De nuevo nos ratifica el observatorio venezolano de finanzas el dato de la inflación intermensual del mes de febrero, dato este que se ubica en 50,6%, un valor que confirma que la hiperinflación aun es un fenómeno importante en la dinámica de la economía nacional, aunque los niveles de gasto público se han contraído a valores de mínimos históricos a fin de mantener controlado el tipo de cambio. La insostenibilidad de esta práctica atenta contra la capacidad del Estado para dar respuestas mínimas a la gravísima situación que atraviesa el país.

Ya es una verdad a voces que el Estado ha generado una desmonetización que pone en riesgo la posibilidad de funcionamiento elemental de la economía. Fueron anunciados que los pagos de los comités locales de alimentación popular “CLAP”, serán pagados por medio de la plataforma Patria, una suerte de placebo que ha encontrado el régimen para disimular su precaria capacidad de maniobra financiera.  La firma de los contratos colectivos petroleros, han evidenciado una abierta incoherencia entre la imposibilidad de honrar estos compromisos con una exigua capacidad de producir los recursos monetarios incluso en bolívares sin presionar la ya destruida estructura de precios, de un país que padece la dinámica de hiperinflación por treinta y nueve meses.

El resto de los sectores de la administración pública, quienes reclaman una compensación próxima a la del sector petrolero, han recibido un macilento instructivo de pagos que mantiene unas tablas salariales irrelevantes, el proceso de desalarización de la administración pública es alarmante, el tan ansiado ajuste de los salarios al esquema del tipo de cambio es imposible, pues la dolarización parcial no ha trascendido del esquema de pagos, aun su empleo como patrón de cuenta a través de la indexación es imposible y el registro de pasivos y activos en divisas, para ser empleada como reserva de valor, ha encontrado una gran cantidad de limitaciones, el régimen no asumirá una dolarización plena pues perdería sus niveles de libertad para inyectar liquidez a la economía y seguir demostrando la unicausalidad del fenómeno de la hiperinflación.

Ajustar a un salario promedio de 300 dólares para la administración pública, es una imposibilidad que queda demostrada con una simple operación aritmética, el sector público tiene seis millones de funcionarios, lo que supondría una erogación de 1.800.000.000 de dólares en un Estado que fiscalmente recauda 1.500.000.000 dólares, las cuentas no cierran, la compensación del sector público distinto al petrolero se decanta por el empleo del sistema Patria, este es el camino del cual dispone un régimen que ha destruido a la moneda local y se mantiene en el poder a expensas del sufrimiento de toda una república.

Venezuela es un verdadero reto para la comprensión de sus realidades económicas, el carácter multifactorial de nuestra crisis es absolutamente incomprensible para nuestros vecinos, si establecemos una comparación con nuestro vecino más próximo: Colombia, su salario mínimo vigente es de 908.526 pesos colombianos, que de acuerdo a la Tasa representativa de 3.575,30 pesos por usd,  publicada por el Banco de la Republica, el equivalente a nuestro Baco Central, representa 254,11 dólares, mientras que en Venezuela el salario mínimo oficial de 1.800.000 Bs, representa a la tasa de cambio publicada por el BCV, como resultado de un promedio ponderado de 1.848.596,57 Bs por USD,  una cantidad absurda de 0,97 centavos de dólar.

Igualmente, la simple comparación de los datos monetarios de ambos países tomados de sus respectivos Bancos Centrales, muestran la patética situación en términos de manejo de divisas por habitantes, reflejando el grave cuadro de empobrecimiento que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela y las causas que en materia de bienestar, justifican el desplazamiento desordenado de más de seis millones de habitantes.

Colombia
Masa Monetaria M2 en Pesos 564.323.000.000.000
Tipo Cambio  Pesos/USD 3.575,30
Masa Monetaria M2 en USD 157.839.342.153,11
Población 50.372.424,00
USD/Habitantes 3.133,45
Venezuela
Masa Monetaria M2 en Bs 855.701.680.756.340,00
TIPO Cambio BS/USD 1.848.596,57
Masa Monetaria M2 en USD 462.892.604,39
Población 31.500.000,00
USD/Habitantes 14,70

Fuente BRC/BCV INE.

Como corolario, la última comparación con nuestro vecino demuestra del grado de quebrantamiento en materia monetaria, el país ha sido presa de la tozudez y la perversidad de desconocer los más elementales preceptos en materia monetaria y el resultado es presentar la segunda hiperinflación más durable en tiempo en la historia económica del planeta, los agregados M2 en dólares demuestran el abandono del tipo de cambio como objetivo operativo y la consecuencia en términos de hiperinflación, el régimen a sabiendas de estas consecuencias decide mantenerse en el poder e instrumentalizar la hiperinflación como mecanismo de control.

No podemos asumir que el valor exiguo de la liquidez monetaria en dólares, supondría un proceso de recompra de la moneda por el dólar en un plan de plena dolarización, hay que garantizar además la continuidad del proceso, su viabilidad y sostenibilidad en el tiempo y contar al menos con relaciones armónicas con la reserva federal, pues aunque exista algo más de un billón cuatrocientos millones de dólares circulando, hay que mantener un consenso con el órgano emisor de la divisa que actuaría como moneda en nuestra economía, al final el señoriaje o el coste de financiar la circulación del dólar, la financiaría la economía estadounidense.

La política monetaria y fiscal, como ramas de la macroeconomía aplicada no responden a caprichos o pueden ser abordados de manera improvisada, se requiere la necesaria oportunidad y prudencia para no generar desvíos en equilibrios monetarios y fiscales, el drama de Venezuela se inicia desde la indisciplina fiscal y el financiamiento al déficit público. La acumulación de errores desde la administración de Chávez causó esta catástrofe económica.

Nuestra Hiperinflación es unicausalcomo manifesté, y el resultado de una política tozuda, testaruda y cuartelaría en la en el manejo de lo económico, ese gusto del chavismo por relanzar y reimpulsar la economía, solo dio paso a un proceso de desplome de toda la economía nacional, generando una emergencia humanitaria compleja y la ocurrencia de una dolarización fáctica y transaccional, que hace cada vez más disfuncional la vida cotidiana. Usar dólares jamás puede ser confundido con estar dolarizados, esta “dolarización” en Venezuela es absolutamente asimétrica, disfuncional, injusta y desigual. No puede ser definida como parcial, es un síntoma de la presencia de una duradera y dolorosa hiperinflación y solo ha logrado generar mecanismos lleno de fricciones en los pagos a la hora de dar vueltos, y crear mercados desde el sector comercial para el empleo de vales, ante la imposibilidad de contar con la liquidez mínima para otorgar un cambio. Se espera que exista en el futuro  un mecanismo de compensación entre las cadenas que entregan vales, para simular un mercado de movilización de estos saldos en divisas, esta recreación de mecanismos sub óptimos son la deriva de la desincorporación de la banca de este proceso desordenado de dolarización, la industria bancaria opera limitada a la mera custodia de las divisas, pero existen fuertes limitaciones para la movilización de recursos en divisas para la economía nacional, en tal sentido el dólar no funciona como unidad de cuenta y menos se pueden entregar créditos en esta moneda, es decir no se pueden denominar pasivos y activos, al menos en el plano formal por lo tanto el dólar en nuestra economía no opera como reserva de valor.

Lo que demostramos hasta la fecha es una primitiva proxemia, con un mercado de pagos en divisasmuy hostil y pleno de fricciones ante la pulverización del bolívar como moneda local y las panaceas demagógicas de digitalizar la economía que quedaron hechas polvo con la incorporación de tres billetes al cono monetario, cuya usabilidad quedaría acotada al plano del muy precario transporte público, debido a su minúsculo y diminuto poder de compra, la suma de estas tres especies no compran un dólar y están cien mil bolívares por debajo del irrelevante salario mínimo en la República.

Es menester explicar que esta incorporación no supone inflación, ni devaluación, la inflación tiene características y causas monetarias y en el ámbito de la confianza de las expectativas, por cierto estas últimas son mucho más ambiciosas y sobreestimadas que la conducta de un tipo de cambio, que se mantiene cercano al millón ochocientos mil bolívares, a expensas de la contracción brutal del gasto público y al desplome de la liquidez, medidas espasmódicas tomadas fuera de contexto y marco de acción para detener la hiperinflación.

Somos una sociedad enferma de desconfianza, improvisada, improvisante e improvisadora, un aluvión en materia económica, estos lodos vienen de los polvos de años de inacción en materia de políticas monetarias y fiscales creíbles, la sustitución de políticas públicas por nombres vacuos o rimbombantes  de motores productivos, ejes de desarrollo, salas situacionales y comandos generales de planificación económica, todos estos planes absurdos fueron demolidos por el peso de la realidad, por la carga de la verdad. La economía es como el agua, toma su cauce y cobra sus espacios.

El régimen, patológicamente torpe en el manejo de lo económico, dispendió años de bonanza en manejos opacos, cleptocracia y corrupción indecible y el sometimiento de toda una población. Cuando entregamos nuestros derechos económicos a la personalidad megalómana de Chávez, conferimos también las libertades ciudadanas y personales, el nivel de horror evidenciado en las sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos son el equivalente en lo político de nuestro quebranto económico.

Estas advertencias se están haciendo desde 2006, desde la época de los pobres felices y jamás se tomaron en cuenta, una sociedad entontecida se dejó expoliar y envilecer, vapuleada, humillada y perseguida, ahora sencillamente huye de esta realidad incompatible con la dignidad, decisión por cierto valida y explicable, desde el contexto básico de la praxiologia: desde el malestar se toman decisiones se moviliza la acción humana, y eso es lo que estamos haciendo.

El mundo se ha hecho sordo a nuestros reclamos, aún existen atolondrados que creen en lo inocuo y nimio de esta coalición para hacer el mal, desde luego no faltan los cómplices quienes por alguna coima se dejan comprar para asumir que esta realidad onírica de bodegones, tiendas de venta de baratijas importadas o concesionarios de vehículos de lujo, implica una recuperación o un viraje hacia el capitalismo, por el contrario, es el resultado de una mutación regresiva hacia formas de capitalismo clientelar y corporativo donde los asociados al saqueo sistemático del erario público encuentran beneficios, esto que vivimos es semejante a la distopía de Rebelión en la Granja, los cerdos se incorporan en sus patas traseras y simulan ser bípedos, para escindirse de esa falacia de la igualdad. Así mismo hay dos Venezuelas, dos monedas, dos realidades, dos mediciones de inflación, dos pandemias, la del COVID y la del expolio de las virtudes pero una sola realidad, el hambre la miseria y el horror. De nuestra cuenta queda arrebatarles el relato a esta hegemonía, para denunciar y hacer pedagogía para evitar repetir estos males o al menos para no formar parte de ellos.

“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.”

George Orwell.




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