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“Esta composición poética es, sin duda

alguna, un canto excelso a la libertad

y a la gloriosa épica que la conquistó”.

  1. Bossiere P:

 

A propósito de los difíciles y aciagos momentos que estamos padeciendo y protagonizando los demócratas venezolanos, con motivo de esta lucha desigual y heroica que está llevando a cabo nuestro bravo pueblo contra las diabólicas huestes represivas y ladronas de esta narco-dictadura comunista, asesina y corrupta que nos oprime, nos humilla, nos desgobierna y mal nos representa; como un humilde tributo a las víctimas de Puente Llaguno, a las de Plaza Altamira, a las de febrero de 2014, a todas aquellas que han pasado a ser la trágica estadística mortal de este largo período chavimaduristacastrista; como un merecido reconocimiento y manifestación de nuestra profunda gratitud y aliento a todos los presos políticos y presos de conciencia; y, muy especialmente, como una paternal bendición y un entusiasta hurra a todos aquellos que, a lo largo de estos 100 días dolorosos y llenos de bravura y patriótico sacrificio, salen una y otra vez a marchar, a protestar, a luchar por la LIBERTAD, me permito transcribirles unos versos que, bajo el título de “LA EVOCACIÖN PATRIA”, escribió ese extraordinario e inolvidable maestro, el Dr. Rafael González Baquero, para finalmente cerrar esta columna con un breve comentario crítico del Prof. René Boissiere Páez sobre el contenido, significado y proyección de los mismos en la Venezuela de nuestros días.

 

A continuación se transcribe el texto completo de los versos mencionados en el párrafo anterior

 

He sentido los pasos inquietantes y torpes

De los negros bastardos de la epopeya histórica.

He sentido los gritos de los indios y mestizos

Al trote, atragantándose de leguas de camino.

En mí se han fundido los grandes ideales

de libertad ganada con sangre de potencia.

Quiero hablar. He sentido de la verdad patética

de nuestra historia patria,

las tremebundas luchas, las épicas veladas,

las gracias, los donsires de negros y mestizos vencederos,

el placer y el orgullo de haber nacido libre,

el honor y la dicha de pisar en los suelos

legados por valientes soldados de una época

que con su propia sangre regaron, para darnos

el ejemplo de valor y de gloria,

y el don inigualable de ser dignos y libres.

 

¿Quién bajo este techo azul de nuestros cielos

Alguna vez no se ha sentido inflamado

Ante el glorioso  cuadro  de nuestros grandes héroes

por ansias de justicia y libertad suprema?

 

¿Quién será el ser humano

que ante la inmensidad de nuestros llanos,

que ante el impetuoso torrente de nuestros grandes ríos,

que ante la exquisita belleza de nuestras costas doradas y tranquilas,

que ante la nieve de los altos picachos andinos,

no se ha estremecido, henchido de esperanzas e ideales sublimes?

 

Jamás he visto lerdo alguno de innobles esperanzas,

quedarse ante los cuadros vivos

que solos simbolizan la fe en la libertad

a precio de su sangre ganada por nuestros grandes héroes

que conquistaron glorias y a nosotros dejaron este terruño libre

para toda la eternidad de luengos siglos.

 

Recuerdos de batallas, recuerdos de laureles y de gloria,

Evocados con el santo silencio y el profundo respeto,

Llegan a mi memoria

esas cosas vividas en el recuerdo reverente de la historia.

 

Gallardos caballeros de jaez imponente,

de charreteras de oro,

montados en el lomo de los corceles ágiles,

con la brida en la mano siniestra

y el puño de la espada en la derecha;

el pecho al sol y al aire, el alma al cielo,

y en los labios la arenga “Adelante Valientes”.

 

¡Oh, epopeya histórica de maravillas mil,

de mil momentos trágicos,

de mil momentos llenos de luces y esperanzas!

 

¡Oh, épicas hazañas de osados personajes de aquella magna empresa

forjadora de amor y libertades,

de nuestro bien, futuro en esa época!

 

¡Libres por siempre, libres

de yugos extranjeros!

 

Jamás nuestras cabezas se inclinarán sumisas

ante hombre que nos quiera

subyugar nuestra tierra

y a esclava servidumbre someternos.

 

Nada ni nada humano

hará hundir nuestra historia

y dejarnos sin fuerzas,

sin voluntad,

sin la profunda conciencia

de vivir siempre libres.

¡NACIMOS LIBRES Y VIVIMOS LIBRES!

 

COMENTARIO CRÏTICO: Fervorosa pieza poética en la que, no obstante su título, la palabra patria es mencionada solamente una vez, en tanto que el vocablo libertad y términos-familia aparecen 14 veces, por lo que podemos inferir que el autor identifica patria con libertad; en otras palabras, no es posible concebir ni hablar de aquella si no existe esta; no puede hablar de patria (en estricto sentido, mi patria) quien no es libre, porque la patria, mi patria, es el resultado de la libertad, es decir, patria y libertad conforman una indisoluble fórmula de ideales que no se puede descomponer en sus elementos. Esta composición poética es, sin duda alguna, un canto excelso a la libertad y a la gloriosa épica que la conquistó. En una suerte de alucinación febril, el poeta siente los avatares de la gesta libertadora y no escatima palabras para ensalzar la escena heroica, hasta tal punto que nos transporta a aquel momento y nos hace también a nosotros sentir: el fragor del combate; el sonido seco y hueco de los mosquetes que escupen muerte; el tropel de los hombres que, lanza en ristre, luchan a pie; el sordo retumbar de la artillería; la carga frenética de la briosa caballería; los comandantes que gritan arengas de guerra, el colorido de sus atuendos, el filoso y mortal brillo de sus espadas…Nos parece estar viendo los óleos de Tito Salas, de Martín Tovar y Tovar. Amén del leitmotiv de sus emotivos versos, el autor pondera en alto grado el sublime sacrificio y el homérico heroísmo de aquellos hombres que empaparon con su sangre el paradisíaco terruño que nos legaron, y cuyo suelo el autor, digno por ser libre, siente el orgullo de pisar. Para el poeta, la patria es la tierra, es el suelo donde nacemos y donde vivimos, es la multicolor y variada gama de paisajes que nos incitan a soñar y a concebir ideales de JUSTICIA y de LIBERTAD. Y la LIBERTAD es esa condición superior e invencible que nadie, nada humano ni fuerza alguna puede doblegar, pues nacimos libres y libres vivimos.

 

No son las fuerzas armadas bolivarianas las herederas de aquellas glorias, ni sus cobardes integrantes los émulos de nuestros dignos libertadores, ni mucho menos tienen el honor como divisa, ni tienen nada de aquellos varones ni de su hidalguía…¡QUÉ VERGÜENZA!

 

Los verdaderos herederos de ese glorioso pasado, los auténticos adalides de la libertad,  los incansables relevistas que tomaron el testigo de manos de nuestros libertadores para seguir en la lucha hasta alcanzar la preciada meta son nuestros aguerridos jóvenes del cerro y de la urbanización, nuestros imberbes muchachos, nuestros por siempre valientes estudiantes, nuestros adorados hijos y nietos, quienes, con sus toscos y frágiles escudos de cartón, con sus improvisadas máscaras antigases, con sus cascos multicolores, con el TRICOLOR PATRIO como atuendo y sus torsos desnudos están entregando sus vidas por todos nosotros, por la DEMOCRACIA y por la LIBERTAD. No los desamparemos, no nos retiremos de la calle, sigamos luchando, como lo hicieron aquellos improvisados guerreros, hasta que logremos alcanzar lo único que nos hace ciudadanos dignos y trascendentes: ¡la LIBERTAD!

 

 

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Chichí Páez
Dilatada experiencia académica universitaria. Más de veinte años en la industria privada, complementada como Consultor Organizacional. Productor y director del micro-programa "Gerencia en Acción" que se transmite diariamente por Universitaria 104,5FM. Sub-Director de la Revista Digital entorno-empresarial.com
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