La cancillería chilena confirmó hoy que con fecha 15 de noviembre de 2018 fue notificado por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, de su decisión a continuar el juicio por las aguas del Silala que lo enfrenta a Bolivia.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores confirma que con fecha 15 de noviembre de 2018 fue notificado por la Corte Internacional de Justicia de su decisión en torno a la continuación del procedimiento en el marco del caso Disputa sobre el Status y Uso de las Aguas del Silala”, precisó un comunicado difundido este viernes.

El documento oficial destacó que “en reunión con el presidente de la Corte y el agente de Bolivia, el 17 de octubre pasado en La Haya, Chile expresó su disposición tanto a enfrentar una nueva ronda de escritos como a pasar directamente a los alegatos orales”.

La nación austral defiende que el Silala debe ser considerado un río internacional porque de los 8,5 kilómetros que mide, 4,7 están en su territorio, mientras que los restantes 3,8 kilómetros recorren Bolivia.

“Cualquiera de los escenarios, Chile está preparado para enfrentarlo, porque sabemos que en cualquiera de esos escenarios seremos capaces de presentar nuestro caso”, señaló en su oportunidad la agente chilena en el caso, Ximena Fuentes.

Además, resalto el documento, en caso de que la Corte decidiera a favor de una segunda ronda de alegatos escritos, Chile solicitó plazos breves de no más que tres meses para cada presentación.

La decisión en torno a las etapas futura de este caso es una materia que debe ser anunciada por la Corte Internacional de Justicia, concluye la cancillería austral.

El Silala nace en el Potosí boliviano y cruza la frontera hasta desembocar en otro fluvial situado en Chile, el Inacaliri, pero su uso y estatus ha erosionado las relaciones entre Santiago y La Paz en los últimos veinte años.

Chile demandó a Bolivia en 2016 para evitar que el país vecino impidiera el flujo de esas aguas, pero Bolivia presentó el pasado agosto ante el mismo tribunal una contrademanda.

Según La Paz, las aguas del Silala eran originalmente unos manantiales, pero fueron canalizadas artificialmente hacia la frontera gracias a unas obras chilenas hechas a principios del siglo XX en territorio boliviano.

Por esa razón, Santiago haría un uso abusivo de las aguas del Silala, al no compensar económicamente a Bolivia, según este país.

El pasado 10 de octubre, Fuentes explicó que dichos trabajos fueron realizados por una empresa privada, no por el Estado chileno, y que ésta recibió la autorización de Bolivia porque su objetivo era evitar la contaminación del agua.

Los trabajos buscaban “controlar que no se contamine el agua con la vegetación que le estaba creciendo por encima”, pues dichas hierbas atraían a insectos cuyos huevos podían “ensuciar el agua”, dijo Fuentes.

“El agua desciende por la pendiente del terreno, que es bastante fuerte, y solamente puede bajar hacia el territorio de Chile. No hay ningún desvío artificial, como señala Bolivia”, concluyó la representante de Santiago, por lo que “ambos Estados tienen derecho a un uso razonable y equitativo de esas aguas”. EFE




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