Tortugas gigantes en Santa Cruz, en el Archipiélago de Galápagos (Ecuador). (EFE/ Jorge Carrión/ Fundación Charles Darwin)

Científicos de cinco países tratan de descubrir si las tortugas gigantes son, en cuanto a su interacción con el ecosistema, los elefantes o los hipopótamos del archipiélago ecuatoriano de Galápagos, un laboratorio natural donde el científico Charles Darwin desarrolló su teoría de la evolución de las especies.

Consideradas como ingenieras de los ecosistemas, las tortugas gigantes pueden influir enormemente en las zonas en las que habitan y al estar en pozas mueven nutrientes de zonas terrestres a acuáticas, algo muy similar a lo que hacen los hipopótamos.

En África, esos animales pueden comer hasta 40 kilos de pasto en la noche y cuando en el día van al agua a regular su temperatura defecan toneladas de nutrientes en forma de material vegetal parcialmente digerido, dejando un fertilizante gratuito, comenta a Efe Diego Ellis Soto, integrante del Proyecto de Ecología del Movimiento de Tortugas Gigantes de Galápagos (PEMTG).

“Pensamos que las tortugas en Galápagos están haciendo algo muy similar”, anotó al señalar que la entrada masiva de fertilizantes en las pozas puede estimular el crecimiento de plantas e insectos e, incluso, cambiar el nivel de oxígeno del agua.

El estudio comenzó hace dos años en la isla Santa Cruz, donde han encontrado en una poza hasta sesenta tortugas, lo que equivale “a casi una tortuga por metro cuadrado de agua, y las tortugas pueden pesar hasta 300 kilos”, dijo.

Tortugas gigantes en Santa Cruz, en el Archipiélago de Galápagos (Ecuador). (EFE/ Jorge Carrión/ Fundación Charles Darwin)

“Pensamos en algunos casos extremos que puede haber más biomasa de tortugas que agua en una poza acuática”, añadió al señalar que la poza más grande puede tener casi un kilómetro cuadrado y la más pequeña, en torno a los nueve metros cuadrados.

Con un método simple pero efectivo, los expertos han recolectado el barro que está pegado al caparazón de las tortugas, raspándolo con una cuchara de plástico.

En el laboratorio de la Estación Científica Charles Darwin lo dejaron secar en un horno, tras lo cual hallaron que una gran tortuga macho con 141 centímetros de longitud de caparazón llevaba 464 gramos de lodo seco encima.

Si bien un solo viaje puede parecer no representar mucho, miles de tortugas que mueven tales cantidades de lodo semanalmente, pueden transportar varias toneladas de lodo removidas y desplazadas por año y, por lo tanto, pueden alterar y diseñar nuevas pozas a medida que avanzan, apunta.

El estudio se centra en las tortugas de la especie Chelonoidis porteri (en estado crítico de extinción) de Galápagos, un archipiélago donde habían entre 200.000 y 300.000 tortugas de diversas especies antes de la llegada de los humanos, pero “hoy en día hay poco menos de 30.000”.

ALBAÑILES y JARDINERAS DE GALÁPAGOS

Las tortugas gigantes, que pueden vivir 200 años, alcanzan a mover hasta un kilogramo de lodo seco de una poza sobre sus caparazones: “Básicamente están siendo albañiles de sus propios ecosistemas”, dijo Ellis Soto, estudiante de doctorado en biología de la universidad de Yale.

Los expertos han tomado muestras de agua de las pozas para analizar en laboratorios el porcentaje de nutrientes fertilizantes gratuitos en las pozas.

“Las tortugas pueden ser una mezcla de hipopótamos y elefantes (por su accionar) porque las tortugas son críticas para ecosistemas acuáticos como las pozas, pero también son muy importantes para el ecosistema terrestre de Galápagos, ya que comen más de 60 especies diferentes de plantas, dispersan semillas y ayudan a germinar plantas, similar como lo hace un elefante en África”, comentó.

Por ello, Ellis Soto también se refiere a las tortugas como las “jardineras de Galápagos porque plantan millones de semillas al año” al defecar.

¿UN MUNDO CON MENOS TORTUGAS?

El programa PEMTG se desarrolla en la isla Santa Cruz, la más habitada de Galápagos y hogar de la población más grande de quelonios del archipiélago.

Este programa incluye una colaboración de instituciones de EE.UU., Alemania y Ecuador, entre ellas, la Fundación Charles Darwin, el Parque Nacional Galápagos, instituto Max Planck de comportamiento animal, el zoológico de Saint Louis e investigadores de la universidad de Yale y de la universidad de Florida, con la participación de científicos de esas naciones, así como de España y Uruguay.

Entre las curiosidades que los expertos intentan despejar es ¿qué pasaría en un mundo con más o menos tortugas? y también saber cómo la relación del uso de suelo por parte de los humanos afecta la relación de tortugas y agua”.

La investigación en curso evalúa, además, cómo las tortugas usan las pozas, tanto en los ranchos turísticos como en las pozas naturales, principalmente dentro de las áreas del Parque Nacional Galápagos.

“Cada vez que las veo, me quedo maravillado de todo lo que hacen por el ecosistema sin que nos demos cuenta”, anotó Ellis Soto.

EFE




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