La salsa venezolana se nutre del contexto histórico, perteneciente al auge
producido por la explotación petrolera a comienzos del siglo XX, y con ello la
conformación de los sectores populares que, responden a una necesidad
cultural contemporánea del barrio, la calle, y su entorno, centrando en este
ritmo, donde los temas, las formas de cantar, bailar y escuchar, son una crónica
de la existencia cotidiana de la ciudad.

La Presidencia de la República, mediante el Decreto Nº 4.349, declara 05 de
octubre de cada año como “Día Nacional de la Salsa”, publicado en la Gaceta
Oficial, de 14 de octubre de 2020, Nº 41.985, dedicado al reconocimiento y
conmemoración de este importante género musical, y en honor al natalicio del
locutor caraqueño Phidias Danilo Escalona (1933-1985†), con la finalidad de
reconocer su aporte a la cultura musical del Caribe, al denominar bajo un
mismo concepto esta forma que, desde mediados de los años 60 del siglo XX,
sintetizó a buena parte de la música festiva de la región.

Cabe agregar, la diversidad cultural del movimiento salsero venezolano, está
representado por sus intérpretes, músicos, cantantes, soneros, compositores,
arreglistas, bailadores y bailarines, locutores, técnicos, operadores,
promotores, animadores, productores, coleccionistas, periodistas,
investigadores, cronistas, programadores, artistas, cultores, creadores,
maestros pueblo, portadores patrimoniales, y demás profesionales vinculados a
la cultura salsera del país.

La salsa venezolana entreteje en su estética musical, contenidos, tanto social
como de aspectos religiosos y populares, desde sus letras, melodías o fraseos
de algún ritmo aprendido en nuestra infancia, fragmento de música y de
recuerdos sonoros que, evocan con o sin pensar, su instrumentación y
estructura, el origen y la legitimidad del término que le nombra, y lega los
valores culturales y patrimoniales del género; en cuanto a los apelativos de
salsa que remiten a sus variantes: «dura, romántica, erótica, matinée, cabilla,
baúl, vieja, del corazón, mayor entre otros» propias de la tradición salsera del país.

La salsa venezolana es un género musical, bailable, dancístico y de forma
literaria, además de canto, es herencia ancestral en conjunto de ritmos
destacados: el son cubano, el chachachá, el mambo, el son montuno, la
guaracha, el guaguancó, la charanga, la bomba, la rumba, el jazz-latino, el
rhythmy-latino, blues-latino, el funky-latino, el soul-latino y otros.
¡Salvaguardemos esta expresión cultural!




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