Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional. / Foto archivo

El uruguayo Scott Perry, vicepresidente de la World Sailing -Federación Internacional de Vela-, ha pedido al Comité Olímpico Internacional (COI) que avance las cantidades que debían percibirse por los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, ahora aplazados a 2021, y que ha empeorado la precaria situación financiera de la institución.

Scott Perry, durante una reunión telemática de la Federación Internacional, ha lamentado que el COI aún no se ha pronunciado al respecto de ese posible avance ya que el aplazamiento de los Juegos ha llevado a las Federaciones Internacionales a una situación complicada, particularmente aquellas que dependen más del pago del COI para sobrevivir.

El pago olímpico por su participación a las Federaciones Internacionales se recibe en dos partes: el 90% en octubre del año olímpico y el 10% en el año siguiente. De ahí que hasta octubre de 2021 no esté previsto. Además, la presión financiera, según Perry, aumenta debido a que la pandemia también ha provocado el cierre casi total del deporte en todo el mundo.

El COI abonó 476 millones de euros a las Federaciones Internacionales después de los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro. Este dinero se distribuyó utilizando un sistema en el que las federaciones se clasifican según su audiencia y tamaño.

La World Sailing, que se encuentra en el cuarto grupo de federaciones junto con canotaje, esgrima, balonmano y lucha libre, recibió 11 millones de euros del COI en Río 2016.

Para Tokio 2020 la vela tenía previsto recibir 13.9 millones de euros, que representa alrededor del 47 por ciento de los ingresos cuatrienales esperados. Esta cantidad no está ahora tampoco clara y podría ser menor o igual que Río 2016 debido a los problemas causados por la pandemia de coronavirus.

El análisis de las cuentas de World Sailing del año pasado mostró una caída de efectivo este año, que habría sido resuelta por el dinero olímpico si Tokio 2020 hubiera tenido lugar según lo planeado.

El vicepresidente también cree que la World Sailing debería tratar de reducir el gasto en salarios en un 20 por ciento y afirmó que la organización debería renegociar el alquiler que paga por su sede en Londres. La misma cuesta 566.000 euros al año, alrededor de cuatro veces más que su sede anterior en la ciudad portuaria inglesa de Southampton.

El déficit máximo en el peor de los casos se estima actualmente en 1,5 millones de euros en agosto de 2020. Uno de los puntos que más han pesado ha sido la caída de los ingresos por patrocinio en el cuatrienio 2017-20. Estaban previstos 13,5 millones de euros y solo se lograron 8 millones. Ahí fue importante el fin del patrocinio de Gazprom (5 millones de euros), que debía finalizar en diciembre de 2019 y lo hizo en diciembre de 2017

Otro gasto importante fue el cambio de sede de Southampton a Londres concluido en octubre de 2017 con un coste de 1.3 millones de euros y 347.000 euros en la plataforma digital del ente. Todos esto movimientos provocaron la previsión de déficit de 2,65 millones de euros en 2019, frente a los frente a los 5,4 millones en 2018.

El aplazamiento de los Juego y la suspensión de todas las competiciones pueden llevar a la World Sailing y varias Federaciones Internacionales a una situación económica insostenible.




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