(Foto Ángel Chacón)
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Lorent Saleh

Agridulce
Agrio y doloroso
Dulce y compasivo
Es hoy, al igual que el de la Virgen María, el amor de las madres en Venezuela.

La Virgen María tuvo a su hijo Jesús, con amor dulce y cálido lo alimentó, lo educó, le enseñó, lo crió y acompañó. Ella, como madre, lo apoyó en su lucha hasta el último instante de su vida, luego de ser sacrificado por buscar la justicia y la liberación de su pueblo.

Desde el primer momento que supo que sería madre fue difícil. Y es que no hay mayor reto en este mundo que dar vida y ser mamá. Esto es una verdad universal, absoluta y eterna.

La fuerza del amor es capaz de vencer cualquier adversidad, incluso aquellas que, como humanos, no podemos comprender. El amor de madre es la fuerza de todas las fuerzas que mueven el universo; es tan puro que solo ellas lo pueden comprender.

Estoy seguro que ella, como tantas madres hoy en Venezuela, miró al cielo muchas veces por las noches buscando respuestas para entender el “¿por qué a ella?, ¿el por qué él, su hijo?”. Estoy seguro que fueron muchas las veces que de rodillas clamó con desespero y llanto por el auxilio de Dios para soportar tan dura prueba. Su hijo, su amado hijo, se estaba enfrentando a un sistema violento que oprimía y reprimía con crueldad.

Dibujo de Gabriel Valles

Para ella, como madre, seguramente habría sido más fácil y menos doloroso que su hijo hubiera sido, como José, un humilde y noble carpintero en su taller y no un joven sensible y con pasión que recorría los caminos reclutando hombres y conquistando corazones para la liberación. Un agrio sufrimiento en sus entrañas al ver a su amado hijo torturado ante la burla de muchos y la indiferencia de unos cuantos.

Las madres hoy en Venezuela, al igual que nuestra virgen María, están acompañando a sus hijos en la búsqueda de un mejor mundo, libre y justo.

Hoy son muchas las lágrimas de madres que ven a sus hijos entregados en cuerpo y alma enfrentando la maldad y el poder. Hoy somos muchos los hijos en el cielo, en las celdas, en la clandestinidad, en la calle con escudo frente a la tanqueta, que queremos decir desde el corazón: Gracias madre por estar junto a mí y amarme y protegerme como lo haces. Gracias a todas las madres de Venezuela.
Dibujo: Gabriel Valles
Prisión Política SEBIN
Caracas, Venezuela.




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