Distintas calles de la urbanización La Granja amanecieron muy concurridas. La razón: Personal autorizado tendría opción a surtir sus vehículos de gasolina, mientras haya combustible. La prioridad, al parecer la tendrían los médicos, pero las quejas fueron incesantes.

Fue un proceso lento y engorroso. Muchas personas amanecieron en cola. Otras llegaron a tempranas horas de la mañana y a la 1:00 de la tarde aún aguardaban. Las quejas comenzaron desde temprano.  Las informaciones cruzadas por parte de los militares y policías presentes incrementaban el malestar.

Colas en ambos sentidos se mantenían en las calles internas de la urbanización que dan acceso a la estación de servicio.  En la avenida Universidad y en la calle que da hacia el hospital militar del fuerte también habían colas en ambos sentidos. La desinformación también estaba presente

“Llegué a las 8:00 de la mañana y me coloqué en la cola que da al centro comercial Fremarket. Se veían pasar carros y motos de cuerpos de seguridad, camionetas de lujo y alguna ambulancia. A las 10:30 me dijeron que esa no era la cola que me correspondía, que debía irme a la calle de El Carabobeño. Ahora me dicen que no es aquí”, denunció un médico que debía ir a cubrir su guardia en uno de los hospitales de la región. “Si llega un tiroteado yo no puedo atenderlo porque estoy aquí esperando para poner gasolina”.

A las 12 del mediodía aún esperaba alguna respuesta. A esa hora la cola no se había movido.

Un oficial del Ejército llegó al sitio. Aseguró que a poner orden y a dar prioridad a las personas autorizadas para cargar combustible este viernes.  Médicos y cuerpos de seguridad tendrían la primera opción, según el militar, mientras haya combustible. ¿Hasta cuándo?, no lo precisó.

Pidió organización a las personas, que no hagan alboroto para poder darle celeridad al asunto, pero recordó que solo quienes estén autorizados podrán cargar combustible, porque la ciudadanía debe estar en sus hogares en esta cuarentena. ¿Para qué quieren gasolina si no deben salir de las casas?, preguntaba a quiénes planteaban sus necesidades. Reconoció posibles excepciones a quienes por problemas de salud deban movilizarse, pero la petición debe estar soportada en informes médicos.

Este funcionario comenzó a hacer una revisión carro por carro para organizar una de las colas. Se consultaba a qué sector pertenecía y cuánta gasolina había. Se detectaron personas no vinculadas con ninguna de las áreas priorizadas y algunos con más de medio tanque de gasolina. Esos debían retirarse, muchos bajo protesta.

Este chequeo comenzó a las 12:00 del mediodía. A la 1:00 se había alcanzado una de las seis colas en el lugar, distribuidas entre la avenida Universidad y las calles internas de la urbanización.

Pasadas las 2:30 de la tarde comenzaron a avanzar los carros. La desesperación y la molestia afloraban en quienes esperaban.

El militar reconoció que han escuchado rumores sobre cobro en dólares por parte de funcionarios de los cuerpos de seguridad para poder acceder al combustible, como se ha denunciado en redes sociales. Las negó de plano, pero recomendó que si alguien se encuentra en esa situación lo denuncie al funcionario de más alto rango presente en el sitio.

El panorama en el resto del municipio se apreciaba tranquilo. Poco transporte colectivo en las calles y los comercios de alimentos, como panaderías y mercados, abiertos. Las personas portan tapabocas y, algunos, guantes. El tránsito por la redoma de Guaparo, el nexo con el municipio Valencia, también fluyó sin inconvenientes.




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