El papa Pablo VI y a monseñor Óscar Arnulfo Romero, son ahora santos. (foto archivo).

Este primero de noviembre, como en varios países del mundo, la iglesia católica en Venezuela celebra el Día de los Santos.

Es una fiesta solemne por todos los difuntos que, habiendo superado el purgatorio, se han santificado totalmente, han obtenido la visión beatífica y gozan de la vida eterna en la presencia de Dios. Por eso es el día de todos los santos, según se reseña en Wikipedia.

En esta enciclopedia libre también se indica que no se festeja solo en honor a los beatos o santos, que están en la lista de los canonizados y por los que la Iglesia celebra en un día especial del año; se celebra también en honor a todos los que no están canonizados pero viven ya en la presencia de Dios en su iglesia triunfante.

La fiesta litúrgica  fue establecida por el Papa Gregorio III (731-741), y contempla tanto a los primeros mártires de la Iglesia, como a todos aquellos santos que por distintas razones, no aparecen en los martirologios.

De acuerdo a un trabajo publicado en el portal Desde la Fe, en los primeros años del cristianismo eran los propios fieles que atestiguaban el martirio de sus compañeros quienes proclamaban la fe y la santidad de las víctimas; esto, durante los 129 años de persecución religiosa que hubo en el Imperio Romano, a lo largo de cuatro siglos.

7 MIL SANTOS

En el martirologio Romano, en su edición del 2005, se estima que la Iglesia cuenta con un total de 7 mil santos y beatos, a los que habría que agregar los que han proclamado Benedicto XVI y Francisco, que suman unos dos mil más.

En el referido portal también se indica que en los primeros siglos de la iglesia católica, los santos eran escogidos por aclamación popular. Se trataba de un acto espontáneo de la comunidad cristiana.

Más tarde, fueron los obispos quienes asumieron la responsabilidad de la declaración de santos en sus respectivas diócesis. El obispo Cipriano de Cartago a mediados del siglo III, recomendó que se observara la máxima diligencia en la investigación de las denuncias de los que se decía que habían «muerto por la fe».

Se debían examinar rigurosamente todas las circunstancias que habían acompañado el martirio y los motivos que las habían animado, de forma que pudiera evitarse el reconocimiento a quienes no merecieran tal título.

A finales del siglo X fue cuando se instituyó la canonización, luego de cumplir cinco pasos: 1, postulación (presentación de la candidatura a santidad, siempre al menos cinco años después de la muerte del candidato); 2, declaración de esa persona como «siervo de Dios»; 3, declaración como «venerable»; 4, beatificación (si se prueba un milagro debido a su intervención); 5, canonización (tras demostrarse un segundo milagro).

Son normas que se mantienen hasta ahora, y corresponde al Papa declarar la canonización.

El primer santo fue Ulrico de Augsburgo, obispo destacado en el inicio del Sacro Imperio Romano Germánico, que fue elevado a los altares el 4 de julio del año 993. ¿Y la primera santa fue la anacoreta, monja y mártir suiza Viborada de Saint Gall, a la que le llegó el turno en 1047.

ESPERANDO UN SANTO

Venezuela sigue sin tener ningún santo. Hasta ahora solo cuenta con cuatro beatos, tres mujeres y un hombre. Las hermanas madre María de San José, madre Candelaria de San José, madre Carmen Rendiles, y más recientemente el doctor José Gregorio Hernández.

Aunque el doctor Hernández no ha recibido aún esta distinción de la iglesia, muchos católicos lo tienen en sus altares y lo veneran con devoción.

 

 




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