El presidente de Francia Emmanuel Macron. (AFP)

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, defendió hoy la vigencia de la “primavera árabe” en Túnez y apostó por la reactivación de la francofonía como instrumento de política exterior.

Su apuesta por una mayor presencia cultural y educativa francesa en el norte de África se produjo mientras analistas y expertos franceses y locales le recriminan las contradicciones desde que meses atrás decidiera retomar esta bandera de influencia.

El mandatario anunció la creación en Túnez de una universidad franco-africana e inauguró una nueva escuela de la Alianza Francesa, la primera en 60 años, al tiempo que el resto de los centros educativos franceses del país hacían huelga para protestar por un recorte de más de 30 millones de euros.

“La política de Macron es contradictoria. Pide ampliar los proyectos, pero al mismo tiempo opta por precarizar los existentes”, explicó a Efe uno de los profesores que este jueves secundaron la jornada de “escuela muerta”.

La apertura del centro en un barrio de la capital fue uno de los actos principales del segundo y último día de la visita oficial de Macron a Túnez, que comenzó con un discurso en el Parlamento en el que defendió la revolución de 2011 y reiteró el apoyo de París a la aún inconclusa transición democrática tunecina.

El presidente francés aseguró que aquel proceso impulsada por la llamada “Revolución del Jazmín” no ha concluido todavía y subrayó que “Túnez es un modelo a seguir”, ya que, a pesar de las dificultades, ha llevado a cabo “una profunda revolución cultural”, instalado la democracia y ampliado las libertades.

“Cuando hablamos de la primavera, de la ‘primavera árabe’, hablamos de una revolución y muchos piensan que esta página ya ha pasado”, dijo Macron ante un nutrido grupo de diputados y bajo la atenta mirada del presidente de la cámara, Mohamad Enneceur.

“Pero la página de la ‘primavera árabe’ no ha pasado. La estáis viviendo, haciendo que esté viva”, agregó antes de subrayar los progresos logrados en terrenos como las libertades de prensa, opinión y conciencia y los avances prometidos en igualdad entre hombres y mujeres.

Túnez “ha logrado establecer un estado civil que muchos pensaban que era imposible. Han contradicho esto (y ahora) dicen que las sociedades donde el islam está presente son compatibles con la democracia”.

Al hilo de este argumento, el presidente francés recordó a los tunecinos que como nación tienen “una enorme responsabilidad porque el mundo árabe, el norte de África y los dos lados del Mediterráneo observan lo que hacéis y están necesitados de vuestro éxito”.

“Francia estará a su lado para que el éxito de este gran manantial siga brotando”, afirmó Macron antes de concluir con la promesa de abrir nuevos caminos que permitan a los activistas de la sociedad civil de ambas orillas reflexionar de forma conjunta sobre “una verdadera estrategia mediterránea”.

El presidente francés llegó el miércoles a Túnez, donde, además de economía, democracia y educación, ha hablado de seguridad, defensa y políticas regionales, con especial atención al conflicto en Libia.

“Llego a Túnez siete años después de la ‘primavera árabe’. Siete años durante los que los hombres y las mujeres tunecinos han sostenido la democracia en una región aún en problemas. El objetivo de esta visita de Estado: reforzar todavía más la cooperación franco-tunecina”, afirmó.

Apenas un par de horas después y en rueda de prensa junto a su colega tunecino, el nonagenario Beji Caïd Essebsi, Macron anunció que esa colaboración se plasmó con la firma de ocho acuerdos y quedó cimentada en cuatro pilares: colaboración en materia de seguridad, justicia y defensa; educación superior, cooperación cultural y relanzamiento de las empresas tunecinas.

Con este objetivo, el mandatario se reunió este jueves con líderes económicos y sindicales de Túnez, inauguró un ambicioso foro económico y reiteró el compromiso de apoyar la reforma de las administraciones tunecinas a través de un programa millonario gestionado a través de la agencia de cooperación francesa.

Asimismo, presidió una ceremonia en honor de las veintidós víctimas mortales del atentado yihadista de 2015 en el museo del Bardo y se reunió con artistas, intelectuales y miembros de la sociedad civil, antes de partir rumbo a Senegal.




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