Leopoldo López
(Foto AFP)
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Fue pasada la 1:00 a.m.. Las puertas del Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil) se abrían para dar paso a un Leopoldo López, que caminaba serio, sin esposas, escoltado por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Nadie sabía lo que pasaba. La incertidumbre fue la regla. Pasadas las 6:00 a.m. explotaron las redes. El primer tuit fue de ABC.es, a las 6:08 minutos.

La tendencia fue inmediata. La etiqueta Leopoldo López se posicionó en el primer lugar. La razón: el preso político más relevante del gobierno de Nicolás Maduro ya no estaba en Ramo Verde. No fue una negociación, más bien una imposición del gobierno de Nicolás Maduro. Públicamente la decisión la asumió Mikael Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, alegando “serios señalamientos de irregularidades sobre la distribución del expediente a un Tribunal de Ejecución, asimismo y en virtud de información recibida sobre la situación de salud del dirigente político”.

Se comentó que este viernes, la ex canciller Delcy Rodríguez estuvo en Ramo Verde. Ya lo había hecho días atrás, cuando visitó al detenido junto a su hermano, Jorge Rodríguez y el expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. No hubo acuerdo ese día,cuando Leopoldo López publicó uno de sus llamados a seguir en la calle.

 

BAJARON LAS TENSIONES

Leopoldo está en su casa. En arresto domiciliario. En Ramo Verde bajaron las tensiones de inmediato. El “prisionero de guerra”, el “enemigo de la patria” ya no está. Los guardias celebran, se abrieron los candados. Hoy hay visita. Desde la llegada de López la tensión se apoderó del recinto carcelario y las consecuencias las pagaron todos los reclusos, empezando por el propio López que fue aislado, amedrentado e, inclusive, torturado, según él mismo lo denunció.

Al resto de la población carcelaria se le eliminaron las visitas de familiares no directos. Solo madre, padre, hijos y hermanos.

López llegó a Ramo Verde el martes 18 de febrero de 2014, a las 11:30 p.m. Fue el inicio de un calvario que incluyó aislamientos de más de un mes, agresiones a sus familiares, en especial a su esposa Lilian Tinori, quien denunció tratos crueles y humillaciones por parte del coronel Homero Miranda, identificado como “el verdugo de los presos políticos en Ramo Verde”, y de custodios del Cenapromil.

En su mensaje Leopoldo López demandó a estar del lado correcto de la historia (Foto Archivo)

Las incidencias del 18 de febrero las cuenta López en su libro “Preso pero Libre”, escrito en prisión. “Ese día me había despertado a las 3:00 a.m., a las 4:00 a.m. ya estaba en la maleta de un carro vía Caracas, pues mi aparición pública la tenía planeada para las 11:00 a.m. justo en medio de una concentración convocada por ese motivo en uno de los municipios del Distrito Metropolitano de la capital venezolana, el de Chacao, cuya alcaldía había ocupado años atrás…”

Ese 18 de febrero de 2014, López se entregó al comandante de la GNB, en ese entonces el mayor general Justo Noguera Pietri, quien lo recibió acompañado del general de brigada Antonio Benavides Torres. “Ellos me detuvieron formalmente y me metieron en una tanqueta de las desplegadas en el lugar… Llegue a la Carlota, a la base aérea Francisco de Miranda, acompañado de mi familia y mi abogado Juan Carlos Gutiérez. A los pocos minutos llegó el capitán Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional. Le pregunté que cómo era eso de que había un plan para matarme. Me dijo que tenía pruebas y que había varias grabaciones. Hasta ahora nunca se han presentado porque seguramente no existen. Luego me dijo: ´Bueno, ¿qué hacemos?´Le contesté: cómo qué qué hacemos, ustedes son los que me tienen preso”.

UNA LLEGADA SORPRESIVA

La llegada al Palacio de Justicia, ese 18 de febrero, fue sorpresiva. “Al llegar tuvimos que esperar pues no estaban listas las actas ni los papales relacionados con mi caso. Pude presenciar  como Cabello llamaba directamente a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Gladys María Gutiérrez Alvarado, y a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz para, más que preguntarles, reclamarles por qué no estaba listo el expediente de mi caso. Le pregunté a Cabello qué pasaba y me contestó: ´Es que no creían que te ibas a presentar y no tenían nada listo”, reseñó López en su libro.

A las dos horas se realizó la audiencia. La jueza 16 de control, Ralys Tovar Guillén, que previamente había dictado orden de captura contra López por delitos de asociación, instigación a delinquir, delito de intimidación pública, incendio de edificio público, daños a la propiedad pública, lesiones graves, homicidio y terrorismo, le dictó privativa de libertad y lo envió a Ramo Verde. “Me trajo una caravana. En la camioneta donde venía estaba Diosdado, quien la conducía, el general Noguera y el general Hernández Dalá”. Este último era el jefe de la Dirección de Inteligencia Militar en ese momento, luego Dgcim, y responsable de la más violenta requisa sufrida por López en la cárcel milita, según el mismo libro.

La comitiva llegó a las 11:30 p.m. de ese día a Ramo Verde. Lo recibieron, en formación, la oficialidad y los custodios. El director era el coronel de la GNB, Humberto Calles. “Su saludo fue: ´Chávez vive, la lucha sigue”. A López lo trasladaron a un edificio apartado donde solo había una celda normal, porque el resto eran celdas de castigo o “tigritos”. “Subimos tres pisos, el pasillo era oscuro, las paredes estaban quemadas y había mucho polvo en el piso. Llegamos a mi celda, me entregaron una sábana, un jabón, pasta de dientes y un cepillo. ´Hasta mañana. En la mañana tiene  audiencia´me dijeron a manera de buenas noches”

La primera noche en la cárcel es un punto de

transición, de cierre de una etapa y el

comienzo de otra

Leopoldo no olvidó la primera noche en la cárcel. “Es quizás la más larga. Es un punto de transición, de cierre de una etapa y el comienzo de otra”. Desde el 18 de febrero hasta el 23 de septiembre estuvo encerrado en la celda, en aislamiento, con solo una hora de patio al día.”Toneladas de rejas y candados y 16 cámaras me mantenían en aislamiento”.

A los 15 días recibió su primera visita, siempre en la celda, la primera, que tenía tiene dos espacios, uno de ocho metros cuadrados en los que había una hornilla,una pequeña nevera,una mesa y los libros. El otro, de seis metros cuadrados, donde estaba una cama y un baño con lavamanos, poceta y regadera. “Durante los primeros cuatro meses, hasta junio de 2014, la única ventana estuvo cerrada con planchas de latón que impedían el ingreso de luz natural. Luego de reclamar cada semana por mi derecho a tener luz natural, removieron las planchas en la ventana. Fue mi primer logro”.

Leopoldo López

 

El 23 de julio de 2014 se filtró una foto de Enzo Scarano, Salvatore Luchesse, Daniel Ceballos y Leopoldo López en espacios de la cárcel de Ramo Verde. Estaban juntos desde el 19 de marzo, cuando  las autoridades carabobeñas fueron condenadas a 10 meses y 15 días de prisión por “omisión de acciones tendentes a prevenir desórdenes públicos dentro del Municipio San Diego”. Por la misma causa, pero en San Cristóbal, el alcalde de ese municipio tachirense, Daniel Ceballos, fue condenado a 12 meses de prisión. En febrero de 2015 se sumaría el alcalde metropolitano, Antonio Ledezma.

Ellos lo sabían. En Ramo Verde todos los presos, menos ellos, tenían acceso durante el día a las áreas comunes: cancha, casino, cafetería precaria y la biblioteca, pueden moverse entre pisos e ir a la celdas de otros presos. “A nosotros nos sometieron a una condición de aislamiento, solo reservada para castigos disciplinarios, desde el comienzo y sin razón alguna”. Los primeros meses sólo disfrutaban de una hora de gimnasio al día.

Leopoldo López
Leopoldo López. (Foto Archivo)

RETOMAR LA ESCRITURA

El 24 de septiembre de 2014 comenzó a escribir nuevamente. No lo hacía desde el 26 de julio, cuando unos 30 hombres armados, con uniformes de la Dgcim, llegaron a su celda, rompieron sus cuadernos, diarios, notas y se robaron carpetas con anotaciones. “Fue parte de la estrategia para robarme la esperanza y la fe”.

Los escritos los retomó con un caso particular. “En estos días finales de septiembre estaban ocurriendo cosas importantes. El viernes 20 habían puesto en libertad, aunque no plena como la merece, al comisario Iván Simonovis, ex secretario de Seguridad de la Alcaldía Metropolitana. Me llenó de alegría saber que Iván está de vuelta con su familia, aunque tenga casa por cárcel y se encuentre seriamente enfermo por la desidia y crueldad de sus carceleros a lo largo de los años”.

Los policías metropolitanos, víctimas de una

justicia al servicio del poder

“Desde la liberación de Iván comenzaron a correr los rumores de que los cinco agentes de la extinta Policía Metropolitana, Marco Hurtado, Hector Rovaín, Arube Pérez, Luis Molina y Erasmo Bolívar, detenidos (el 21 de abril de 2003) procesados y encarcelados (el 3 de abril de 2009), junto con él, a raíz de los sucesos del 11 de Abril de 2002, saldrían también en libertad. Llevan 11 años aquí, víctimas de una justicia al servicio del poder, de una maquinación que necesitaba culpables y no se detuvo ante humildes hombres del pueblo, y los convirtió en cabezas de turco. El rumor de su pronta puesta en libertad ha circulado con insistencia: sin embargo, ha pasado ya una semana y la decisión tarda en llegar”.

El 10 de septiembre de 2015, tras 19 meses encerrado en la cárcel de Ramo Verde, la jueza Susana Barreiro dictó sentencia, a las 10:00 p.m. La jueza de primera instancia de Caracas condenó a Leopoldo López a 13 años y 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión. El 12 de septiembre Barreiros fue nombrada por el gobierno, defensora pública general.

El 8 de octubre de 2014 se conoció que el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la organización de las Naciones Unidas solicitó a Nicolás Maduro la liberación inmediata de López y la indemnización con un reconocimiento moral. Esta era la segunda decisión favorable. La primera fue de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en 2011 declaró ilegal su inhabilitación.

LAS PROTESTAS

Varias protestas marcaron la estadía de López en Ramo Verde. El barrotazo, que iniciaron en rechazo a los 30 días de incomunicación que les aplicaron luego que, el 17 de octubre de 2014 Rosa de Scarano decidió no salir de la celda hasta que apareciera el informe médico de su esposo que requería urgente atención.

La huelga de hambre que comenzó el 23 de mayo de 2015 junto a Daniel Ceballos. Otra violenta requisa, en la celda de dos por dos a la que lo habían cambiado, motivó la decisión. Esa madrugada Daniel Ceballos fue trasladado, por doce hombres armados y encapuchados, a la cárcel de San Juan de los Morros, donde prosiguió la huelga de hambre.

Muchas fueron los atropellos vividos durante el cautiverio.

HOMERO MIRANDA: EL VERDUGO DE LOS PRESOS POLITICOS EN RAMO VERDE

“Desde que llegamos hemos sido víctimas de discriminación y abuso por parte de la custodia militar, muy especialmente desde que el coronel Homero Miranda asumió la dirección del penal. No podemos tener contacto con el resto de los presos,no tenemos acceso a las actividades del penal, somos víctimas de un espionaje y seguimiento permanente, no podemos conversar entre nosotros si no hay presencia de un funcionario de la Dgcim, nuestra correspondencia es violentada, no hemos sido atendidos ante requisitos de salud, tenemos restricción de visitas y permanentemente hay acciones que buscan denigrar de nuestros derechos, que siguen vigentes, aunque estemos privados de libertad”, escribió López en su libro.

Escuchamos ruidos en la azotea y

repentinamente entraron por nuestras

ventanas bolsas de excremento humano

El 25 de octubre de 2014 no permitieron el ingreso de su familia y esa misma noche le notificó el coronel Almeida, segundo al mando en Ramo Verde, que sería trasladado de penal. La protesta de López, Scarano, Ceballos y Luchesse no se hizo esperar. La respuesta fue insólita: “Escuchamos ruidos en la azotea y repentinamente entraron por nuestras ventanas bolsas de excremento humano. Era la respuesta del director del penal Homero Miranda”. Además, les cortaron el agua por doce horas.

“Cada vez que tienen una audiencia judicial les perturban el sueño. La madrugada del 24 de octubre de 2014 tampoco los dejaron dormir, colocaron silbatos y sirenas hasta las 2:00 y 3:00 de la mañana, golpeaban fuertemente las puertas, dispararon, les pusieron música con consignas políticas sobre Hugo Chávez“, denunció en esa oportunidad Lilian Tintori.

LA REQUISA MÁS LARGA

El 12 de febrero de 2015 en la mañana, varios funcionarios de la Dgcim y luego el director del penal, Homero Miranda, intentaron romper los barrotes, que Leopoldo había reforzado desde adentro, para hacer una requisa. No lo permitió.  A las 7 de la noche regresaron, esta vez con un soplete y una mandarria, para hacer un boquete en la reja. Esta fue la requisa más larga de las 14 que le hicieron y que se extendió por 7 horas. Lo llevaron a El Tigrito, la celda de castigo

Durante el motín del 19 de febrero de 2015 en Ramo Verde, intentaron trasladar a Leopoldo López. El se resistió, los funcionarios desistieron .

En este tiempo, su esposa debió pedir dos fe de vida: El 6 de noviembre de 2016 y el 3 de mayo de este año, cuando circuló la versión a través de Twitter de la supuesta muerte del dirigente de Voluntad Popular. Ese día, Diosdado Cabello mostró un video de un fornido Leopoldo López, cuya autenticidad fue cuestionada.

La mañana del 23 de junio de este año, también a través de Twitter, se difundió un video en el que se escuchaban gritos de Leopoldo López a su esposa, quien estaba a la entrada del penal, denunciando que lo estaban torturando.

Hasta la madrugada de este 8 de julio de 2017, muchas jornadas de tensión, hostigamiento y amedrentamiento vivieron López y su familia en Ramo Verde. La medida de casa por cárcel cambia este panorama. La salida del penal, en Los Teques, marca el inicio de otra etapa, igualmente preso pero ya no en las paredes de esta, una de las mazmorras más famosas del régimen, sobrepoblada en los últimos meses por la cantidad de traslados de detenidos en las protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro y que este domingo cumplen 100 días.

Para ellos y quienes aún están luchando en las calles, los mensajes de López desde la cárcel fueron contundentes:

 

El mensaje, hoy, desde su casa, enviado a través de Freddy Guevara, fue similar:” Venezuela esto un paso hacia la libertad. No tengo resentimiento alguno ni tampoco voluntad de claudicar en esta lucha. Mantengo firme mi posición contra esta dictadura”.

López, por intermedio de Guevara, llamó al pueblo a mantenerse en la calle y a participar en el plebiscito.

Mil 235 días después de su llegada a la Cárcel de Ramo Verde, aquel 18 de febrero de 2014, López salió sin esposas y con la misma fuerza y fe con las que llamó al pueblo a enfrentar al Gobierno. “Si mantener mi convicción de lucha por la libertad significa correr el riesgo de volver a una celda en Ramo Verde estoy dispuesto a asumirlo. Hoy estoy preso en mi casa, pero también está así el pueblo de Venezuela”.

 

 




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