Foto: Archivo

Una mezcla de diversas emociones experimentó Luis Arráez de regreso al campo de juego el jueves de la semana pasada, luego que apenas en el tercer choque de la campaña 2017 una lesión en la rodilla derecha (ligamento cruzado) lo marginó por el resto del año.

“No le deseo a nadie esa lesión. Pero durante la rehabilitación, aprendí que hay que trabajar duro para que no sucedan esas cosas. Agradezco a Dios por estar de vuelta, y por mi primer partido, luego de un año sin ver acción en una liga fuerte. Me sentí como nuevo, con un poquito de desconfianza y quizás nervios en mi primer turno, pero en los siguientes me sentí súper bien”, afirmó Arráez.

Durante su proceso de rehabilitación, el infielder se enfocó en trabajar las piernas y su defensa. Confesó que su bateo sigue allí, pero está consciente que se encuentra en un equipo competitivo, con talento en el infield, por ello debe hacer ajustes rápido y comenzar a producir.

“Fort Myers Miracle (Liga del Estado de Florida A+) es un equipo donde hay bastante competencia. Ramón Borrego nos dirige”, declaró el yaracuyano. “Él fue mi primer manager aquí en Estados Unidos, le tengo mucho respeto y confianza. En mi primer juego me puso de segundo bate y en la segunda base”.

El estreno de Arráez en 2018 fue de visitante en Dunedin, sede primaveral de Toronto Bluejays (organización para la cual trabaja el manager Omar Malavé), allí pudo compartir brevemente con el timonel turco.

“Malavé me preguntó sobre mi rodilla, sobre mi juego y me recomendó que siguiera trabajando duro. La pasada temporada, seguí algunos juegos de Magallanes pero me daba tristeza no poder jugar. Tengo la disposición de hacerlo para esta temporada”, dijo el camarero, que terminó segundo en la votación para el Novato del Año en la temporada 2016-2017.

El criollo, de 21 años de edad, se fue en blanco en cuatro turnos en su primer compromiso. En su experiencia de cinco temporadas dentro del sistema de Ligas Menores, tiene un registro vitalicio de 206 juegos, con 274 hits, 52 dobles, cinco triples, tres jonrones, 114 anotadas, 101 impulsadas, para un promedio al bate de .337 y .813 de OPS.

En 2016 fijó topes personales en diversos departamentos ofensivos lo que le valió el reconocimiento como campeón bate de la Midwest League. Y al ser consultado sobre su próxima meta, señaló: “Ser de nuevo campeón bate y estar saludable. Meses atrás me convertí en padre y mi hija Emma se ha convertido en mi amuleto, es mi fuerza de seguir luchando por lo que amo”.

Foto: Natalie Silva / Prensa Magallanes BBC




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