Jon Rahm. / Foto EFE

El golf español vivió este domingo otra jornada memorable después que Jon Rahm se proclamase nuevo campeón del torneo Memorial del PGA Tour y también alcanzase el puesto de número uno en la clasificación mundial.

Rahm, a sus 25 años, se convierte en el segundo español que lo consigue y vio cumplido el gran sueño de emular al legendario Severiano Ballesteros, el gran maestro que primero lo logró, y que ha sido su inspirador y referencia desde que llegó al deporte del golf.

De ahí, la emoción de Rahm al completar el recorrido en el Muirfield Village Golf Club, diseñado y dirigido por otra leyenda como es el estadounidense Jack Nicklaus, al que se une en la lista de los que han tenido el honor de ser número uno del mundo, y que fue el primero en felicitarlo tras concluir el recorrido del domingo.

Rahm superó en la clasificación al norirlandés Rory McIlroy, quien había estado como número 1 del mundo 106 semanas, la tercera mejor marca de toda la historia, sólo superado por el estadounidense Tiger Woods (683) y el australiano Greg Norman (331).

El inglés Nick Faldo con 97 semanas ocupa el cuarto lugar de la lista, mientras que el estadounidense Justin Johnson es el quinto al reinar 81 semanas en el golf mundial.

Luego se encuentra Ballesteros, quien fue el segundo en ocupar el puesto de número uno desde que se estableció la clasificación el 6 de abril de 1986 cuando el alemán Bernhard Langer tuvo el honor de ser el primero.

Pero tres semanas después, el 27 de abril de 1986, Ballesteros hacía historia al llegar por primera vez en su carrera a ser el número uno del mundo, posición que mantuvo por cinco meses seguidos, y que luego recuperó en otras cuatro ocasiones más hasta completar 61 semanas, la sexta mejor marca de todos los tiempos.

Tras Langer y Ballesteros, el tercer europeo de los nueve que ya han alcanzado el puesto de número uno del mundo fue el inglés Faldo, al que desbancó del puesto el galés Ian Woosman, en abril de 1991.

Después el golf europeo tuvo que esperar hasta el 31 de octubre del 2010 cuando de nuevo, un jugador inglés, Lee Westwood, se colocó al frente de la clasificación mundial al desbancar al legendario Woods, que había marcado el récord de 281 semanas seguidas como número uno.

Tras Westwood, el alemán Martin Kaymer lo reemplazó en la cima del golf mundial, a la que luego llegaría el inglés Luke Donald, seguido por la irrupción de McIlroy, quien alcanzó por primera vez el puesto de número uno el 4 de marzo del 2012.

El inglés Justin Rose, el 10 de septiembre del 2018, se convertía en el octavo jugador europeo que conseguía ser número uno al que ahora se une Rahm como el noveno en la exclusiva lista mundial.

“Ya había dicho que pasase lo que pasase este domingo, el recorrido para mí era una gran prueba de aprender de cara al futuro, a los grandes campeonatos, porque esto será lo más cercano a uno de ellos sin serlo”, declaró Rahm tras haber realizado de nuevo un recorrido pleno de control y buenas decisiones.

Rahm reiteró que estuvo siempre mentalizado para luchar contra las condiciones difíciles que se daban en el campo, de nuevo con fuertes vientos y algo de lluvia a partir del noveno hoyo, además de controlar sus emociones después de haber tenido varias oportunidades de superar a McIlroy y cumplir el sueño de emular a Ballesteros.

“Obviamente estuve mentalizado que tenía una gran oportunidad de lograrlo. Me hubiese mentido a mi mismo si no lo hubiese hecho”, declaró Rahm sobre su hazaña de unirse, más de 34 años después, a Ballesteros en la lista de números uno del golf mundial.

“Siempre es difícil ponerlo en palabras. Seve es una gran influencia. He dicho muchas veces, gracias a esa Copa Ryder en 1997 y su capitanía y la forma en que inspiró a muchos, no solo en España sino en Europa, él es la razón por la que estoy jugando, y aunque muy lejos de lograr todo que alcanzó, estos son momentos muy emotivos para mi”.

Rahm reconoció que ser el número uno del mundo era algo que significaba “muchísimo” para él por todas las connotaciones que dejaba el logro deportivo.

“No puedo mentir. Es algo muy profundo en mi interior como español y jugador que soñaba lograr, después de ver que los grandes campeones que vinieron después de Seve como Sergio (García) y Olazábal (José María) nunca llegaron a ser, por lo que tiene aún un mayor valor lo alcanzado este domingo”, subrayó Rahm.

El golfista español recordó que hasta llegar a ser el número uno del mundo le ha tocado encontrar el camino de canalizar sus emociones, otra de las batallas que ha enfrentado en su carrera, pero que ha comenzando a ganar después de lo logrado en el Memorial.

“Definitivamente ha habido momentos esta semana en los que podría haberlo perdido o tal vez en el pasado me hubiera frustrado más y cambiado mi plan de juego”, explicó Rahm. “Tal vez hace un par de años, no creo que estaría viviendo este momento”.

Rahm admitió que durante el torneo cada golpe había sido una batalla en la que la lucha era asimilar que tenía que hacer su trabajo, que los errores iban a llegar, como le sucedió al comienzo de la segunda mitad del recorrido (bogey y doble bogey) seguidos.

Pero nada podía apartarlo del triunfo final, ni la polémica del hoyo 16, que pasó de un birdie espectacular a un bogey oficial, porque Rahm había demostrado durante todo el torneo que fue el mejor y ahora el quinto más que llega a reinar en el golf mundial.




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