el agua estaba muy fría. Se dispuso a quitarse los zapatos, cuando de imprevisto escuchó un ruido fuerte proveniente de la gruta.

Al acercarse de donde provenía, en medio de ese lugar sucio y pedregoso se le apareció la Virgen envuelta en una luz resplandeciente, con un traje blanco, portando además largo rosario blanco y dorado.

Entonces, juntas las tres hermanas empezaron a rezarlo. Y el domingo 14 de febrero, Bernardita en la gruta reza la primera decena del Rosario y María se aparece. La niña le tira agua bendita para asegurarse que no era una obra del enemigo. La Virgen sonríe, se persigna con el Rosario y lo rezan juntas.

El jueves 18 la Virgen le pide a Bernardita que regrese por quince días seguidos a la gruta. Ante la aceptación y promesa de la pequeña, María le promete hacerla dichosa en el otro mundo. Enseguida, empezaron los rumores de las apariciones a expandirse.

El 19 de febrero, Bernardita va con una vela bendecida y encendida. De allí, surge la costumbre de ir con velas para encenderlas ante la gruta. El 20 de febrero la Señora le enseña una oración personal a Bernardita.

El domingo 21, la niña ve que la Virgen estaba triste, le pregunta lo que le pasa y Nuestra Señora le contesta: “Rogad por los pecadores”. Las autoridades, entonces, amenazaron a Bernardita con llevarla a la cárcel y todos se burlaban de ella.

Al día siguiente, la Virgen no se le apareció, pero la niña no perdía la esperanza de volverla a ver. Dos días después, 10 mil personas fueron a ver lo que pasaba. La Virgen se le apareció a Bernardita y le pidió que les diga a los sacerdotes que elevaran alli un santuario, adonde se debe llegar en procesión.

La niña le comenta al sacerdote, quien a cambio pide el nombre de la Señora y que florezca un rosal silvestre sobre el que se aparecía.

Cuenta la historia, que la pequeña le cuenta todo a la Virgen, quien sólo sonrió. Luego María la mandó a rogar por los pecadores y exclamó: “¡Penitencia, penitencia, penitencia!… ¡Ruega a Dios por los pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!” Bernardita así lo hizo y pedía a los espectadores que hicieran lo mismo.

El 25 de febrero la Virgen le ordena beber, lavarse los pies en la fuente y comer hierba. Bernardita, por indicación de María, escarbó en el fondo de la gruta y empezó a brotar agua.

El primer milagro

Y ocurre el primer milagro. El día 26 en un pobre obrero Bourriete, quien tenía el ojo izquierdo mutilado; el oraba, mientras se frotaba el ojo con el agua de la fuente.

De pronto, grita de alegría, al ir recuperando la vista. El 27, la Virgen permanece en silencio, Bernardita bebe del agua del manantial y hace los gestos recurrentes de penitencia.

El 28 Bernardita va a la gruta, pero luego es llevada a casa el juez y amenazada de ir a cárcel. En la noche, Catalina Latapie moja su brazo dislocado y el brazo y la mano recuperan su agilidad, produciéndose un segundo milagro.

El martes 2 de marzo, Bernardita va de nuevo donde el párroco a recordarle el pedido de la Virgen.

El 3 de marzo la pequeña le pregunta de nuevo su nombre y la Virgen sonríe. Ese día, una madre en su desesperación lleva en brazos a su hijo que estaba medio muerto. Lo metió 15 minutos en el agua fría y al llegar a casa notó mejoría en la respiración del niño.

Al día siguiente, el niño estaba lleno de vida y completamente sano. Los médicos certificaron el milagro y lo llamaron de primer orden. El 4 de marzo, al finalizar los quince días, la visión permanece silenciosa.

El 25 de ese mes la Virgen se apareció a Bernardita, levantó los ojos hacia el cielo, juntó en signo de oración las manos que tenía abiertas y tendidas hacia el suelo y le dijo a Bernardita: “Soy la Inmaculada Concepción”.

La pequeña salió corriendo a decirle al párroco, quien se conmovió ante la revelación del nombre, ya que cuatro años antes se había proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción.

El 16 de julio se produjo la última aparición. Bernardita sintió la misteriosa llamada y al llegar a la gruta se dio cuenta que estaba vallada y no se podía pasar. Se dirige entonces al otro lado, enfrente de la gruta, y vio a la Madre de Dios.

Algunos consideran que la aparición de Nuestra Señora de Lourdes es un agradecimiento del cielo por el dogma de la Inmaculada Concepción y es exaltación a las virtudes de pobreza y humildad como la que tenía la pequeña Bernardita.

La Iglesia católica sustenta que es un llamado a aceptar la cruz para ser felices en la otra vida; la importancia de la oración, del Santo Rosario y la penitencia con una misericordia infinita por los pecadores y los enfermos.

 




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