Rubén Limardo, medallista de oro venezolano (Foto Archivo)

 María José Ramírez

“Dios y el universo tienen que explicarme qué hacer para no rendirme”.  Rubén Limardo, oro olímpico en Londres 2012, tuvo que competir con su mente. Con 34 años y sintiéndose en su mejor momento, las dudas y la frustración pesaron más que cualquier lesión.

En cuatro paredes, el primer toque (Touché) fue para la lámpara en medio de una sala angosta en el apartamento en Polonia. La limitación y el ruido de las espadas que molestaba a los vecinos, hicieron que la concentración pasará por las dudas surgidas de un confinamiento inesperado. El Covid-19 no era un rival estudiado.

La realidad enferma de coronavirus pretendía una adaptación conformista. Pero para quien se ha preparado por un largo tiempo, con sueños y metas que cumplir, quedarse quieto no era una opción.

En esta dura tarea cuenta con sus hermanos. Francisco y Jesús también son miembros de una dinastía creada por la visión genuina de su madre, Noris Gascón.  Tras su muerte,  en 2010, el tío Ruperto mantuvo vivo el sueño de “Polaquitos”, un proyecto para enseñar esgrima a jóvenes y niños venezolanos de diferentes estados que se desarrolla en la ciudad de Lódz

Su maestro no ha permitido que el deportista ni sus hermanos bajen la cabeza. Cada día deben entrenar desde muy temprano y, aunque pueden descansar sin preocuparse por alguna competición, atendieron los llamados de sabiduría de su tío. Mantenerse de pie y entrenando durante la pandemia  le otorgará a Limardo y a su equipo ventajas sobre otros competidores.”Teniendo el grupo aquí podíamos trabajar de alguna manera”, admitió el medallista de oro olímpico.

El atleta criollo no deja de pensar en su esposa e hijos. Tampoco olvida que en sus hombros no solo lidia con sus objetivos, sino con la responsabilidad de hacer brillar a quienes desean emular sus hazañas. Esos jóvenes con los que entrena durante los días de encierro también forman parte de su familia.

Mantener su motivación

A Limardo el encierro lo tomó por sorpresa. Como capitán de equipo debía mantener su motivación. Un curso para encontrarse a sí mismo y aprender algo nuevo como la cocina fueron sus decisiones.  Esa actitud, junto a su virtud y talento, son las que lo mantienen en el tercer puesto del ranking mundial de la Federación Internacional de Esgrima  en la modalidad de espada.

Concentrado en una segunda presea dorada y con el tiempo casi en contra, el  compromiso fue recuperar su fuerza mental.  “Buscaba mi momento de inspiración. Pensaba en mi hija Gaby y en  mi pequeño Alex, quien tiene cuatro meses. Sólo pude verlo nueve días desde que nació”, contó el esgrimista venezolano, quien no ha podido viajar a su país natal desde el inicio de la cuarentena social.

Siempre recuerda las palabras de su hija, que le quiebran pero también le ayudan a no desistir. “Me dice que odia la pandemia, que quiere a su papá cerca”.

Consecuencias del confinamiento

Limardo cree que el confinamiento  planteará un antes y un después. Está convencido de que sobre el deporte habrá un gran impacto, aunque no se quiera se perderán patrocinantes. Asume lo vivido hasta ahora como una herencia de incertidumbres. “Me frustra no saber qué va a pasar”.

Los psicólogos deportivos advierten que el confinamiento dejará rastro y que los deportistas requerirán un estructurado entrenamiento mental.

Adriana Valbuena Lazcano, psicólogo profesional con más de 11 años de experiencia en el deporte olímpico y  PHD en proceso mental, asesora a varios atletas venezolanos clasificados a Tokio para potenciar sus habilidades psicológicas. “Algunos no pudieron entrenar desde sus casas y eso afecta sus tiempos. Las conductas serán modificadas bajo una nueva normalidad”.

La especialista afirma que todo dependerá de la voluntad y la perseverancia. “Aquí entra en juego la credibilidad que el atleta tenga sobre sí mismo. La mente es el motor de todo, el deportista puede crear sentimientos de tristeza y eso hay que trabajarlo”.

“No saber qué va a pasar con los Juegos Olímpicos genera mucha ansiedad”. David Castillo, magíster en psicología del deporte, destacó la importancia de entrenar la mente para la motivación. Reconoce que pocos atletas lo hacen, pese a que ello pone en riesgo el compromiso deportivo. A su juicio, los deportistas que sienten frustración entran en el rango de lo normal.

Para Carlos Calderón, psicólogo deportivo con especialidad en entrenamiento mental, cada reacción es individual. “El confinamiento será un nuevo reto para que cada atleta pueda reinventarse. Sin duda alguna esto es algo que influye en sus entrenamientos”.

Sin certeza

El panorama sobre las olimpíadas no está claro, dijo en declaraciones a EFE el presidente del Comité Olímpico Venezolano,  Eduardo Alvarez el 21 de junio de este año.

El presidente de Tokio 2020 tampoco despejó las dudas. “Si los juegos no se celebran en 2021se cancelarán totalmente”, admitió Yoshiro Mori el 29 de abril.

Rubén Limardo sigue entrenando pese a las dudas, pero ahora bajo la “nueva normalidad” en Polonia, el país que lo acogió desde sus 14 años.

Su tarea también es enseñar lo aprendido. El se llena de orgullo al compartir sus experiencias con niños que lo ven como ejemplo. El profesional en Educación física y Deportes, egresado de la Universidad de Lódz, pretende dejar huella en los futuros esgrimistas. Entre más dificultades, más disfruta el proceso. Aún queda un sueño por cumplir: “Voy por mi segundo oro olímpico”.

Edición de video María Andrea Araujo

 




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