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En estos días se cumplen diez años de una de las fechas más negras para la democracia en Venezuela porque en un día como estos, el Gobierno del presidente Chávez clausuró y en forma indefinida  uno de los medios de comunicación más antiguos del país como lo era “Radio Caracas Televisión”. Ha sido una decisión autoritaria, sin recurrir a ningún procedimiento judicial y, por ende, sin ninguna posibilidad de defensa por parte de los dueños y directivos del canal.

La motivación oficial del cierre de la emisora, si mal no recuerdo, fue por “golpista” y el Sr. Nicolás Maduro, en aquel entonces canciller, declaró que “la decisión del Presidente de la República era justa y constitucional porque RCTV había causado enormes daños a la cultura venezolana”. Sin entrar en polémica con el otrora canciller – Dios me libre – yo pienso que RCTV, más que a la cultura venezolana le ha causado daños a la imagen del Gobierno a través de la publicación de los acontecimientos  del 11 de abril y de la masacre de puente Llaguno. Yo se que en esta vida todo es relativo más si por cultura entendemos ese conjunto de manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo, yo creo que pocas emisoras han enaltecido los valores de la cultura criolla como RCTV.

Los menos jóvenes no pueden recordar esos simpáticos programas cómicos como Radio Rochela, por ejemplo, con ese sabor criollo y con esas interpretaciones geniales de Charles Barry y de Elisa Parejo, entre otros, con esas telenovelas pasionales como la Sra. de Cárdenas o Natalia de 8 a 9, culebrones hasta que se quiera pero que reflejaban la idiosincrasia y, porque no, la cultura del venezolano, ese programa que muy probablemente ha sido el primer programa informativo de la televisión venezolana como el Observador Creole con Francisco Amado Pernía.

Son recuerdos vivos y presentes en la mente y en el corazón de todo venezolano y que el Gobierno ha pretendido borrar de un solo “firmazo” con un decreto presidencial.  Con el cierre de RCTV, el gobierno ha eliminado drásticamente una parte esencial del entorno cultural del venezolano haciendo caso omiso de las protestas y de las críticas, de Fedecámaras, de la CTV, de la iglesia, de las amas de casa, de todo el país. Lo importante era castigar a un medio de comunicación que había tenido la osadía de no alinearse con la ideología del Gobierno y dejar sentado un precedente sumamente premonitor para los demás medios. Un famoso político del siglo pasado siempre decía que  la libertad de expresión es el perro guardián de una sociedad democrática. En un día como hoy de hace diez años, alguien trató de silenciar a ese perro y por eso Venezuela entera está  triste!

Desde Italia – Paolo Montanari Tigri




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