Todos en la frontera venezolana con el vecino país de Colombia han oído hablar y le temen a Los Rastrojos, un sanguinario grupo que ha escenificado varios hechos sangrientos en su intento de controlar la zona limítrofe y la gran industria del contrabando. Hace años se instalaron en pueblos como San Antonio, Ureña, Rubio, Capacho del Táchira. Con ellos y su extorsión y sicariato, también llegó la activación de explosivos, los enfrentamientos a plomo en las calles de los pueblos, cuando se disputaban con Los Urabeños el control del territorio. Así lo reseña infobae.com

Esa parte de la frontera ahora tiene actores nuevos: Los Pelusos, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), bandas criminales locales al servicio de intereses políticos, entre otros.

Los Rastrojos se diversificaron y han extendido una red que arranca desde la frontera colombo venezolana, que lleva hasta los estados Delta Amacuro y Monagas, donde han logrado crear a un grupo paramilitar subalterno llamado El Evander, aprovechando la situación que se vive en territorio venezolano con la inestabilidad política y la inacción de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ante la presencia de varios grupos guerrilleros, colectivos y bandas criminales.

Este grupo pupilo de Los Rastrojos está conformado por sujetos pertenecientes a peligrosos grupos paramilitares colombianos, y no se quedó en la frontera como ha sucedido tradicionalmente con los descendientes de las Autodefensas Unidas de Colombia. A diferencia de Los Rastrojos, Los Urabeños o Las Águilas Negras, esta agrupación El Evander está integrada por venezolanos y se instaló territorio adentro, en Tucupita del estado Delta Amacuro y Maturín del estado Monagas, al oriente del país,

En la misma praxis de todos los paramilitares, se dedica al lucrativo negocio del tráfico de drogas, sicariatos, armas de fuego, extorsión o cobro de vacuna, sometiendo a la población.

En los municipios Pedernales y Tucupita de Delta Amacuro es donde el Grupo Paramilitar El Evander se ha instalado con sus líderes venezolanos, un grupo de jóvenes a quienes identifican como alias Pepe, quien es el jefe de los cobros de las vacunas y quien maneja el dinero de la organización. Otro muchacho alias Ivancito, a quien han señalado de ejecutar asesinatos.

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