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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Video: Victor Almarza

Esta vez correr y resguardarse no era opción. Los disparos se escuchaban desde diferentes direcciones, y era fácil ver a quienes activaban sus armas. Estaban cerca. Eran funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), la Guardia Nacional (GNB) y la Policía de Carabobo. No solo reprimieron, persiguieron y detonaron perdigones y lacrimógenas directo al cuerpo de quienes solo participaban en un acto simbólico de juicio a las rectoras del Consejo Nacional Electoral (CNE).

No hubo las usuales advertencias en alta voz de los funcionarios que piden a quienes protestan que se retiren del lugar. Tampoco violencia previa de los manifestantes. Ya era mediodía cuando un grupo de estudiantes universitarios se disponía a llevar cajas con la representación simbólica de resultados fraudulentos del ente comicial a las puertas de la oficina regional electoral de Valencia, tras más de media hora de concentración a menos de 500 metros del piquete antimotín que compartía la PNB con la policía estadal. Los uniformados actuaron rápido y de imprevisto. No dejaron que los manifestantes se les acercaran y comenzaron a disparar.

Correr en dirección contraria fue la única alternativa en ese momento. Pero no funcionó. Motorizados de la GNB emboscaron a quienes intentaban evitar ser alcanzados por una bomba o un perdigón. Llegaron desde la avenida Bolívar Norte disparando de frente contra quienes corrían.

Algunos manifestantes lograron entrar a locales comerciales de la zona. Eso tampoco funcionó. Los uniformados de la GNB accionaron sus armas hacia el interior de esos establecimientos, se bajaron de sus motos y sacaron a empujones a todos.

Ya la manifestación había sido disuelta. No quedaba ni una sola persona con gorra tricolor puesta, ni bandera o pancarta en sus manos. El objetivo de los funcionarios se había cumplido. Pero eso no fue suficiente. La persecución se extendió por toda la avenida Bolívar. Uniformados de la PNB colaboraron en esa acción. Persiguieron, golpearon en el piso, y dispararon a quemarropa.

¿El resultado? Más de una decena de heridos. Solo cuatro de ellos requirieron atención médica. Todos por perdigones. Uno de ellos fue el comunicador social Víctor Almarza, quien recibió un impacto en el pecho, justo al lado del corazón. La represión tocó una vez más a los periodistas en el ejercicio de sus funciones. Randolfo Blanco de Venevisión fue agredido físicamente por funcionarios de la PNB, mientras que Dayrí Blanco de El Carabobeño fue apuntada de frente por un GNB y amenazada.

El director general de la Alcaldía de San Diego, Enzo Scarano, también resultó herido. Una bomba lacrimógena le impactó en la pierna izquierda. Para él los funcionarios actuaron como “unos asesinos”. El documento de los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no pudo ser entregado. La represión ganó el juego esta vez.

El Foro Penal Venezolano (FPV) contabilizó dos detenidos. Roberto Dao y José Miguel Arévalo. Ambos se encuentran en la sede del Destacamento de Seguridad Urbana (Desur) de la GNB ubicado en Ciudad Chávez, al sur de Valencia, donde se instalan los tribunales militares desde que se activó el Plan Zamora, la tarde del 3 de mayo.  

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