El documental “Mujeres del caos venezolano” utiliza el testimonio de cinco mujeres para denunciar los horrores que vive la sociedad venezolana, según explicó su directora, Margarita Cadenas, en la que denunció que su filme es una versión suave de lo que ocurre en el país.

La cineasta franco-venezolana, que se encuentra estos días en Ginebra para participar del Festival de Derechos Humanos, aseguró que hizo esta película para mostrar al extranjero la realidad de un país destruido y para romper la ley del silencio que existía hasta hace poco sobre lo que pasaba en Venezuela.

“Todo lo que permita abrir los ojos sobre Venezuela para mi es un objetivo alcanzado. Necesitamos que se sepa lo que está pasando, estamos en manos de un régimen que niega completamente la realidad”, sostuvo Cadenas.

La directora utilizó los testimonios de Kim, Olga, Eva, María José y Luisa para representar el miedo, la injusticia, la impunidad, la escasez y la persecución política que según Cadenas sufre la sociedad venezolana a diario.

“A través de la mujer podía pasearme por todo el problema”, explicó la cineasta, yo quería hacer una película intimista e humanista y la mujer me parecía más completa para entrar en la intimidad del día a día.

Según Cadenas, aunque la sociedad venezolana es machista, al mismo tiempo es un matriarcado en el que la madre no se toca, y explicó que las mujeres venezolanas son activas, trabajadoras, y marcan los tiempos del día a día.

“No olvidemos que Venezuela era uno de los países más ricos de la América Latina, una de las democracias más antiguas del continente y el país más progresista”, puntualizó.

La realizadora afirmó que el país se encuentra inmerso en una crisis humanitaria y atribuyó la situación actual al régimen chavista y madurista que, según dijo, olvidaron dos cosas: el mantenimiento de las instituciones y la inversión en educación y otros servicios.

La actual situación en el país obligó a la directora y a su equipo a trabajar en clandestinidad ya que, según Cadenas, hoy en Venezuela te pueden poner preso por cualquier cosa, y es por lo que parte de su equipo optó por mantener el anonimato.

“Me sentí como una espía”, confesó la venezolana, que explicó que para el rodaje hizo una selección de cámaras muy pequeñas y trabajó con ingenieros de sonido para esconder micrófonos.

Así mismo, destacó que la película no existiría sin el coraje de estas cinco mujeres que decidieron entregarse y hablar y agregó que para ellas su participación en el filme y sentir que iban a hacer algo por el país, fue una catarsis.

Un coraje que también alabó Lilian Tintori, quien participó a distancia desde Caracas en el debate que tuvo lugar en el festival tras la proyección de la película.

La directora explicó que dos de estas mujeres abandonaron el país, después de participar en el rodaje de la película en 2016 y que otras se plantean hacerlo ahora, aunque ella no tiene ninguna intención de mostrar el filme allí porque los venezolanos conocen la realidad demasiado bien.

“Cuando tienes una población que tiene que estar pensando todos los días como lo va a hacer para comer o, si están enfermos, como lo van a hacer para encontrar medicamentos, no piensan en nada más”, dijo Cadenas que descartó que el pueblo pueda revertir la situación actual y abogó por la intervención de la comunidad internacional.

“Esta película es un compromiso con mi país, es mi grano de arena y es un llamado de urgencia”, manifestó la cineasta que explicó que solo recurre al género documental cuando necesita expresar algo.




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