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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

A las 8:00 a.m. llegó Dagny Pérez a la puerta del Servicio Bolivariano de Inteligencia Militar (Sebin) en Naguanagua. Le llevaba el desayuno a su esposo Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros de Carabobo. Lo entregó junto con una caja de pastillas para la hipertensión que padece, pero a los pocos minutos un funcionario salió y le devolvió la comida, la medicina, una colchoneta y otras pertenencias del gremialista. “Se lo llevaron anoche a Ramo Verde. Lo siento”, dijo el uniformado.

Fue un traslado que se hizo sin avisar a familiares ni abogados. Sorprendió a todos. García se encontraba en el Sebin desde el martes, tras una crisis hipertensiva que padeció luego de la medida de privativa de libertad que le fue dictada por un tribunal militar en Fuerte Tiuna la noche del lunes, cuando le fijaron como sitio de reclusión el Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil) de Ramo Verde, al ser vinculado por el Gobierno con el asalto de la 41 Brigada Blindada.

La mujer con cuatro meses de gestación ahora está más preocupada. No solo tiene a su esposo detenido y a sus hijos con crisis tras haber presenciado el allanamiento y aprehensión violenta de su padre la mañana del sábado 12 de agosto. Ahora García está en Caracas y sin tratamiento para controlar su tensión arterial. “Pregunté cómo se encontraba de salud y no me dijeron nada”.

Hasta ahora sus abogados, José Sánchez y Alfonso Granadillo, no han tenido acceso al expediente ni han podido juramentarse como defensores del caso. Sánchez informó que tampoco han podido establecer contacto con García desde su detención y se espera que la juramentación se haga efectiva la mañana del viernes cuando se trasladarán a Caracas para conocer mayores detalles del caso. “No sabemos ni ante qué tribunal nos enfrentaremos ya que uno militar lo privó de libertad por delitos que desconocemos y desde el Gobierno se anunció el cese de procesos legales castrenses a civiles”, dijo el abogado.

Pérez agradeció la colaboración prestada por funcionarios del Sebin Naguanagua durante la estadía de su esposo en el lugar. “Puede verlo solo en una oportunidad, pero al menos le hacían llegar todo lo que yo le llevaba”.




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