James Harden, estrella de los Houston Rockets. / Foto cortesía Bleacher Report

La suspensión del juego del miércoles entre Rockets y Thunder, en el segundo día de la nueva temporada, pone en evidencia las dificultades que afronta la NBA para competir durante la pandemia de coronavirus, agravadas por las indisciplinas de una de sus grandes estrellas, James Harden.

El escolta, máximo anotador de las tres últimas temporadas, mantiene desde hace semanas un pulso con los Houston Rockets para que le traspasen a otro equipo.

Harden, líder absoluto de la franquicia texana desde 2012, se incorporó con retraso a la pretemporada y en aquellos días difundió videos en los que aparecía en varios festejos en otras ciudades. Ya en Houston, y a dos días del estreno oficial ante los Thunder, el escolta acudió el lunes a otra fiesta en un espacio interior.

La NBA respondió el miércoles multando con 50.000 dólares al jugador por violar los protocolos de la liga frente al coronavirus, pero no le aplicó ningún partido de sanción y Harden podría participar ya en el choque del sábado ante los Portland Trail Blazers.

“El precedente es que la disciplina se pone en marcha. Y es Navidad”, dijo este jueves a ESPN el comisionado de la NBA, Adam Silver, como justificante de su decisión.

“Fue una primera violación de James bajo estos nuevos protocolos y (los 50.000 dólares de multa) era el límite de mi autoridad. No me pareció apropiado suspenderlo solo por ese acto”, afirmó el ejecutivo.

Silver señaló que Harden “tuvo suerte” de que el partido entre Houston y Oklahoma City acabara siendo suspendido por casos de coronavirus en los Rockets ya que, al estar en cuarentena, no lo hubiera podido disputar y le hubieran retirado su sueldo correspondiente al partido, que asciende a 572.985 dólares según ESPN.

El escolta, que tiene dos temporadas más aseguradas de contrato en Houston por 41,2 y 44,3 millones de dólares, desea ser traspasado a una franquicia con mayores posibilidades de ganar el anillo que los Rockets, donde ha ganado numerosos premios individuales como el MVP (Jugador Más Valioso) de 2018, pero nunca pudo alcanzar sus ansiadas Finales.

“Las disputas entre equipos y jugadores deben ser manejadas a puerta cerrada. No es la primera vez que una estrella expresa su insatisfacción”, señaló Silver. “Uno espera que James será un profesional y honrará cada aspecto de su contrato”.

– “Una llamada de atención” –

El conflicto entre los Rockets y Harden ha enrarecido el inicio de la campaña de la NBA, que ya estaba rodeada de incertidumbre por el previsible impacto de la pandemia.

La liga se resguardó en la sede “burbuja” de Disney World (Orlando) para jugar los pasados playoffs, pero ahora la competición vuelve a disputarse en las canchas de los equipos en un momento en el que Estados Unidos vive un fuerte repunte de la pandemia.

Seis de las 30 franquicias, incluso, permiten el acceso de espectadores a sus canchas en un número limitado.

En el día dos de competición, la NBA se vio forzada a aplazar el choque entre los Rockets y los Thunder porque el equipo de Houston no sumaba el mínimo de ocho jugadores disponibles para saltar a la cancha.

Tres de los jugadores de la franquicia texana habían dado positivo o un resultado no concluyente en sus pruebas y al menos otros cuatro fueran puestos en cuarentena por prevención.

Sin ofrecer identidades, la NBA reportó el jueves que hubo dos resultados positivos en las pruebas aplicadas a 558 jugadores durante la última semana.

“Ya dije que sabíamos que íbamos a tener casos. Así como el béisbol tuvo casos y la NFL está operando con casos”, recordó Silver. “Vamos a aprender sobre la marcha. En la burbuja también empezamos con un conjunto de protocolos, pero luego los ajustamos continuamente a medida que aprendíamos más, y creo que va a ser la misma situación aquí”.

“A uno nunca le hubiera gustado ver lo que pasó en el segundo día de la temporada, pero puede que tenga un lado positivo y que haya reenfocado la atención de todos. Creo que estábamos acostumbrados a operar (con seguridad) dentro de la burbuja”, afirmó el comisionado.

“Para todos nosotros es una llamada de atención”, subrayó. “Hasta que estemos en un punto en el que haya vacunas disponibles para la gente de nuestra comunidad, y eso probablemente esté lejos, cada día presentará nuevas cuestiones”.

La NBA preveía arrancar la campaña en enero confiando en que los avances en las pruebas de detección y las vacunas contra el virus permitieran recibir de vuelta a los espectadores pero finalmente, acechada por las pérdidas económicas, avanzó el inicio al periodo navideño para no perder sus tradicionales buenas audiencias televisivas.




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