Roberto Marrero. (EFE)

Los indultos concedidos a más de un centenar de opositores en Venezuela buscan debilitar el boicot a las parlamentarias del 6 de diciembre, legitimar estos comicios y blanquear la imagen de Nicolás Maduro, según analistas.

Consideradas un “fraude” por una treintena de partidos de la oposición mayoritaria, lograr que opositores de peso participen en las votaciones para elegir un nuevo Parlamento es uno de los objetivos centrales del decreto que indulta a 110 opositores, 26 de ellos diputados, en su mayoría en el exilio, a quienes les fue retirada su inmunidad.

La lista de indultos no incluyó al líder opositor Juan Guaidó, sobre quien pesan múltiples causas judiciales tras juramentarse presidente interino en enero de 2019 luego que el Parlamento, único poder en manos de la oposición, declarara la usurpación de Maduro en el cargo tras reelegirse en mayo de 2018 en comicios considerados fraudulentos.

“Se maneja el indulto como un tema político, no jurídico”, observa Jesús Castillo-Molleda, politólogo de la Universidad del Zulia, quien ve en el horizonte la reaparición de figuras como el excandidato presidencial Henrique Capriles, quien estaría detrás de una “negociación” enmarcada en el reciente perdón concedido a opositores.

Puede que Capriles, quien fue inhabilitado para ejercer cargos públicos durante 15 años en abril de 2017, no sea candidato, pero sí lo veo en un proceso de motivación y organización de actores políticos no oficialistas para la participación en las parlamentarias, prevé Castillo-Molleda.

No obstante, el dirigente opositor aún no ha dicho abiertamente si participará o si postulará candidatos con su tarjeta.

En el camino a los comicios para elegir el Parlamento, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), acusado de servir al gobierno, ha inhabilitado partidos y abierto causas a dirigentes opositores, además de elegir una directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE), encabezada por una exmagistrada sancionada por Canadá.

“Maduro ha usado todo el aparato del Estado para desbancar a la oposición política venezolana mayoritaria, que es la que le puede derrotar en unas elecciones, porque ya lo derrotó en las parlamentarias del 2015”, comenta a AFP el politólogo de la Universidad Central de Venezuela, Luis Salamanca.

Este martes, el gobierno de Estados Unidos, que presiona la salida de Maduro con una batería de sanciones, indicó que los indultos son solo “acciones simbólicas”.

“Maduro debe levantar la prohibición de partidos políticos y candidatos, respetar la libertad de expresión y de prensa de los venezolanos, poner fin a la censura, disolver sus escuadrones de la muerte, establecer una comisión electoral honesta e independiente y recibir a observadores electorales internacionales independientes”, dijo a la AFP un portavoz del Departamento de Estado.

– “Indultos no lavan la cara” –

En su “cálculo político”, Maduro busca “blanquear” su imagen ante los venezolanos y la comunidad internacional que lo tilda de “dictador” “y trata de mejorar el perfil de unas elecciones vistas como las más sucias de la historia de Venezuela”, considera Salamanca.

Pero “estos indultos no le lavan la cara a Maduro, porque para eso tendría que haber una amnistía completa, haber liberado a todos los presos políticos y de esa manera Maduro sí se lavaría la cara. En este caso particular, esto es una negociación compartida”, sostiene Castillo-Molleda.

Además, para Salamanca, el mensaje de “reconciliación” lanzado por el gobierno socialista tras dar a conocer los nombres de los indultados “está muy alejado de la realidad”, pues sigue habiendo una “importante” cantidad de detenidos “inconstitucionalmente”.

“Es una trampa y no vamos a caer”, escribió en Twitter Guaidó luego de producirse las primeras excarcelaciones que incluyeron a su jefe de despacho, Roberto Marrero, detenido en marzo de 2019 bajo señalamientos de “terrorismo”.

La ONG Foro Penal, que defiende los derechos de los encarcelados, indica que de los 110 indultos, 50 corresponden a “presos políticos”. La organización señala que en Venezuela aún hay 336 detenidos por razones políticas.

Reconocido como presidente interino por medio centenar de países, con Estados Unidos a la cabeza, Guaidó no ha logrado quebrar el apoyo a Maduro, quien mantiene el control institucional y territorial del país sumido en la peor crisis de su historia reciente.

“La estrategia presentada por Guaidó de no participar en las parlamentarias no es la más acertada porque implica darle más poder a Maduro, eso no tiene sentido”, señala Castillo-Molleda, ganado a la idea de buscar vías de participación electoral.

Con el boicot de los principales partidos opositores, el chavismo se prepara para retomar el control de la Asamblea Nacional que perdió tras una aplastante derrota en diciembre de 2015.




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