Foto: Archivo
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Si usted elabora una lista de los mejores relevistas zurdos en lo que va del 2017 en las Grandes Ligas lo más probable es que tenga que incluír en ella al venezolano Luis Avilán, de los Dodgers de Los Ángeles.

A sus 27 años de edad, Avilán disfruta de uno de sus mejores momentos en la meca de la pelota, al punto de que temporalmente se quedó como el único relevista zurdo en el roster de los Dodgers al ser bajado a la AAA su colega Grant Dayton el 16 de mayo para abrirle cupo al abridor Rich Hill.

De sus 19 primeras apariciones en el 2017, no le anotaron a Avilán en 17 de ellas y los zurdos apenas le bateaban para .130 (de 25-3).

Tanto el dirigente de la Tropa Blanquiazul, Dave Roberts, como el propio serpentinero, tienen sus propias teorías del porqué ha evolucionado tanto el zurdo caraqueño, adquirido por los Dodgers de los Bravos de Atlanta el 30 de julio del 2015 en una transacción en la que estuvieron envueltos ocho peloteros.

“Creo que está en un buen sitio, mentalmente”, analizó el capataz de los campeones reinantes del Oeste de la Liga Nacional. “Por las opciones que teníamos él no sabía del todo cuánto tiempo iba a estar aquí [en el 2016]”.

Por la forma como estaba confeccionado el cuerpo de relevo de los Dodgers el año pasado, Avilán estuvo en la AAA por 33 juegos. Esa incertidumbre profesional puede causar estragos en la mente de cualquier atleta.

De hecho, Avilán estuvo envuelto en una docena de transacciones entre la AAA y los Dodgers, incluyendo ser puesto en asignación en una ocasión el 7 de julio. En otras palabras, lo tenían en un sube y baja eterno.

“Ahora lo hemos usado de diversas formas y se ha sentido bien cómodo en todas”, elogió Roberts. “Ha sido bien eficiente, ejecutando los pitcheos indispensables cuando los ha necesitado y haciendo el trabajo cuando se le ha pedido. Sí. Luis ha sido muy bueno para nosotros”.

La teoría de la evolución de Avilán como relevista de Grandes Ligas es vista desde otro punto de vista por el zurdo sudamericano.

“Desde el año pasado empecé a lanzar más el cambio de velocidad”, reveló Avilán. “Lo empecé a usar incluso más que la recta. Esos ajustes en mi pitcheo me han dado bastantes buenos resultados”.

El cambio de velocidad no era un lanzamiento totalmente extraño para Avilán, pero por un buen tiempo fue como una especie de eslabón perdido de su repertorio habitual.

“Sí, lo usaba, pero muy poco”, confesó Avilán. “Tuve una muy mala temporada con Atlanta en el 2014 [efectividad de 4.57 en 62 partidos] y fui ese invierno a Venezuela [con los Cardenales de Lara] para tratar de hacer ajustes en el cambio y la curva.

“Esos ajustes que logré hacer, valieron para que la confianza sea mucho en ese pitcheo [el cambio], que la curva o la recta”, especificó Avilán. “Desde esa temporada [invernal] todo cambió en mi con respecto a ese pitcheo”.

Con relación a su trabajo con los Dodgers, Avilán se siente tan a gusto que apenas puede esperar que se produzca una llamada desde la banca hacia el bullpen.

Un par de estadísticas puntualizan la importancia de Avilán como relevista en la Gran Carpa. Solamente ha permitido que anoten 45 de los 204 corredores embasados en el momento de su entrada a la lomita, sexta mejor cifra entre los activos en las Ligas Mayores. Y promedia 0.39 jonrones tolerados por cada nueve episodios.

“El trabajo que ha hecho la gerencia del equipo con este grupo de peloteros ha sido bastante bueno”, calificó Avilán. “De repente, no tenemos grandes nombres [en el bullpen] con la excepción de [Kenley] Jansen, pero somos muchachos que sabemos hacer el trabajo cada vez que nos dan la pelota”.

Quizás alguien pudiera imaginarse que los Dodgers considerarían en ocasiones a Julio César Urías como una segunda opción como relevista zurdo, pero Roberts asegura que el objetivo de la organización es usar al joven mexicano exclusivamente como abridor.

Aparte de Avilán y Jansen, el cuerpo de relevo de los Dodgers cuenta en la actualidad con los servicios del dominicano Pedro Báez, Josh Fields, Chris Hatcher, Sergio Romo y Ross Stripling.

“[Roberts] nos ha dejado muy claro que a excepción de Jansen, que es nuestro cerrador, más ninguno tiene un rol específico en el bullpen. Simplemente, nos mentalizamos a que cada vez que suene el teléfono tenemos que calentar y más nada. En cualquier situación que sea, logramos hacer lo que el manager se propone”.

“He venido a lanzar en juegos que han estado bien cerrados o en otros que han estado abiertos [en la pizarra]”, comentó el pitcher que debutó en las Ligas Mayores con los Bravos en el 2012. “Gracias a Dios todo ha salido muy bien”.

Con información de Lasmayores.com




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