Todos estamos al tanto de que las fuerzas democráticas venezolanas, quienes han dado luchas muy duras y siempre en desventajosas condiciones, pero que  a pesar de esas asimetrías ha logrado victorias significativas. Sin embargo, en la actualidad esas fuerzas se encuentran exhaustas. Peor,  desorientadas; carentes de  orientación; con un pueblo que busca desaforado salir del hoyo donde está sumido como consecuencia de un régimen que jamás por voluntad propia va a ser un viraje para toparse con el progreso. Sencillamente, no le interesa ni está dentro de sus planes ni ha sido su finalidad. No hay leyes, existe un control masivo de los medios de comunicación, violación de los derechos humanos, control a través del miedo, al punto de que todos estos elementos se conjugan con la idea de paralizar a sus adversarios.

 Por estas razones es indispensable la integración, la participación de la sociedad civil; el respaldo de los que tanto critican y hacen tan poco, del apoyo de la comunidad internacional y sobre todo es fundamental la incorporación de instituciones que en tiempos de paz, en tiempos de libertad, pueden ceñirse a su exclusivo motivo de ser. Me refiero de manera particular a la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV)  y a la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU).

Quizá muchos desconocen que el Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL) sale de la sede de la CEV quien junto con AVERU se reunió durante mucho tiempo con la finalidad de buscar un instrumento que conjugara las fuerzas de los partidos políticos y la sociedad civil. Este propósito se logró en el mes de marzo de este año, plataforma que lucharía para que la población pueda votar en verdaderas elecciones, elegir al presidente de la República y luchar contra la crisis humanitaria, esa fue en concreto el germen de su nacimiento.

Había que crear, había que innovar, se presentía entonces que la oposición iba a entrar en una etapa crítica muy cercana a la postración, y necesariamente tenían que actuar: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La creatividad nace de la angustia. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.” A. Einstein. De eso cambios e innovaciones que nos hablaba el científico estadounidense de origen alemán, traigo en estas notas las declaraciones  de monseñor, José Luis Azuaje en momentos en que las fuerzas democráticas venezolanas no terminan de conseguir el camino de la Unidad. De la retirada de la Mesa de la Unidad Democrática del partido Acción Democrática, quedó un efecto negativo, aunque no cuantitativo que ha creado un profundo malestar  y pesar en muchos compatriotas.

Comparto, asimismo, con el representante del clero  venezolano que el pueblo está protestando en las calles por sus múltiples carencias y pone en aprietos al régimen de Maduro que se mueve sin equilibrio, se bambolea. Ratifico, que ante la emergencia, tanto la Conferencia Episcopal Venezolana como las universidades representadas en AVERU deben incorporarse con sus fuerzas y prestigios a apoyar directamente, no trascorrales, a esta organización para contribuir a la salida definitiva de Nicolás Maduro.

garciamarvez@gmail.com

 




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