Foto referencial.

Ya se inició el Carnaval. Una de las fiestas más populares de Venezuela, cada vez venida a menos. Antes días llenos de papelillos, disfraces, sorpresas y juegos. Ahora, aunque no se sigue celebrando con esa gran fastuosidad de otros tiempos, muchas familias se resisten a dejarla desaparecer, y cómo sea hacen sus esfuerzos por mantenerla viva en sus niños.

Y así, como también para muchos es sinónimo de días de vacaciones, de descanso, disfraces, fiestas y desfiles en la calle, son muy pocos que lo relacionan, al contrario de la Semana Santa, a una época religiosa.

El sentido religioso

Resulta que de acuerdo al calendario cristiano, es la última oportunidad para los excesos antes de la Cuaresma, pero se ha convertido en una festividad popular internacional. Tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana (que se inicia con el Miércoles de Ceniza). Y tiene fecha variable (entre febrero y marzo según el año).

Se celebra posteriormente a la Navidad y que concluye en el martes de Carnaval, el último martes que coincide con los tres días antes de la cuaresma, como un tiempo de preparación para la Semana Santa.

Al periodo de Carnaval se le conoce también con el término francés de mardí gras, ‘martes graso’, ‘martes gordo’ o de la grasa. Pero, realmente la palabra carnaval proviene del italiano (carnevale), compuesta con los siguientes elementos latinos: La palabra caro, carni, su acusativo es care(m) de donde tenemos carne, carniza, carnicería. De allí, esa permisividad de excesos para entrar al tiempo de cuaresma.

Sin embargo, con el transcurrir de los siglos su significado de libertinaje ha quedado opacado, y se conserva la alegría que celebra al ritmo de música y disfraces coloridos.

Orígenes del término…

Y fue a comienzos de la Edad Media, cuando la Iglesia católica propuso la etimología de carnaval: del latín vulgar carnem-levare, que significa ‘abandonar la carne’ (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma).

Posteriormente surgió otra etimología que es la que se maneja en el ámbito popular: la palabra latina carne-vale, que significa ‘adiós a la carne’.

Sin embargo, fue el historiador y erudito del siglo XIX Jacob Burckhardt quien propuso la idea de que el vocablo “carnaval” deriva de la expresión carrus navalis, usada para designar una procesión de máscaras que culminaba con la botadura de una nave de madera decorada con ofrendas florales en honor a la diosa Isis; se realizaba, todos los años, a primeros de marzo como símbolo y apertura de la temporada de navegación.

Pero, realmente la palabra carnaval proviene del italiano (carnevale), compuesta con los siguientes elementos latinos: La palabra caro, carni, su acusativo es care(m) de donde tenemos carne, carniza, carnicería, etc.

Y fue a comienzos de la Edad Media que la Iglesia católica propuso la etimología de carnaval: del latín vulgar carnem-levare, que significa ‘abandonar la carne’ (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma).

Posteriormente surgió otra etimología que es la que se maneja en el ámbito popular: la palabra latina carne-vale, que significa ‘adiós a la carne’.

Sin embargo, fue el historiador y erudito del siglo XIX Jacob Burckhardt quien propuso la idea de que el vocablo “carnaval” deriva de la expresión carrus navalis, usada para designar una procesión de máscaras que culminaba con la botadura de una nave de madera decorada con ofrendas florales en honor a la diosa Isis; se realizaba, todos los años, a primeros de marzo como símbolo y apertura de la temporada de navegación.

Esta celebración romana, quizás procedente de Egipto, formaba parte de las festividades de la Navigium Isidis (Nave de Isis) y habría quedado como resto de la Antigüedad en el carnaval moderno a pesar de las persecuciones cristianas sobre los paganos del siglo, según se lee en Wikipedia.​ Esta teoría es sustentada hoy en día por numerosos estudiosos e investigadores.

En la actualidad

A todas estas, el carnaval se ha convertido en una fiesta popular de carácter lúdico, con rango internacional, desde tiempos inmemoriales. Admirables, como se desarrollan en otros pueblos y ciudades del mundo, como en nuestro país.

Sin embargo, algunos llegan a calificar esta festividad como negación de desarrollo y hasta anti religioso identificarlo como festejos en honor del Rey Momo, a quienes fanáticos de la teología lo asimilan a Mefístofeles, refiere Oswaldo Angulo, presidente de la asociación de Escritores de Carabobo.

Internacionalmente, son famosos los carnavales de Brasil, Santa Cruz de la gran Canaria, Venecia y otros; mientras que en Venezuela resuenan los de Carupano, El Callao, Maturín y en casi todas las poblaciones del centro y llano venezolano, donde niños, jóvenes y adultos, celebran y disfrutan al son de la música tradicional.

Y es que cada región tiene su particularidad para celebrar, por ejemplo, en los estados orientales son tradicionales las llamadas Diversiones Pascuales, eventos realizados entre la época de Navidad y Carnaval, donde confluyen manifestaciones teatrales, musicales y coreográficas.

En Venezuela: Orígenes coloniales

El Carnaval en Venezuela se inició en los tiempos de la Colonia, consistía en juegos rudos cuya arma era agua, polvos y otras sustancias. Además se realizaban bailes callejeros en los que hombres y mujeres compartían gestos considerados amorales.

En pleno siglo XVIII el Obispo de Caracas Diez Madroñero, convirtió el carnaval en tres días de rezos, rosarios y procesiones. Años más tarde el Intendente José Abalos devolvió su significado original y retomó el carnaval, pero con elementos refinados. Se incluyeron comparsas, carrozas y confites para las familias que salían a las calles para presenciar el desfile. Y se procuró eliminar los violentos juegos de antaño.

La celebración del Carnaval en Venezuela se hizo tradición, incluso tuvo sus peculiaridades según los gobernantes del momento. Para unos la majestuosidad del tiempo de Guzmán Blanco, para otros la solemnidad y recato en tiempo de Gómez, y para muchos son inolvidables los Carnavales de las década del cincuenta del siglo XX, durante el régimen de Pérez Jiménez. Desfiles, bailes privados y las populares negritas, marcaron la modernización del Carnaval en nuestro país.

Con los años, el Carnaval en Venezuela se extendió como un fenómeno más allá de Caracas.

Por ello destacan los celebrados en Carúpano y Cumaná (Sucre); Maturín (Monagas), uno de los más vistosos; Puerto Cabello y todo el estado Carabobo; Coro (Falcón); Barquisimeto (Lara); Mérida, que celebra el famoso Carnaval Taurino de América durante las Ferias del Sol; y el Carnaval del Callao (Bolívar), que gira en torno a las comparsas de Madamas y Diablos que danzan al ritmo del Calipso. Expresión musical declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Una rica y extensa historia de estas festividades venidas a menos por la crisis en el país, donde quizás en más de un hogar no tendrán como disfrazar a sus niños, pero que merecen rescatarse, como también a mantener la esperanza y la alegría en familia.

 




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