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Hermosas y gratas fueron las palabras con las que el cardenal Jorge Urosa Savino agradeció el homenaje ofrecido por la Arquidiócesis de Valencia, el sábado 23, para celebrar los 50 años de su ordenación sacerdotal, de los cuales 15 dedicó como segundo arzobispo de esta ciudad.

La conmemoración litúrgica,en la Catedral de Valencia, fue concelebrada por el arzobispo de Valencia,Reinaldo Del Prette,Tulio Ramírez Padill, obispo auxiliar de Caracas y monseñor Nelson Martínez Rust, obispo emérito de San Felipe, acompañados de decenas de sacerdotes y alumnos del Seminario Nuestra Señora del Socorro, cuyo coro tuvo a su cargo la parte musical. El imponente templo estuvo lleno de feligreses que, en varias oportunidades aplaudieron jubilosamente para expresar el cariño y la estimación que se le tiene al cardenal Urosa actual arzobispo de Caracas.

La homilía de la misa estuvo a cargo de monseñor Del Prette pero, al final, el cardenall expresó palabras de gratitud, en las que destacó que “lo grande de la Iglesia es ser fundada y sostenida, permanentemente, por Cristo, es precisamente su unión con el Señor Jesús, su entrega al amor de Dios Padre, su fidelidad a la acción del Espíritu Santo. Por ello, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Por esa misma razón, como lo he dicho muchas veces, la Iglesia vive, se renueva y crece: por la acción de Dios en ella.

La homilía de monseñor Del Prette fue una fraterna exposición sobre la vida y obra del cardenal nacido en Caracas en 1942 y ordenado presbítero el 15 de agosto de 1967, para iniciar su ministerio sacerdotal en el Centro de Evangelización y vicaría religiosa de la Santísima Trinidad,en el barrio Casa de Tabla, Petare. Agosto: 1971-1982. Recordó que el l Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas, el 13 de julio de 1982 y su ordenación Episcopal fue el 22 de septiembre de 1982. Arzobispo de Valencia desde el 25 de mayo de 1990 hasta 2005, cuando fue nombrado arzobispo de Caracas, el 19 de septiembre de ese año, por el Papa Benedicto XVI.Tomó posesión del cargo el 5 de noviembre de 2005.

Con mucha precisión y satisfacción monseñor Del Prette comentó otros cargos que ha ejercido el ilustre sacerdote como rector del Seminario de Caracas, Vicerrector del Seminario «San José» de. El Hatillo,del cual fue además Rector entre 1974-1976..De 1976 a 1982 fue Rector del Seminario Interdiocesano de. Caracas. Ha sido profesor de Antropología Filosófica y de Teología Dogmática en el. Seminario Interdiocesano de Caracas.,

El 19 de septiembre de 2005,el papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo Caracas y el 22 de febrero de 2006 fue elevado a la dignidad de cardenal.En el Consistorio efectuado en Roma, el 24 de marzo de 2006, fue creado Cardenal por S.S. Benedicto XVI quien lo nombró miembro de la Pontificia Comisión para América Latina y del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Mayo en 2006.

El cardenal Urosa agradeció el homenaje afirmando que sentía una inmensa alegría al encontrarse entre nosotros, alrededor del sagrado altar eucarístico, para agradecer a Dios por los 50 años de vida sacerdotal que ha tenido a bien concederle. En especial por haber pasado 15, de esos años, en medio de la feligresía carabobeña. Agradezco de corazón a S.E. Mons. Reinaldo del Prette la gentileza de haber organizado con ese motivo este encuentro espiritual, fraterno y de amistad en torno al altar de Dios.

RECUERDOS
“Mil recuerdos de aquellos años han venido a mi mente en estos días al preparar estas sencillas palabras. Tanta gente buena, tanta vivencia religiosa, el fervor del pueblo, y tantas iniciativas exitosas, gracias al ardor apostólico y a la disponibilidad y agilidad de los sacerdotes de los religiosos, y de los laicos con tanto entusiasmo por las cosas buenas.
Para mí fue una gracia maravillosa ser Arzobispo en esta pujante y hermosa Iglesia particular de Valencia, ennoblecida por excelentes Pastores a los cuales recuerdo siempre con gran afecto: Mons. Francisco Granadillo, Mons. Salvador Montes de Oca, Mons. Gregorio Adam, el Cardenal José Alí Lebrún y Mons. Luis Eduardo Henríquez, mi inmediato predecesor. Todos ellos son ejemplo vivo de entrega a Dios y a su pueblo fiel, el pueblo redimido por la sangre preciosa de Cristo y congregado en la Santa Iglesia de Dios.

“Inmensa fue la labor realizada desde 1923 por los dignos Obispos de Valencia Por mi parte, a partir del 25 de mayo de 1990, y con la cooperación generosa de los sacerdotes, religiosos y religiosas, y de los fieles laicos comprometidos, agrupados o no en los diversos movimientos, asociaciones apostólicas y cofradías tuve la gracia de continuar esa labor pastoral. A ello me ayudaron mis queridos hermanos Obispos Auxiliares: Mons. Nelson Martínez Rust, de 1990 hasta marzo de 1992; Mons. Reinaldo Del Prette Lissot, desde 1994 hasta 1997, y Mons. José Sotero Valero, que en paz descanse, desde 1998 hasta el año 2001”,dijo en sus sentidas palabras.

Afirmó el señor cardenal que ,con el impulso del Espíritu Santo, la Iglesia en Carabobo siguió creciendo y, en 1994, el Santo Padre Juan Pablo II creó la nueva Diócesis de Puerto Cabello, y años más tarde pudimos construir la nueva sede del Seminario de N. Sra. del Socorro. Pudimos socorrer a los más pobres a través de Cáritas de Valencia con el programa Comparte tu Pan; pero además, esa fue una época de gran vitalidad y desarrollo de la estructura física de nuestra Iglesia carabobeña: en todo Carabobo, en esos años, se construyeron 75 nuevas Iglesias o Capillas, de diferentes dimensiones, promovidas por la Arquidiócesis de Valencia unas, y por diversas entidades otras. Y se construyeron o renovaron también 25 casas parroquiales. Eso fue gracias a Dios y al apoyo de instituciones oficiales, la Gobernación de Carabobo, la Asamblea Legislativa, diversas Alcaldías, y empresas y personas particulares. Fue una época sorprendente, de intensa actividad en las instituciones educativas, sociales y culturales del Estado, como la Universidad de Carabobo, la Universidad Tecnológica del Centro, la Universidad José Antonio Páez, el Centro y Academia de Historia, la Sociedad Amigos de Valencia, la Fundación Jiménez Macías, la Asociación de Escritores, el Ateneo de Valencia, etc. Y recuerdo, con gratitud, la cálida acogida en las diversas ciudades y pueblos del Estado, así como en las diversas Parroquias, y entre los comunicadores sociales y medios de comunicación social regionales. Dios les pague a todos esa actitud fraterna, motivada por la fe en la presencia de Cristo en el obispo y en el sacerdote, que recibí durante mi episcopado carabobeño. Fueron años felices, sin duda alguna. Por tantas cosas buenas doy gracias a Dios, que bendice y anima continuamente a su Iglesia.”

El cardenal Jorge Liberato Urosa Savino concluyó sus bellas palabras dejando reflexiones, enseñanzas, frutos de mi experiencia religiosa y pastoral.

REFLEXIONES

La primera, y que yo repito mucho: la Iglesia vive, se renueva y crece. Movida por el Espíritu Santo y conducida por Cristo, el Buen Pastor, en medio de las dificultades, la Iglesia va adelante. Y eso debe llenarnos de alegría, fortalecer nuestra fe, y sostener nuestra esperanza. La Iglesia es la comunidad cristiana, cuerpo de Cristo, dotada de innumerables carismas, llamada a dar testimonio del amor de Cristo en el mundo desde el hogar, desde la vida social, económica y política. Y lo grande de la Iglesia es ser fundada y sostenida permanentemente por Cristo, es precisamente su unión con el Señor Jesús, su entrega al amor de Dios Padre, su fidelidad a la acción del Espíritu Santo. Por ello, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Por esa misma razón, como lo he dicho muchas veces, la Iglesia vive, se renueva y crece: por la acción de Dios en ella.

“Y la otra reflexión, surgida de la meditación en la obra de Dios y de la experiencia vital y religiosa. Algo que es una enseñanza fundamental del cristianismo y no subrayamos suficientemente: el cristianismo, la fidelidad a Cristo, es el camino de la felicidad. Porque el cristianismo auténtico es la vivencia de la palabra de Dios. Cristo nos lo dice en Lucas 11, 28: “Felices serán los que escuchen la palabra de Dios y la cumplan”. Luego de más de siete décadas de vida y de cincuenta años de sacerdocio, al abrigo del amor del Señor, esa es para mí no sólo una enseñanza central de Jesucristo, sino una convicción muy viva que llevo dentro de mi corazón: la felicidad viene de Dios. Y El nos la concede, con tribulaciones y problemas, sin duda, en la medida en que escuchamos y cumplimos su Palabra, que es Palabra de vida, de gozo, de felicidad y salvación. Como recuerdo de esta celebración, les dejo estas reflexiones: la confianza en la Iglesia de Dios y la vivencia del evangelio como fuente de la felicidad.

CONCLUSIÓN
Gracias de nuevo a mi querido hermano Mons. Reinaldo Del Prette. Gracias a quienes han participado en la preparación de este encuentro. El Señor los llene de abundantes dones celestiales y temporales. Que El nos conceda a todos los venezolanos superar los actuales conflictos de manera pacífica. Una vez más me encomiendo a la maternal protección de María, madre de Dios, Nuestra Señora del Socorro. Que ella nos ayude a ir siempre por el camino de la felicidad, que es escuchar y cumplir la Palabra de Dios. ¡Y que El nos bendiga a todos. AMÉN

Concluído fue ofrecido, un refrigerio ,organizado por la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro en el antiguo Centro de Amigos donde centenares de ciudadano presentó sus saludos al señor cardenal




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