La Semana Santa es la ocasión para acercarse al sacramento del perdón, confesarse bien y encontrar a Cristo en la Santa Comunión.

GUSTAVO VELUTINI LUNING @cinefilo50

La  Semana  Santa o Semana Mayor es época de oración, conversión y recogimiento espiritual, ya que la Iglesia Católica recuerda de manera especial la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, lo que también se conoce como el Triduo Pascual, tiempo en que el hijo de Dios instituyo la eucaristía y el sacerdocio, además, acepto la pasión y fallecimiento en Cruz, para luego resucitar de entre los muertos, al tercer día, con ello, nos invita a todos a iniciar el camino de una sincera conversión de vida y de fe, en preparación a su Segunda venida.

Los días previos a la Semana Santa se conoce como tiempo de cuaresma, lo que inicia con el miércoles de ceniza y se prolonga hasta el viernes del Concilio (previo al Domingo de Ramos).

Cuarenta días marcan la cuaresma, días para la reflexión y conversión sincera, ¿Cómo se llega a ello?: Por medio de un examen de conciencia primero (basándolo en los 10 Mandamientos), para así ejercer el Sacramento de la Confesión y de cumplir con la penitencia impuesta (por el sacerdote) y por último, el asistir a misa y comulgar

El pasado 14 de marzo, el Papa Francisco decía en Roma:  ”Si estás en pecado grave no debes recibir la Comunión. En fin todo aquel, que ha cometido un pecado que vaya en contra de uno de los diez mandamientos, no debe  acercarse a la Sagrada Comunión, sin antes de haber obtenido la absolución por parte de un sacerdote, gracias al  sacramento de la Reconciliación o Confesión”. En otro tanto, dijo: ”La Cuaresma es una ocasión para acercarse al sacramento del perdón, confesarse bien, cumplir la penitencia impuesta y de encontrar a Cristo en la Santa Comunión”.

Hablar del sacramento de la Confesión, es reiterar que por medio de ello, las personas pueden confesar los pecados cometidos, ante un sacerdote católico, estos últimos y por la gracia de la misericordia de Dios, pueden perdonar las faltas cometidas. Igualmente los padres, invitan a las personas a vivir realmente el arrepentimiento y a cumplir una penitencia.

Las personas al quedar en estado de gracia, pueden acercarse para recibir la Eucaristía.

Del Domingo de Ramos a Miércoles Santo

 

La Semana Santa se inicia con la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, lo que marca el domingo de ramos, día en que la iglesia católica bendice las palmas, que luego serán distribuidas a los feligreses.

El día lunes se dedica al paso de “Jesús en la Columna”.

El martes la iglesia se centra y venera la humildad y paciencia de nuestro Señor Jesucristo.

El miércoles está dedicado a “Jesús Nazareno”, día en que muchos penitentes visten de morado, igualmente, llevan una cruz o simplemente caminen descalzos, entre otros, por fe o por el pago de promesas.

Este día es muy especial y de un gran recogimiento espiritual, es porque en cada iglesia hay un Nazareno esperando por sus devotos.

Triduo Pascual

Definitivamente los días más significativos de la Semana Santa, corresponden al jueves, viernes y sábado en la noche.

El día jueves la iglesia recuerda como Jesús el hijo de Dios, hecho hombre, instituye el Sacerdocio y la Santa Eucaristía, quedándose presente en la hostia viva, que resulta ser su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Esta celebración eucarística se realiza al final de la tarde del jueves, conmemorándose la última cena. Al término del oficio religioso, se llevan las Hostias consagradas al monumento, con lo cual la iglesia nos recuerda las horas adversas que vivió Jesús, desde el mismo momento que fue apresado, hasta que fue sentenciado a muerte de cruz. En esas horas aciagas, Cristo fue azotado y se le impuso la corona de espinas, hasta que tomo su cruz.

Casi siempre las misas del Jueves Santo, culminan entre las 6:00pm y las 8:00pm, inmediatamente el sacerdote inicia una procesión hacia el Monumento, con el Santísimo Sacramento, donde se reserva, con el fin de que todos los fieles puedan orar por la conversión de la humanidad, por sus necesidades personales y salud, por las benditas animas del purgatorio, por la Iglesia y sus prelados como por la paz de Venezuela y del mundo entero.

En Venezuela se tiene la práctica de realizar la visita a siete templos, esto desde el mismísimo momento en que ya se reservado al Santísimo Sacramento, en el Monumento.  Esta vieja tradición venezolana, consiste en visitar de los siete templos y sus Monumentos (o sagrarios), rezándose siete Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Algo que debe comenzarse sabiéndose que el oficio del Jueves Santo ha concluido y esto se prolonga hasta el viernes santo, a primera horas de la tarde, ya que desde las 3:00 pm en adelante, se comienza el oficio del viernes de dolor.

 

Las actividades religiosas del Viernes Santo, se centran en el misterio de la Pasión y Muerte del Señor, es por ello se lee la Pasión, de inmediato se pasa a la Adoración de La Cruz, con lo cual se recuerda el sacrificio doloroso de Jesús, al inmolarse en la cruz (“El cordero de Dios, nos libra de la esclavitud del demonio y borra todos los pecados del mundo”)

En este día no hay misa, sino los oficios antes señalados, seguidamente, donde hay costumbre, se sale en procesión con el Santo Sepulcro y la imagen de Nuestra Señora de Los Dolores, rezándose el rosario como el vía crucis.

Al término de todos los actos del día, las iglesias se cierran en señal de duelo, recordando que Jesús fue sepultado.

Sábado de Gloria:

“JESUS HA RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS”

Los templos abren sus puertas nuevamente el sábado en la noche, para conmemorar la triunfante Resurrección de Jesús (al tercer día, resucito de los muertos, siendo luz de luz, para la salvación de todos sin distinciones).

Los actos del sábado de gloria, se conocen como la “Vigilia Pascual”, dividiéndose en dos partes.

La primera abarca la celebración de la luz y el agua bautismal, lo que representa la luz y divinidad de Cristo resucitado.

Lo segundo, se van leyendo varias lecturas y salmos, hasta que se entona jubilosamente el Gloria, señal de que el Hijo de Dios, ha resucitado.

Tras el canto del Gloria, se da paso a la celebración eucarística, y con ello, la culminación de la Semana Santa.

La Misericordia se celebra a la semana siguiente de la Resurrección

La misericordia de Dios es tan bondadosa, que a través de Sor María Faustina, Él nos dice: -“Antes de que Yo venga como Justo Juez, abro de par en par las puertas de Mi misericordia. Pero el que no quiera entrar por las, puertas de Mi misericordia, tendrá que pasar por las puertas de Mi Justicia”-.

Estas palabras son del propio Jesús, quien se le apareció a la religiosa Sor María Faustina, el 22 de febrero de 1931, en Polonia, para decirle esto y muchas cosas más.

Por petición del propio Jesús, ella lo pintó como lo vio y pidió que la fiesta de su misericordia, se celebrara el domingo siguiente, al Domingo de Resurrección.

La fiesta de la Misericordia va acompañada de una novena de salvación, que fue dada a conocer por Sor María Faustina y avalada por San Juan Pablo II, la cual se inicia el Viernes Santo y culmina el sábado siguiente. La gran fiesta se celebra en el primer domingo de pascua (el que sigue al Domingo de Resurrección, o sea el 8/4).

El rezo de la novena (comenzando el viernes 30/3), otorga muchísimas bendiciones al alma que la realice con fe. A lo largo de los nueve días, la persona expone sus intenciones particulares y reza por las están en presentes en la novena.

La Iglesia Católica celebra esta gran fiesta de salvación, porque sabe que Jesús por medio de ello, bendice generosamente a quien  recurre a su eterna misericordia.

Toda una gran devoción, que ha sido impulsada por San Juan Pablo II, invitando con ello a la salvación eterna (claro está, cuando cada ser se arrepienta de sus pecados, se confiese con un sacerdote, se practique el propósito de enmienda  y se comulgue).

Nos dice el Señor: “Convertíos, Creed en el Señor y la Santa Iglesia, porque la hora esta cerca” (refiriéndose a su Segunda Venida, para juzgar a vivos y muertos)”.

Desde ya, este servidor le desea: Felices pascua de resurrección.




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