Antes del primer rayo de sol de la mañana Teresa deja todo en orden en la casa antes de salir.  El día anterior recibió la notificación en su teléfono del depósito de la banca pública donde su pensión por vejez se hizo efectiva. Le toca iniciar la búsqueda de la comida del mes, o de algunas semanas, o solo por pocos días, aún no lo sabe.

Su madre de 95 años, quien no logró las cotizaciones necesarias del Seguro Social, todavía duerme cuando es momento de comenzar el ritual común de todo venezolano promedio para comprar alimentos en la actualidad: La cola de un supermercado chino, en el centro de Bejuma es la primera parada de la jornada. Allí, luego de dos horas, consiguió harina, mantequilla y arroz a precios regulados, para muchos un golpe de suerte cerca de lo imposible en Venezuela

Ella no tuvo hijos, tampoco esposo. Vive con su mamá y el único retoño de su hermana soltera, quién por trabajo viaja todos los días a las 4:00 am para Valencia y regresa a las 9:00 pm, con los gastos del colegio del infante como prioridad y lo que sobre para la mesa.

Lee también: La desnutrición en Venezuela: Amor de familia como único alimento

Al salir del mercado llama a su casa, responde el sobrino de 14 años. “Todo bien, la abuela todavía no se despierta” dice el niño, que de forma inconsciente calma a Teresa. “Acuérdate que en la cocina están las arepas, cuándo se levante la acompañas al baño y rellenas una para ti y otra para ella ” indica doña Tere antes de recordar un notable detalle que aceleró la dinámica matutina: no hay relleno disponible.

La charcutería más cercana pasó a ser el siguiente punto de interés. Un cartel rezaba “oferta de queso duro en 245 mil bolívares el kilo”. Ella no necesitó sacar muchas cuentas para percatarse que el ofrecimiento no le favorecía a su presupuesto, solo llevó medio kilo al hogar justo cuándo su madre despertaba y completó el desayuno para seguir su peculiar travesía.

Con el aumento anunciado por el presidente Nicolás Maduro el 31 de diciembre de 2017 los pensionados perciben 248 mil 510 bolívares, más 99 mil 404 bolívares por concepto de bono de guerra, para un total de 347 mil 914 bolívares. Un cartón de huevos se consigue mínimo en 300 mil bolívares, si se paga en efectivo, el kilo de tomate 40 mil en promedio, el de pimentón en 90 mil bolívares, mientras que el cambur para merendar se ubica en 33 mil 500 por cada mil gramos.

Teresa se aproximó a una carnicería. Ella observó un señor cabizbajo en el establecimiento, evitando miradas y atención . El encargado le entregó una bolsa llena de pellejos, que fue para lo único que le alcanzaron los 20 mil bolívares que el hombre llevó, según le confesó el expendedor minutos después a la señora de 71 años. Ella solo tomó dos chuletas de cerdo, quizás para un almuerzo, y se marchó.

Era mediodía, la septuagenaria llevaba casi ocho horas en la calle y era momento de retornar a casa para cocinar, pero decidió hacer una última parada antes de regresar. Una bodega para comprar café y azúcar, su vitamina predilecta para comenzar cada día. Ochenta mil bolívares el paquete cafeínado y una cifra similar para el dulce acompañante.

Teresa recibió otra notificación al momento de pasar la tarjeta del Bicentenario, esta vez en un ticket: “operación fallida, saldo insuficiente.”




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.