Foto Angel Chacón

Decir que se ha establecido una tarifa de pasaje urbano en cinco mil bolívares para el interior del país, no responde a la realidad que vivimos los venezolanos con una hiperinflación que cada día nos deja perplejos cuando vemos los precios de los productos de la canasta familiar o la alimentaria, afirmó el presidente del Sindicato de Transporte Público de Carabobo Adolfo Alfonzo.

Con las calamidades que estamos pasando determinar un precio es solo circunstancial porque la realidad es otra. Cuando todo aumenta a un ritmo ultra rápido siempre nos quedamos cortos en materia de precios. Con cinco mil bolívares no se puede comprar ni un caramelo y eso todos lo sabemos, agregó el sindicalista.

La Gran Valencia se ha ido quedando sin transporte público. (Foto Angel Chacón)

Desde hace dos años lo vengo advirtiendo, pero no se tomaron las medidas necesarias a tiempo y ahora estamos en la ruina, afirmó.

El sector transporte es básico en cualquier economía que quiera avanzar pero no se hizo lo que había que hacer de una manera permanente para que pudiéramos tener nuestras unidades en buen estado y con lo que ellas necesitan al alcance de los transportistas, explicó Alfonzo.

En estos días me puse a ver si pasaba una camioneta de la Unión Monumental que cubría la ruta hacia La Entrada de Naguanagua y no observé ni una sola, reveló el declarante.

La realidad aquí en la Gran Valencia es una calamidad, pero la cosa es peor si hablamos de las líneas de otros municipios, afirmó el transportista con cierta nostalgia.

El sector transporte, al igual que otros sectores, atraviesa un problema estructural en su economía que no se puede resolver con simples aumentos de pasajes, por eso digo que Bs. 5 mil no es una tarifa porque no se puede establecer una cifra de esa manera cuando el bolívares no vale casi nada, explicó Alfonzo.

A los transportistas de una línea no se les puede dar una paila de aceite de motor, es decir 19 litros, de vez en cuando. Tiene que haber continuidad porque a las unidades hay que cambiarles el aceite por lo menos una vez al mes. Lo mismo sucede con las baterías y los cauchos que tiene un tiempo de vida útil limitado, comentó solo por hablar de una parte del problema.

La posibilidad de mantener las unidades prestando servicio es muy baja en estas circunstancias. En el año 2015 en Carabobo teníamos 10 mil camionetas circulando por la Gran Valencia y otras rutas de municipios cercanos pero hoy no tenemos ni 150, señaló.

Una batería tiene un precio aproximado, hoy 26 de abril, de 40 millones de bolívares pasado mañana no sabemos cuánto costará. Lo mismo sucede con los cauchos por no hablar de los repuestos que marcan precios verdaderamente alarmantes, indicó el dirigente sindical.

Esta situación nos muestra un panorama lamentable no solo para nosotros como transportistas sino para los usuarios del servicio que prestamos que se han visto obligados a trasladase a sus trabajos o escuelas en camiones de estaca o camionetas dañadas que apenas logran ponerse en marcha para circular. Otros caminan largas distancias. Todo esto implica un peligro para la ciudadanía.

Sobre la ruta TransCarabobo, que puso en servicio el gobierno regional, señaló que le sucede lo mismo. Las unidades se han ido dañando y cada vez son menos las que están en condiciones de circular porque presentan fallas de distintos tipos.




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