Las colas comenzaron el viernes en la tarde. (Foto: Ángel Chacón)

A las cuatro de la mañana llegó Mercedes viuda de Tablante a los alrededores del rectorado. Fue con su comadre Olga Oliveros a tramitar sus tarjetas de débito del Banco Bicentenario aprovechando el operativo que se montó este sábado.
Como estaba oscuro no se dio cuenta del gentío que tenía por delante y le dijo s su hijo que las dejará allí que ellas resolvían para regresar.
Las dos mujeres se dispusieron a hacer la cola más abajo de la entrada del metro y allí las agarró el día. Poco después de las nueve de la mañana se salieron de la cola porque cuando abrieron el banco el vigilante anunció que solo iban a atender a 750 personas.
Las dos humildes ancianas se resignaron a que seguirían sin sus tarjetas de débito para cobrar la pensión. Y es que había gente haciendo cola desde el viernes en la tarde
Al igual que estas dos damas, un buen número de pensionados no pudieron aprovechar el operativo y prefirieron no aguantar sol innecesariamente.
Mientras en la parte de adelante de la cola los encontronazos entre los clientes que intentaban obtener su tarjeta se producían a cada momento.
El clamor general entre los pensionados era que se dispusiera de mayor número de oficinas bancarias para este tipo de operativos.




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