Con la propuesta de “construir puentes” en un “mundo de muros”, la 43ª Muestra Internacional de Cine de Sao Paulo abre este jueves sus puertas a una edición donde el “combate a la censura”, la “resistencia” y el fomento al “diálogo y la empatía” prometen robarse la escena.

En una politizada sesión de apertura, la proyección de la cinta “Wasp Network”, del director francés Olivier Assayas y que cuenta la historia de los Cinco Cubanos -los agentes de Inteligencia de La Habana que fueron arrestados y condenados por los Estados Unidos por conspiración y espionaje en 1998- dejaba entrever el tono que marcará la mayor muestra cinematográfica de Brasil.

“Resistir es la palabra. Donde quiera que el autoritarismo se levante, el arte tiene que levantarse y recordar que él se tiene que ir”, expresó el actor venezolano Edgar Ramírez, uno de los protagonistas de la película.

En el filme, Ramírez comparte escena con la española Penélope Cruz, el mexicano Gael García Bernal, el brasileño Wagner Moura y el argentino Leonardo Sbaraglia, quien también acudió a la sesión de inauguración.

A partir de hoy y hasta el próximo día 30, miles de espectadores contarán con un certamen compuesto por 327 películas de 65 países, que incluye desde clásicos como “El mago de Oz” o “El gabinete del doctor Caligari” hasta los últimos premiados en los principales festivales, como “Parasita” (Cannes), “Sinónimos: un israelí en París” (Berlín) y “Pacificado” (San Sebastián).

Sin embargo, la Muestra de Sao Paulo dedica este año especial atención a las producciones brasileñas, con el objetivo de crear un “puente” de diálogo con “ese movimiento que cree que el cine solo existe a partir del conflicto”, según explicó en una entrevista con Efe la directora del festival, Renata de Almeida.

Desde la llegada del ultraderechista Jair Bolsonaro al poder, el pasado 1 de enero, la clase artística brasileña ha denunciado un “desmonte” del sector audiovisual en el país y manifestado reiteradamente su preocupación ante los recurrentes casos de censura y recortes en los presupuestos destinados a la producción cultural.

“Más que un contraataque, porque no me gusta esa palabra, es una respuesta y un intento de diálogo. Hacer una crítica no quiere decir que uno está en contra de su país o que no sea patriótico, como algunos dicen”, sostuvo Almeida.

Entre las obras brasileñas que serán proyectadas destacan la premiada “La vida invisible”, con Fernanda Montenegro y que retrata las ambiciones, anhelos y angustias de dos hermanas en los años 1950, y “El juicio”, un suspense donde los misterios ganan la pantalla después de que una pareja se muda con su hijo a una antigua finca con un trágico pasado esclavo.

Igualmente serán exhibidos el largometraje “Pacarrete”, que cuenta la historia de una profesora de baile jubilada que sueña con estrenar un espectáculo de ballet, y el documental “Alguien tiene que oír al corazón y decir: Paró”, que se alzó con premio al mejor documental en el Festival de Cine de Venecia.

Además del deseo de despertar una mayor empatía en los espectadores, en un momento en que “la gente ha perdido el tiempo de la reflexión”, Almeida señaló que el festival tiene también el compromiso de oponerse a todo y cualquier tipo de censura.

“Censura es algo que no podemos aceptar y por eso hay que pelear. Y la clase artística, así como la sociedad, se está movilizando para evitar que ella no vuelva”, recalcó Almeida.

Tras dos semanas de intensa programación, el cineasta brasileño Fernando Meirelles y su filme “The Two Popes”, con Anthony Hopkings y Jonathan Price en los roles protagonistas, pondrán el broche de oro en esta 43ª Muestra Internacional de Sao Paulo.

La cinta explora un ficticio encuentro entre el papa Benedicto y el papa Francisco, que deben encarar y lidiar con sus propios fantasmas del pasado y hacer frente a las demandas del mundo moderno para establecer los rumbos la Iglesia católica.

En declaraciones a Efe, Meirelles destacó que, en tiempos de una “protuberante” ascensión del nacionalismo a nivel global, una de las cuestiones centrales de su largometraje es, precisamente, la de “la Iglesia tradicional contra la Iglesia reformista”.

“Yo estoy muy en línea con las ideas políticas del papa Francisco. (Ideas) que nuestro presidente, nuestros ministros odian, porque ellos insisten en esa tontería de nacionalismo”, subrayó.

Meirelles agregó que admira a Francisco por su “inteligencia” en entender que, independiente de las medidas que sean adoptadas en el mundo, ellas deben “incluir a todos”.

“Él es una de las voces más importantes de la actualidad porque intenta construir puentes, mientras esa otra gente intenta construir muros”, remarcó. EFE




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