Para componer historias y libros, de cualquier suerte que sean, es menester un gran juicio y un maduro entendimiento. Miguel de Cervantes

No pretendo hacer una presentación formal, académica, tampoco tiesa, de la obra: “La siembra de la pobreza: La paradoja de la siembra del petróleo” escrita por el ingeniero carabobeño Arquímedes Román. Por sacarle el cuerpo a las espantosas disonancias, ni irme tampoco a la caza tras las listas de sinónimos, no dije seguidamente “escrita por el ingenio del ingeniero”. Gramaticalmente correcta la decisión de huir de la cacofonía, pero sé que más adelante saldaré esa deuda con el escritor procedente de mi misma tierra, es decir, de Carabobo.

Nadie duda, incluyendo a aquellos que su oficio o profesión no tenga ningún nudo que lo ate a la ardua y dificultosa tarea de escribir y publicar un libro, que es una cuestión sumamente compleja. Para escribir unas pocas cuartillas, son muchos años de lecturas, de análisis, de meditación. Hay que estar muy fuerte anímica, emocional y personalmente para sentarse a escribir con seguridad, cumplir con los objetivos de escritura y sacar nuestros escritos donde todos pueden verlos. Es la escritura un oficio donde la práctica, la experiencia, no incide o incide muy poco en proveer el trabajo. Pienso que es todo lo contario. Por la diversidad sin fin se buscan caminos disímiles. Exploraciones de toda índole para expresar una idea, un concepto o construir una frase. Ese es parte del reto del escritor de la estatura ilustrada de Arquímedes Román. Es un proceso largo, lleno de dudas e inconformidades que martillan y hacen las noches interminables y terribles pesadillas. La experiencia onírica que se caracteriza por el terror que infunde en el soñador, aunque todo ser humano ha podido sufrirlo seguro estoy, es distinto la del escritor a la del fontanero, por ejemplo. O a la de un alto ejecutivo de una gran empresa. Mejor dicho, es otra cosa, no sé por qué lo creo así, pero no es igual. Pudiera ser por mi evidente debilidad y preferencia por la construcción de una obra escrita.

Este prefacio para decir algunas cosas del escritor también de otras obras como “Más tiempo bueno, menos tiempo malo” y “Cómo ganar tiempo y ser más eficaz” entre otros libros de su autoría se me haya pasado la mano por lo extenso para un artículo de prensa. Pero el escritor del que hoy nos ocupamos sabe las razones que me comprometen más allá de nuestra larga amistad y respeto que le profeso; quizá lo confiese al final de esta nota, ya veremos, pero eso no es lo relevante. Me siento, pero más cómodo, como si estuviera frente a un auditorio cultural presentando su libro La siembra de la pobreza… bajo la mirada indagadora y oídos acreditados sin las dificultades sensoriales de Beethoven o de Noel Gallagher. Primero que otra cosa, quiero hacer una semblanza de Arquímedes Román (AR), pero condensada en breves, en muy concisas líneas curriculares, tomadas las mayorías de ellas de su propio texto. Como si fuera poca cosa AR es además: consultor de empresas privadas como en organizaciones públicas, sólida formación académica con posgrados en universidades nacionales y extranjeras. Fue presidente de la Asociación de Ejecutivos de Carabobo, excelente conferencista. También, ha sido profesor titular y coordinador del postgrado de gerencia en la Universidad de Carabobo.

Para ir cerrando, una de las tantas cosas que me atrapó del libro “La siembra de la pobreza: La paradoja de la siembra del petróleo” fue un texto muy bien trabajado, profundo, denso, que nos introduce desde los tiempos de la colonia española hasta los turbulentos días de las diáspora de hoy. Como dijo Elis Mercado  exrector de la Universidad de Carabobo: “Es claro y terminante en señalar las causas de la situación del país y no centrarse solamente en los efectos”. O el sociólogo, Frank López: “Coloca la reflexión en el tema del desarrollo, cuando el país, sacudido por la inmensa tragedia política que vive, siente en carne viva la necesidad de pensar nuevamente cómo refundar una concepción del desarrollo que oriente las inevitables decisiones que tendremos que tomar en el corto plazo.

Arquímedes tiene la habilidad del escritor experimentado. Corrido, curtido, que bajo una especie de encantamiento ilustrado transforma un tema complejo, a veces árido como la geopolítica, la economía, las estadísticas y la historia, en imágenes y metáforas literarias que lanzan ideas emotivas. Toda lectura significa un esfuerzo importante del lector por la simple razón de que la lectura no es distracción sino instrucción. Es todo…

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